martes, 14 de octubre de 2014

Los 10 sitios más malditos y terroríficos de Latinoamérica y España

En el mundo hay lugares que han quedado marcados por asesinatos, dolores y traiciones, y que emanan una inexplicable aura de mala vibra, convirtiéndose en reconocidos lugares aterradores. Algunos son naturales, como el bosque de los suicidas de Aokigahara; mientras que otros son construídos por el hombre, como los que ponemos a continuación. Y aunque de los lugares terroríficos que más se escribe son de Estados Unidos o Europa, también en latinoamérica hay lugares terroríficos, en los que difícilmente alguien se atreve a pasar la noche, y a veces ni el día. Te los muestro, todos con su ubicación en google maps por si los quieres -y te atreves- a visitarlos. ¿Te atreves a entrar a los sitios más malditos y terroríficos de Latinoamérica y España? 

Sanatorio la Atalaya, España.

10. Casa de los tubos. Monterrey, México.

La casa de los tubos es una enigmática casa de arquitectura caprichosa e inusual construída en lo alto de una colina en una de las zonas más privilegiadas de la mexicana ciudad de Monterrey. Fue comenzada en los 70s, y desde entonces se halla abandonada, quedando a medio construír.

Casa de los Tubos en México.


A pesar la relativa modernidad de la casa de los tubos, lo que sucedió en ella para que alcanzara la categoría de maldita es mera leyenda. La más difundida es que la casa fue mandada construir por una pareja que tenía una niña inválida; y por eso fue diseñada así, con forma circular y rampas en absolutamente todas sus habitaciones para permitir a la niña transladarse libremente por toda la casa en su silla de ruedas.

Adentro de la casa de los tubos.




La obra avanzaba rápidamente y ya estaba concluida la llamada obra negra; es decir, sólo faltaba ponerle los acabados, las ventanas y los servicios. Pero llegó una fecha que en México se celebra particular y obligatoriamente en el gremio de los constructores y es el día de la Santa Cruz: el 3 de mayo. En México se acostumbra que el futuro dueño del nuevo edificio patrocine ese día la compra de barbacoa, carnitas, tacos u otras viandas para todos los albañiles y sus invitados, así como los respectivos pulques o cervezas. En las obras en construcción el 3 de mayo no se trabaja, o tan sólo se hace hasta media mañana, y después, al mediodía, se celebra una misa, comienza la comida, y se continúa con una la fiesta que puede terminar hasta el amanecer. Es religiosamente obligatorio el festejo de la Santa Cruz en las construcciones, y de hecho se cree que puede traer desgracias y accidentes no celebrarlo.


Casa de los tubos.

Al mismo tiempo, en México, los regiomontanos (los habitantes de Monterrey) tienen fama de tacaños; (yo creo que son más bien administrados, pero eso ya es otra historia) el caso es que el dueño, como buen regiomontano, se negó a hacer los gastos de la fiesta de la santa cruz, pues los consideraba absurdos, y significaban parar la obra un día; por lo que prohibió celebrar el 3 de mayo, e incluso ordenó acelerar las obras pues quería llevar a su esposa y especialmente a su hija a conocer su nueva casa.
Así que en efecto, a los pocos días, llegó el dueño con su familia a ver los avances de su nueva casa. Pero todo comenzó adversamente, pues ese mismo día en la mañana dos de los albañiles sufrieron un grave accidente, muriendo uno de ellos.

La casa de los tubos.




Sin embargo la visita se llevó a cabo. La niña estaba feliz de poder subir y bajar sola por los pisos de la casa, y todo lucía tan bien, que se olvidó completamente la desgracia de la mañana. Mientras el dueño y su esposa recorrían los pasillos y hablaban con el arquitecto, se distrajeron momentáneamente de su hija. Fue fatal. La niña, al bajar por una de las rampas, tomó demasiada velocidad, y perdió el control de su silla, saliendo por el hueco de lo que sería la ventana. La caída resultó mortal. Los padres, deshechos, ya no quisieron continuar con la construcción, y vendieron el terreno a una agencia de bienes raíces.

Vista de los singulares pasillos de la casa de los tubos.




