miércoles, 7 de septiembre de 2016

Poliana, el juego de las cárceles con origen luminoso

Si caminas los suficiente por Tepito, uno de los barrios más temidos, -y al mismo tiempo más queridos y visitados- de la Ciudad de México, inevitablemente te encontrarás por aquí y por allá con ensimismados grupos de 4 tepiteños alrededor de un misterioso cajón con rudos números pintados en él, arrojando dados y moviendo coloridas fichas en consecuencia. Se trata de jugadores de Poliana (Poleana o Polyana), un juego táctico y adictivo que se juega amplia y apasionadamente en las colonias populares de la Ciudad y especialmente... en las cárceles mexicanas. Pero para empezar ¿qué es la poliana?, ¿de dónde viene? (Teniendo tales jugadores, el origen de la Poliana debería ser escabroso... o no?):



La Poliana se juega con pasión casi religiosa en las cárceles de México, centroamérica y Colombia, donde los presos matan las larguísimas horas de encierro jugándola. ¿Cómo se convirtió la Poliana en el juego rey de la cárcel, por encima de otros más tradicionales, y que incluso requieren menos equipamiento, como la rayuela* o la baraja?




Hay varias razones para su éxito: La Poliana es un juego de escapatoria; en todos los sentidos de la palabra: sirve para escapar al tiempo y a la oscura realidad de la cárcel, pero es también de escapatoria porque la trama del juego es esa: cada jugador tiene 4 fichas encerradas en una celda; y con las tiradas de los dados debe hacerlas primero fugarse de su celda, y luego, recorrer todo el tablero -que para unos representa los pasillos y patios de la prisión, y para otros las calles de la ciudad- y hacerlas llegar finalmente, luego de burlar a los guardias que patrullan, a salvo a la casa.




Otro modo en que la Polyana ayuda al escape es económico: Por un lado, los mejores jugadores se hacen de dinero y otras cosas apostando a la Poliana; de hecho, se cuenta que el mismísimo y mítico Caro Quintero (el Narco de Narcos de los 80s) es el mejor jugador de Poliana, y que jugándola se hizo de cualquier cosa que quiso, incluyendo mujeres.

Caro Quintero cuando fue capturado; y 28 años después, al momento de
su liberación.

Diana Espinoza Aguilar, actual pareja de Caro Quintero.

Por otro lado, hay reos que se dedican a fabricar Polianas artesanales en la cárcel en los talleres que facilita la institución para la regeneración de los internos; y con la venta de estas ayudan a sus familias. (ayudar a qué, te preguntarás; pues a las cárceles en México les llaman "el hotel más caro del mundo" donde el privilegio de tener una cama, una cobija, cada comida, techo, no ser golpeado y cualquier cosa que acá afuera damos como un hecho, en el reclusorio se paga para tenerla, y los que pagan son los familiares del interno)


De hecho, una Poliana no se consigue en una tienda ni en ningún otro lugar "normal". Actualmente no puedes ir a un walmart a comprar una poliana; la única manera de tener una Poliana es haciéndola uno mismo, o comprándola en las tiendas del sistema de reclusorios donde venden los artículos que los internos hacen.

La tienda del sistema de reclusorios de la Ciudad de México.

Siendo un juego tan en boga, tiene sin embargo, orígenes inciertos. La leyenda más contada dice que la historia de la Polyana comenzó en Lecumberri (el más famoso y siniestro penal de México, ahora convertido en el archivo de la nación) donde algún preso muy creativo, inspirándose en la forma geométrica del edificio y en la disposición regular de las celdas, trazó en un cartón la Poliana primigenia.

Interior de Lecumberri cuando aún fungía como prisión. Por algo le decían el "Palacio negro".

Vista aérea de Lecumberri. Demasiado parecido al trazo de la Poleana.

Otras historias sitúan el origen de la Polyana en el reclusorio de Santa Martha Acatitla, y otras remiten su origen a Colombia, de donde los narcos la habrían traído al México.



Muy romántica esta historia carcelaria... pero es errónea; como decíamos atrás, la verdadera historia de la Poleana, es sorpresivamente menos criminal, aunque no menos interesante, y no exenta de su lado romántico: en 1913, la escritora estadounidense Eleanor H. Porter publicó su novela Pollyanna, la cual se convertiría en el Best-seller de 1913.  


Pollyanna es una pequeña niña que queda huérfana y va a vivir con su gruñona tía. Pero Pollyanna fue enseñada por su padre a tomar cualquier aspecto de la vida con optimismo, y se empeña en contagiar esa actitud a todos los que la rodean, jugando con ellos lo que Pollyanna llama "The Glad Game", el Juego de la Alegría, que consiste precisamente en encontrarle a cualquier situación de la vida, por desesperada que parezca, el lado positivo. 

Imagen de la Película de Disney Pollyanna.

El éxito de Pollyanna fue tan arrollador, que Pollyanna llegó a ser el libro mejor vendido de 1913, y Porter publicó en 1915 una secuela, llamada Pollyanna Crece, con un éxito igual. La palabra Pollyanna incluso se agregó al diccionario inglés, con el significado de "persona excepcionalmente optimista".



Y bueno, no hay nada nuevo bajo el sol: tal y como se hace hoy con las películas y libros exitosos, como Harry Potter o los 4 fantásticos, también en 1915 se vendían productos aprovechando el nombre los libros famosos; por lo que Parker Brothers no quiso quedarse fuera y comercializó de inmediato, en 1915 el juego de tablero llamado Pollyanna, the Glad Game (y que comercializó hasta mediados de los 70s).

Las reglas de Pollyanna, the Glad Game de 1915 son
prácticamente iguales a las de la Poliana jugada hoy en los reclusorios, Tepito y otros
barrios populares.


Lo más probable es que durante la revolución mexicana, algún mercenario norteamericano capturado lo haya llevado a Lecumberri, donde el juego prendió, y se fue convirtiendo en el pasatiempo favorito de las cárceles mexicanas, mientras que hace mucho tiempo ha que dejó de jugarse en su país de origen.


De las prisiones pasó a las calles y casas de los barrios populares; y como a fin de cuentas, el juego en sí es bastante divertido y apasionante, pues se ha vuelto también el juego familiar por excelencia, ideal para que de 4 a 6 personas se lo pasen riéndose (y enojándose) varias horas.


Aunque quienes más agradecen su existencia son los presos, a quienes aligera sus muchas, infinitas horas en la cárcel.



Y así es como la caprichosa vida cerró de nuevo el círculo: originada en un libro que llevó esperanza y alegría a tantos, ahora la Poliana lleva esperanza y alegría a los presos, muchos de ellos, -a semejanza da las fichas de la Polyana- llevados a la cárcel por una simple tirada adversa de los dados.


Luego de los 2 libros de Porter, otros autores continuaron escribiendo otros12 libros de Pollyanna; uno de ellos, proféticamente, se llamó "El castillo de Pollyanna en México". Y en efecto, Pollyanna ha llegado a hacer de Lecumberri, el palacio negro, y de todas las prisiones mexicanas, su castillo.





*Rayuela en México es el juego conocido como "Tirar a la Raya", lanzar monedas con el objetivo de que queden cerca de una pared o línea en el piso. Esta Rayuela es la que jugarían los prisioneros. Y en México, al juego infantil de la Rayuela de Cortázar, consistente en saltar "de acojito" sobre cuadros pintados con gis se le llama "Avión".
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