Años después, una nueva pareja llegó a visitar la casa, con la intención de comprarla. La particularidad es que esta pareja también tenía un hijo de la misma edad que aquella niña inválida. Mientras hacían el recorrido, el destino quiso que pararan en el mismo vestíbulo donde había ocurrido la desgracia anterior. Esta vez el niño se acercó a la orilla y se asegura que se le oyó discutir con alguien a quien le decía: "¡No quiero, déjame!" y luego de seguir hablando así, se arrojó finalmente al vacío.
La casa ha quedado permanentemente a la venta y permanentemente también vacía desde entonces.
Por una razón u otra, a pesar de estar en un lugar privilegiado y a un precio realmente bajo para los precios de la zona, nunca se ha podido vender.
Muchos son los que aseguran haber oído e incluso visto a una niña o niños jugando en la casa, a la orilla de la ventana...

Ubicación de la Casa de los tubos en Google Maps




9. La cárcel del fin del mundo. Ushuaia, Argentina.

La última cárcel que te puedes encontrar, en el último lugar del mundo antes de el polo, ese es el Penal de Ushuaia. Edificado precisamente con la idea de ser un lugar de miseria y castigo, el penal fue construído en 1904 en una ciudad cuya temperatura promedio es de 5.8 C, y que en esa época era de acceso o salida casi imposible.

Vista panorámica del penal de Ushuaia en Argentina.



El lugar era terrorífico por dos razones principales: los peores prisioneros de toda Argentina eran enviados allí; y al mismo tiempo tenía la reputación de ser la peor prisión de Argentina.

Pasillo y celdas de Ushuaia que se dejaron
tal como eran a principios de siglo.




¿Que tan malos eran los prisioneros? Pues dentro de las rejas de Ushuaia estuvo Mateo Banks, quien mató a toda su familia, hermanos, cuñados y sobrinos, 8 personas en total, para poder cobrar la herencia paterna en solitario. Ya en prisión se convirtió en un fanático religioso a tal grado, que se ganó el mote de "El Místico", junto con el respeto de los demás reclusos.

Mateo Banks, "El Místico"



Otro "huésped" del penal fue Cayetano Santos Godino, “El Petiso Orejudo” un adolescente psicópata de 16 años, quien tiene la triste fama de ser el primer asesino serial de Argentina; mató a tres chicos: una nena que quemó con todo y su vestido de primera comunión y a otros dos que masacró martillándoles clavos en la cabeza. (intentó matar a 5 más, pero sobrevivieron).

Cayetanos Santos, "El Petiso Orejudo"



Lo atraparon en un funeral porque a un ingenioso detective se le ocurrió publicitar el asesinato de una de las víctimas, pero sin revelar cómo había muerto. Cayetano no soportó la ansiedad, y se vió obligado a ir al velorio para comprobar que el cuerpo efectivamente tuviera los clavos en la cabeza; y ahí fue aprendido. Ya en la cárcel, continuó su carrera de crueldad torturando y matando palomas, a las que atraía ofreciéndoles maíz. Un día, hizo lo mismo con un gato; sólo que esta vez se trataba de el gato de uno de los internos; Cayetano fue visto por alguien, se corrió la voz, y al día siguiente amaneció en coma luego de la golpiza que le infligieron los demás reclusos. Murió luego de días de agonía.

Cayetanos Santos, "El Petiso Orejudo"
con el jefe de la prisión.



Además de la calidad de sus huéspedes, Ushuaia tenía la reputación de ser el peor penal de Argentina, sencillamente porque lo era. Los carceleros eran brutales e insensibles; y aplicaban castigos comunes a cualquier otra prisión, como golpizas e incomunicación, más otros exclusivos de Ushuaia, como mojar a los prisioneros o sus celdas, y dejarlos así durante días; lo cual en un lugar donde la temperatura media es de 5.8 grados centígrados y la mínima de ¡-25!, es brutal.

Pasillo y celdas de Ushuaia reformadas
cuando se convirtió en museo.



Siendo latinoamérica, no podían faltar los presos políticos, que eran en gran cantidad enviados a Ushaia, y eran quienes recibían los tratamientos más crueles.

Grilletes de Ushuaia.



En 1947 se cerró el penal, y posteriormente se convirtió en museo; quienes lo visitan aseguran que se siente aún, a través de las paredes, el dolor y la miseria que ahí se vivió.

Localización de la Cárcel del Fin el Mundo en Street View



8. Torres del Sisal. Barquisimeto, Venezuela

Construidas hace casi 30 años, las Torres de Sisal eran un magno proyecto anunciado con bombo y platillo, que constaba de 10 torres de 25 pisos, que "solucionarían todos los problemas de vivienda" de la ciudad venezolana de Barquisimeto.

Vista general de las Torres del Sisal en Venezuela.


Se invitó a concursar a varios constructores, a los que se les proporcionaría facilidades para comprar un terreno al oeste de la ciudad. Al fin, uno de los constructores ganó la licitación, y con toda ilusión, comenzó el proyecto. Estando a la mitad del proyecto, sin embargo, con 5 torres ya completamente erigidas, comenzaron a saltar alarmantes evidencias de que el suelo era pésimo, y todo lo construído hasta el momento tenía severas deficiencias estructurales: las torres colapsarían en cualquier momento si seguía la obra.
Se tuvo que detener todo, y el proyectista se dió cuenta de queya no le alcanzaba el presupuesto para demoler lo ya construído -que era mucho- y volver a empezar; acababa de perder toda su fortuna en esta aventura: estaba quebrado. Desesperado, subió a lo alto de una de sus fracasadas torres, y se suicidó lanzándose desde lo alto.


Las Torres del Sisal. 30 años de abandono.

Las torres quedaron abandonadas desde entonces; pero han ido cobrando fama de lugar maldito debido al alto número de suicidios ocurridos en las torres de hombres y mujeres lanzándose al vacío desde los últimos pisos.

De cerca se ve que las obras de las Torres del Sisal
quedaron súbitamente suspendidas.




Quienes han ido solamente a cureosear, testifican que ya en las torres, y mientras más alto estés, más insistentemente se pueden escuchar tenebrosas voces que te susurran: "Lánzate; tu vida no vale nada". En total, están documentados 31 suicidios desde estas torres, llamadas también "El trampolín del diablo".
Hay también evidencias de misas negras efectuadas en ellas y se asegura que en las Torres se pueden escuchar gritos, alaridos y otros fenómenos inexplicables.
En el último año se están haciendo esfuerzos por recuperar las torres.

Ubicación de las Torres del Sisal, en Google Street.




7. Sanatorio Durán. Tierra Blanca, Costa Rica.

Fundado durante la epidemia mundial de tuberculosis de fines del siglo XIX y principios del XX, el Sanatorio Durán en Costa Rica fue cuidadosamente planeado para que tuviera los máximos adelantos en el tratamiento de esa enfermedad conocidos hasta esa fecha.

Entrada actual al sanatorio Durán en Costa Rica.

Se planearon desde el tipo de madera para las paredes hasta el ancho de las ventanas, para lograr la mejor combinación de aire, frescura y luz, que se creía, eran el mejor método para combatir a la tuberculosis. Incluso su ubicación, en un lugar lejano y elevado -cerca de un volcán- fue cuidadosamente elegida.

Monjas con el volcán de fondo, esperando
su autobús a el Santorio Durán.



Quien planeó todo esto fue el doctor, diplomático, ex-presidente y costarricense emérito Carlos Durán Cartín, motivado porque su hija contrajo el mal y quiso dar a sus compatriotas las mismas posibilidades de salvación que tuvo su hija.

Montaje de antigua foto de niños internados
en el Santorio Durán y su estado actual.



Abierto en 1918, llegó a tener capacidad de 300 camas; en los años 40s, con los nuevos tratamientos a base de antibióticos, el sanatorio entró en una rápida decadencia hasta su cierre en 1963, quedando desde entonces abandonadas las instalaciones.


Interior del Sanatorio Durán.
Por dentro se ve tenebroso, pero al mismo tiempo
deja ver su antigua elegancia.



Y como en los lugares donde ha habido enfermedad, dolor y muerte, los fenómenos paranormales suelen aparecer, el Sanatorio Durán no podía ser la excepción; incluso en las épocas de su funcionamiento se hablaba de los fantasmas de un par de monjas (que eran quienes efectivamente atendían en aquellos años) que visitaban a los enfermos, o que simplemente se aparecían en los pasillos y habitaciones.

Montaje de antigua foto de niños internados
en el Santorio Durán y su estado actual.



Siendo de hecho, el lugar fantasmal más famoso de Costa Rica, se han filmado documentales y películas al respecto en sus tenebrosos interiores, y es muy visitado por los amantes de lo oculto y paranormal.

Localización del Sanatorio Durán en Costa Rica




6. Sanatorio de la Atalaya. Ciudad Real, España.

Construido para albergar a los numerosos enfermos de la epidemia de tuberculosis en España a principios del siglo XX. Posteriormente fue convertido en manicomnio infantil.  Y finalmente, se ampliaron sus servicios también para adultos.

Entrada actual al sanatorio de la Atalaya en España.


Fue entonces cuando se comenzaron a percibir gritos, figuras y voces que provenían de su interior, lo cual entonces se atribuyó, naturalmente, a los internos a quienes según el cruel protocolo de la época, se les maltrataba.
La macabra y alguna vez hermosa capilla del Sanatorio de la Atalaya.
Se asegura que ha sido profanado múltiples veces con rituales satánicos.



La Atalaya siguió así acrecentando con los años su aura de lugar tenebroso debido a ser lugar de encierro, de dolor y de locura (y probablemente de tortura); hasta que a principios de los 80s dejó de usarse; unos dicen que por falta de presupuesto o de pacientes, y otros, que por las desgracias que ahí dentro sucedían; el caso es que el sanatorio quedó completamente abandonado.

Aún de día, los pasillos de la Atalaya lucen tenebrosos.


Sin embargo, la parte terrorífica es que los vecinos aseguran que los mismos gritos, apariciones y voces continuaron oyéndose, ya con el sanatorio desocupado.
Uno de los cuartos del sanatorio de la Atalaya.
Las inscripciones macabras se multiplican por todo el edificio.



Aún así, la misma soledad del sanatorio le convirtió en un lugar popular para que las jóvenes parejas de Ciudad Real acudieran a tener escarceos amorosos. 
Vista exterior del sanatorio de la Atalaya.
Se intentó derruírlo para evitar las visitas de los curiosos, pero la obra se dejó a medias.




Y esa circunstancia es la que le convirtió, definitivamente, en un lugar terrorífico: en abril de 1987, precisamente el martes de semana santa, un joven policía acudió al sanatorio para encontrar en su auto a una de estas jóvenes parejas, e inexplicablemente, ultimarlos a tiros en la cara. El móvil del doble asesinato quedará siempre en el misterio, pues el policía se suicidó ahí mismo llevándose el secreto a la tumba.

Pasillo del sanatorio donde se ve un antiguo tablero de asignaciones.



También se habla de una joven de blanco que se aparece en una curva de la carretera precisamente frente al Sanatorio.
La famosa curva de la joven de blanco en la Atalaya.



Como se aparece de madrugada y por ahí es completamente despoblado, no falta quien le ha recogido para llevarla. Luego de unos minutos de camino, la joven le dice al conductor: "Tenga cuidado, en esa curva me maté yo". Al voltear, ya no hay nadie.





5. Casa de Ñuñoa. Santiago, Chile.

El lugar más embrujado de Chile es la Casa de Ñuñoa. Y de hecho arrastra una maldición desde su origen: El capitán Mújica, de la Marina Real Española, era un aventurero dado a los amoríos rápidos y los engaños.

La Casa de Ñuñoa en Chile.

Por años recorrió buena parte de latinoamérica dejando mujeres burladas y familias furiosas, hasta que llegó a Ecuador, donde conoció a una hermosa joven indígena, a la cual decidió añadir a su lista de conquistas. Pero la joven resultó ser bruja, y cuando Mújica, fiel a su costumbre de ser infiel le abandonó, no sabía que estaba sellando su destino. En Perú, Mújica decidió coronar su pérfida carrera casándose con una adinerada y joven aunque fea heredera. El día de la boda, ya para culminar la ceremonia, apareció la bruja desairada, y en plena iglesia y frente a todos los invitados, maldijo a Mújica, negándole encontrar jamás la felicidad con ninguna mujer. La boda, claro, se canceló, y Mújica escapó más al sur, hasta llegar al remoto Chile.

La Casa de Ñuñoa mantuvo desde siempre su fama de lugar maldito.



En Chile, ya sin dinero, trabajó como sirviente para un rico terrateniente que le encargó la construcción de una enorme casa para llevar a vivir a su familia. Fué de Mújica la planeación de toda la casa, con sus 30 habitaciones,  5 cocinas y 7 baños, incluídos sus siniestras ventanas y el ominoso torreón que coronaban su macabro aspecto.
Sin embargo, el terrateniente murió en circunstancias misteriosas, y le dejó a Mújica la casa. Éste intentó rehacer una vez más su vida, casándose nuevamente por interés con una rica mujer. A pesar de la falta de amor, tuvieron una niña, probablemente para cubrir las apariencias.

Presunto retrato de Mújica y su última esposa.




Pero con el paso de los años, la naturaleza de Mújica volvió a flote, y tuvo amoríos con una de las sirvientas, procreando un hijo con ella. Al crecer el niño, la traición se hizo evidente, constituyéndose en motivo de vergüenza para la esposa, que no tolerando más la afrenta y las burlas, en un arranque de furia asesina envenenó a la sirvienta y al hijo. Mújica, que sentía verdadero amor por la sirvienta, enfureció y asesinó a su mujer y hasta a su hija. Comprendió entonces que la maldición de la bruja le había alcanzado, y desesperado, se suicidó. Los rumores indican que todo se gestó en el macabro torreón que coronaba la casa.

El incendio que terminó con la Casa Ñuñoa.



Un nieto de Mújica heredó la casa, y su fama de lugar oscuro y diabólico creció junto con los constantes reportes de ruidos y luces inexplicables que salían de su interior. En 1995 murió la última habitante de la casa, nieta de Mújica. Ninguno de los herederos quiso vivir en ella, y por muchos años se intentó infructuosamente de venderla o rentarla, pero ya sea por el alto precio, o por las siniestras leyendas que la rodeaban, nadie la compró jamás.

Incendio en el torreón de la Casa Ñuñoa.



Finalmente, en 2005, de manera inexplicable, pues estaba deshabitada, la casa se incendió de manera espectacular; los bomberos y testigos presenciales aseguran haber visto cómo se formaban tres cruces de fuego mientras se trataba de apagar el siniestro. El final esperado para una casa auténticamente maldita.
Aún en el último momento, se asegura que hubo
cosas inexplicables durante el incendio de la Casa Ñuñoa.



La esquina fue vendida y se construyó un pequeño centro comercial en ella. Pero aún así continuaron los hechos misteriosos: ya durante la construcción, los constructores aseguran que oían voces, o bien, que al estar trabajando en las alturas, sentían que los empujaban y al voltear no había nadie. 




Abajo: El actual terreno donde estaba la casa Ñuñoa.
Nótese el edificio de atrás.

Muchos huían y ya no regresaban, pero al final la construcción se terminó; aunque se asegura que de noche se siguen oyendo lamentos y voces.





4. Hospital del Tórax. Tarrasa, España.

Fundado en 1952  por el infame dictador español Franco, el cual es un año muy tardío, si tenemos en cuenta que ya en los 40s se comenzó el tratamiento de la tuberculosis con antibióticos, lo cual hizo innecesaria la internación de estos enfermos en hospitales... pero claro, esto era en los países más avanzados; but Spain... is different.

Vista trasera del hospital del Tórax, España.

Como sea, en 1952 fue fundado el llamado hospital del tórax, que como el resto de las clínicas para tuberculosos estilo siglo XIX era, más que un lugar de sanación, una especie de leprosario a donde aislar a los enfermos para que no contagiaran a resto de la población.
El ominoso torreón frontal del
Hospital del Tórax, que le daba aspecto
de prisión. Lo era.



Y el hospital del Tórax cumplía a cabalidad con esa siniestra premisa, pues los internos en esa institución no tenían ningún contacto con el exterior, y muy a menudo, ya no se volvía a saber de ellos.
En los acabados, como en el piso que se observa en esta foto,
se ve que el Hospital del Tórax todavía tuvo mantenimiento en épocas relativamente recientes.
Este piso no es antiguo; es por lo menos de los 70s u 80s.




Pero a diferencia de otras clínicas para tuberculosos, el hospital del Tórax se forjó a pulso una fama negra, por el macabro hecho de poseer el índice más alto de suicidios de pacientes. 

Sin embargo, a pesar de no estar abandonado desde hace tanto,
es patente la sensación macabra y de insanía que da el Hospital.

Los pacientes eran prácticamente abandonados en el hospital, y sometidos a dolorosos tratamientos que, además, nunca conducían a la cura. 
Uno de los santos de la capilla del Hospital del Tórax.
Incluso aquí se siente la mala vibra.




La forma como se suicidaban los pacientes era arrojándose desde el noveno piso hasta el jardín, llamado por eso "La jungla" por los frecuentes gritos que se escuchaban en él, provenientes de los pacientes que se arrojaban; entre los suicidas también había niños.
Vista frontal del Hospital del Tórax.
Atrás se ven los últimos pisos,
desde donde se arrojaban los pacientes.



A pesar de que oficialmente el hospital no poseía quirófano, se han encontrado en él macabros frascos con fetos y otros restos humanos, los cuales han originado diversas hipótesis, desde que se practicaba magia negra, hasta la realización de sórdidos experimentos médicos en los propios pacientes.

Habitaciones y baños al fondo.


Otra cosa que llama la atención es que mientras la mayoría de los sanatorios para tuberculosos cerraron en los 60s, el macabro hospital del Tórax siguió funcionando ¡hasta 1997!.
Una vieja cama.



Como sea, es muy probable que las condiciones en que se tuvo a los pacientes del Hospital del Tórax fueran infrahumanas; explícitamente de tortura, orillando a tantos a optar por el suicidio. Y es por eso que la leyenda de la enfermera de la muerte cobra sentido:

La famosa "enfermera de la muerte"
del Hospital del Tórax.

La leyenda más afamada del Hospital del Tórax cuenta que una de las enfermeras solía administrar dosis mortales de calmantes a los pacientes para matarlos. Una versión refiere que la enfermera de la muerte hacía esto para terminar con el sufrimiento del paciente; otra versión, terrible, que la enfermera hacía esto en los pacientes que contra toda esperanza mostraban signos de mejoría y estaban a punto de curarse. Siniestro. Y por ello, posible.
La macabra capilla del Hospital del Tórax.



En 2010 fue convertido en Centro Audiovisual.

Ubicación del Hospital del Tórax en StreetView



3. La Casa Matusita. Lima, Perú.

Este casa terrorífica tiene la particularidad de que sólo la planta alta está maldita; pues la planta inferior se usa y se ha usado siempre tranquilamente y sin sobresaltos. Es La Casa Matusita, una vieja casona construída a mediados del siglo XIX, que es el lugar más terrorífico de Perú; y cuenta con lo méritos necesarios: Se cuenta que uno de sus primeros habitantes fue un hombre adinerado que gustaba de humillar y maltratar a niveles inimaginables a sus sirvientes. Estos aguantaron por la necesidad, pero comenzaron a esperar la oportunidad de vengarse.

La casa Matusita en Perú. Aunque luce cuidada,
en realidad la planta superior lleva décadas estando abandonada.

El momento ideal de la venganza fue cuando el odioso patrón decidió organizar en la casona un banquete. Los sirvientes pusieron en marcha su plan: pusieron potentes alucinógenos en la cena que fue servida esa noche, para poder por una vez ser quienes se rieran a costa de su jefe, riéndose con los desfiguros que seguramente harían los señoritingos de sociedad drogados. El plan se llevó a efecto, y todos los invitados se hartaron de comida con droga.  Los sirvientes esperaron en la cocina varios minutos a que hiciera efecto, esperando subier al comedor para divertirse con sus patrones.
Las escaleras que llevan a la infame planta alta de la Casa Matusita.



Pero la sonrisa se borró de sus caras cuando comenzaron a oír gritos desgarradores. Al fin subieron, y aterrorizados vieron que todos los invitados estaban descuartizados; probablemente bajo los efectos de la droga los invitados se habían despedazado entre sí. Llevados por la culpa, el miedo y la desesperación, los sirvientes se suicidaron.

El que fuera el comedor donde ocurrió todo.


Los siguientes habitantes fueron una pareja de origen japonés, con tres niños. Un día, al regresar inesperadamente del trabajo, el esposo encuentra a su mujer con el amante, y presa de la ira, apuñaló a la adúltera pareja, envenenó a los niños, y se suicidó. Todo esto ocurrió también en la ya fatídica planta alta de la Casa Matusita. Finalmente, una familia española se mudó a la casa.
La parte superior de la casa Matusita tiene más de medio siglo abandonada.



El marido maltrataba a el resto de la familia, especialmente a la mujer; quien en un momento dado, perdió toda cordura, y asesinó a su marido y a sus hijos; descuartizándolos después, para terminar matándose.

En algunas paredes se ha retirado el papel tapiz.

La fatal planta alta de la Casa Matusita quedó abandonada desde entonces, cobrando tal fama, que en los años 60 el humorista y conductor de un programa paranormal Humberto Vilchez Vera apostó en cadena nacional a que podía pasar una semana entera viviendo en la Casa Matusita. Vilchez fue armado de su propia cámara de video a la Casa Matusita, ya que ningún camarógrafo le quiso acompañar, y comenzó su guerdia. En la madrugada salió por la ventana, terminando con graves transtornos mentales y sin que nunca más se supiera nada de él. La televisora guarda bajo llave el video sin hasta la fecha atreverse a transmitirlo. Leyendas o no, el caso es que la maligna planta alta de la Casa Matusita no ha sido ocupada desde entonces. 

Ubicación de la Casa Matusita en Street View



2. La casa de Claudia Mijangos, "La hiena de Querétaro". Querétaro, México

La casa 408 de Hacienda del Vegil, en una de las colonias más lujosas de la ciudad de Querétaro, en México, ha quedado maldita por la inenarrable tragedia que tuvo lugar en ella.

El tristemente célebre 408 de Hacienda de Vergil,
la casa de Claudia Mijangos, "La Hiena de Querétaro" a los pocos días del crimen.
El árbol que está en la foto fue talado, pues también se le atribuyeron
propiedades fantasmales.

Claudia Mijangos tenía la vida de ensueño: era ex-reina de belleza de Mazatlán (cabe decir que de por sí esa ciudad tiene fama en México de ser cuna de mujeres extremadamente bellas), y pertenecía a las familias más influyentes de Sinaloa.

Claudia Mijangos coronada reina de belleza de Mazatlán.



Para completar el cuadro, heredó una cuantiosa cantidad de dinero tras la muerte de sus padres, casándose después con un funcionario bancario, y yéndose finalmente a vivir a Querétaro.

Claudia Mijangos y su esposo.

Tenía tres lindos hijos y era una respetada maestra de Catecismo y Moral en el colegio católico Fray Luis de León. En resumen, Claudia Mijangos tenía una vida perfecta. Pero esta mujer, hermosa, joven, rica, felizmente casada y con hermosos hijos tenía una maldición: una milimétrica pero maléfica malformación en el cerebro (eso dicen los doctores).

Claudia Mijangos
en la sala de prácticas



Esta malformación le hacía tener breves episodios esquizofrénicos de ira y descontrol, tras de los cuales volvía a ser una persona perfectamente normal. En el caso de Claudia, estos episodios incluían escuchar voces; cosa que nunca le mencionó a su marido; aunque éste le llegó a decir varias veces que estaba loca... sólo que nunca imaginó cuánto.
Los episodios de esquizofrenia comenzaron a hacerse más frecuentes e intensos, ocasionando tantos problemas conyugales, que ocasionaron el divorcio de Claudia y su marido, turnándose la custodia de los niños, y dejándole a Claudia la casa.

El vestido ensangrentado de Claudia Mijangos.



Para complicar la situación, Claudia comenzó a sentir gran atracción por un sacerdote que también daba clases en el mismo colegio que ella, el padre Ramón. Se rumoraba que eran amantes, aunque ambos lo negaban.
El 24 de abril de 1989 (cerca de semana santa, como en el caso mencionado antes del sanatorio de la Atalaya), Claudia Mijangos discutió con su ex-marido por haberse tardado éste en regresar a los niños luego de su turno para tenerlos, y por el asunto del sacerdote; finalmente el marido se retiró diciéndole a Claudia que se arrepentiría. 

Claudia Mijangos hace 20 años.



Claudia quedó sumamente alterada, pero no hubo mayores altercados; acostó a los niños (Claudia María de 11 años, Ana Belen de 9 años y Alfredo Antonio de 6) y se fue a dormir. Pero no podía dormir: las malditas voces esta vez eran más fuertes e insistentes que nunca; y le decían que "Mazatlán desapareció y Sinaloa era ya sólo espíritu".

El mueble donde estaban los 3 cuchillos.



A las 3:30 de la mañana se levantó, tomó tres cuchillos de la cocina, y se dirigió a la recámara de su hijo Antonio, quien dormía, igual que las niñas.
La habitación de las niñas tal y
como fue encontrada por la policía.




Tomó el primer cuchillo y comenzó a apuñalar a su hijo, quien despertó e intentó débilmente defenderse, pero ella continuó, al grado de amputarle el brazo izquierdo, y finalmente, matarlo en su cama. 
Luego fue a la recámara de las niñas, tomó el segundo cuchillo, pues había dcidido usar uno distinto para matar a cada uno de sus tres hijos, y comenzó a apuñalar a Claudia María.

La recámara de Claudia Mijangos.
En esa cama depositó los cuerpos de sus tres hijos.



La dejó inerme en su cama, y usando el tercer cuchillo, asesinó a Ana Belén, que no se resistió. Terminando con ella bajó a perseguir a Claudia María, quien no había muerto, y había intentado huir bajando a la planta inferior de la casa, pero había quedado desmayada en el piso de la sala.

La escalera con las huellas
de Claudia María



Su madre la apuñaló varias veces más en el piso y arrastró el cuerpo a la cama de la recámara principal, donde apiló los cuerpos de sus hijos como si fueran tablas, y los cubrió con una colcha.
Cabe decir que los vecinos escucharon los alaridos de los niños; pero no hicieron nada. Dicen que ya estaban acostumbrados a escuchar gritos provenientes de esa casa.


El sillón de la sala con los cuchillos



A la mañana siguiente una amiga de Claudia la encontró delirando y todavía llena de sangre, por lo cual pensó que la habían asaltado; pero al entrar a la casa y ver horrorizada lo que había sucedido, salió corriendo y llamó a la policía.
Claudia fue condenada a 30 años de cárcel, y todavía se encuentra consignada. La casa, sin embargo, ya no ha sido ocupada nunca más, quedando abandonada. Nadie la ha reclamado ni intentado usar.

Interior de la casa de Claudia Mijangos actualmente.



Desde entonces se dice que hay ruidos y sombras que aparecen, y fue tan visitada por investigadores de lo paranormal, que los vecinos decidieron construir una barda con alambre de púas para ahuyentar a los curiosos. Extrañamente (o tal vez, comprensiblemente), no le pusieron puerta alguna.

La casa de Claudia Mijangos actualmente.

Si te interesa visitar la macabra casa de Claudia Mijangos, "la hiena de Querétaro", ésta es su ubicación y vista en Google maps:

Ubicación y vista en Street View de la Casa de Claudia Mijangos.



1. El Hotel El Salto de Tequendama. Bogotá, Colombia.

Ubicado a 5 kilómetros de Bogotá, está el siniestro Hotel El Salto de Tequendama. Como en muchas historias de terror, -salvo que aquí es real- el hotel fue construído en 1923 sobre el que fuera territorio sagrado del pueblo Muisca. ofreciendo una espectacular vista de el famoso Salto de Tequendama.

El Hotel el Salto de Tequendama, en Colombia.

Luego de abrir en 1928, el hotel, planeado para albergar a la alta sociedad colombiana, se convirtió en un gran éxito en sus primeros años; pero con el paso del tiempo el agua de la cascada se fue contaminando y resultando fétida, y el hotel se volvió poco frecuentado hasta que a principios de los 90s cerró definitivamente. 

El Hotel del Salto de Tequendama
está prácticamente construído en
el abismo.



Pero la fama negra del Hotel comenzó inmediatamente luego de inaugurado: se habla de huéspedes que caían accidentalmente, o bien, que al estar bebidos o riñiendo se precipitaban por El Salto. En los 40s, cuando ya había declinado el número de huéspedes, empezó entonces a ser visitado por otras personas que no buscaban vacacionar... sino suicidarse.  

Como se ve, la cantidad y calidad del agua que cae en la cascada
ha mermado con los años.



Y es que era -es- el lugar ideal para suicidarse sin dejar huellas: luego de una larguísima caída de 6 segundos, (si no me cree que es larga, cuente pausadamente hasta 6 mientras imagina que cae y cae por un precipicio) es prácticamente imposible encontrar los cuerpos, dadas las potentes corrientes de agua abajo de El Salto.  Su fama como lugar de suicidio comenzó a crecer tenebrosamente. 


Es muy frecuente que una neblina muchas veces ominosa cubra el Hotel



Así, durante los 50s y 60s los veteranos que trabajaron en el lugar aseguran que hubo épocas en que había al menos un suicida cada día. Y en efecto, hay documentados al menos decenas de suicidios, habiendo todo tipo de causales: solitarios, traicionados, suicidios dobles por amor, por desamor, por quiebra económica...

La piedra de los suicidas.

Incluso hay un lugar especial para lanzarse, llamado la piedra de los suicidas, desde donde los desesperados se lanzaban al vacío; al fondo, un pozo, llamado de los suicidas, donde tarde o temprano aparecían los restos irreconocibles, y en medio del camino la  imagen de una Virgen, llamada -claro- Virgen de los suicidas.

Foto angular  de la vista desde
la piedra de los suicidas

Actualmente se le ha convertido en museo; pero los cuidadores dicen que se siguen experimentando fenómenos inexplicables.

Ubicación del Hotel el Salto de Tequendama en Gmaps


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