jueves, 18 de septiembre de 2014

La importancia de llamarse Ronaldinho ó Cómo los millonarios se vuelven más millonarios

Hace pocos días, el club Gallos Blancos de Querétaro de la primera división del Futbol mexicano contrató, de manera inesperada, llamativa y dramática al astro brasileño Ronaldinho. Ronaldinho es una divinidad mayor en el santoral futbolístico: ha sido campeón del mundo, de Europa y de América, tanto con su selección como con su club, y nombrado en distintas ocasiones sencillamente, mejor jugador del mundo; razones por las cuales la mera noticia de que Ronaldinho jugaría en la liga mexicana ha causado revuelo sin precedentes, al grado de ser merecedor de comentarios de todo el mundo, incluyendo a los que hasta odian el futbol.

Presentación de Ronaldiho en Querétaro



Gran parte de la conmoción partió de que Ronaldinho viniera al Querétaro y no al América, Cruz Azul o Tigres, clubes famosamente adinerados y de chequera rápida. Y es que precisamente el Gallos Blancos se volvió conocido en México por su insolvencia: sus futbolistas jugaron los últimos meses del campeonato 2014 sin cobrar; y el gobierno llegó al extremo de embargar al equipo, quedando al borde de la desafiliación, siendo por muy poco que la Federación Mexicana decidió finalmente dejar al Querétaro terminar el torneo.

Jugadores de Gallos Blancos.
Jugaron los últimos 4 meses del campeonato
sin percibir ningún sueldo.

Un futbolista que va a cobrar carísimo (va a cobrar 2 millones de dólares anuales), en un equipo de por sí sin dinero, y que para empeorar el panorama, llega fuera de forma, viejo, a la mitad del campeonato, y ya con muy poco del talento que lo hizo famoso. Parece una contratación inútil, torpe, incluso desastrosa. Los comentarios burlones inundaron twitter y demás redes sociales. El Querétaro y Ronaldinho eran la mofa de la red.

Ronaldinho. Con 34 años,
dista de ser un viejo,
pero está fuera de forma.


Pero aquí viene el primer quita-risas: El equipo Gallos Blancos de Querétaro, en efecto, estuvo hace apenas 5 meses sin dinero y a punto de desaparecer; pero la historia no se quedó así: el gobierno lo incautó, y se lo vendió a un nuevo dueño; nada más y nada menos que a la familia Vázquez Raña, dueños de los periódicos de mayor circulación en México, de cadenas radiodifusoras, de hoteles, restaurantes y muchos otros importantes negocios. Ahora el dinero les sobra. El gallo se convirtió en cisne. 



Y los nuevos dueños, millonarios de siempre, tuvieron la visión de contratar a Ronaldinho como cuando se hacen negocios en la bolsa de valores: compra acciones cuando estén baratas, y vende cuando estén caras; y en el momento de la compra, Ronaldinho estaba barato; incluso desesperado por ser contratado, pues las fechas de contratación en Europa y América estaban a punto de terminar, y el astro brasileño no tenía equipo. Nadie quería pagar un sueldo altísimo a un jugador decrépito, por muy célebre que fuera. ¿Entonces porqué decir que tuvieron visión? Aquí viene el segundo quita-risas.



En lo que va del campeonato, el promedio de entrada al estadio Querétaro ha sido de 10 mil espectadores; no muy bueno, teniendo en cuenta que a su estadio -El Corregidora- le caben 35 mil. Con la noticia del fichaje de Ronaldinho, se han agotado las entradas de los próximos 3 juegos. De hecho, si gustan volver a ver la primera foto que ilustra este artículo, podrán ver que el estadio estaba lleno. Era tan sólo el día de su presentación, y se había anunciado que Ronaldinho no jugaría, y de todos modos el estadio se llenó.



El costo promedio del boleto en el Corregidora es de $230 pesos mexicanos, unos $17.5 dólares. La mera noticia de la presencia de Ronaldinho ha significado que se vendan 20 mil boletos más; es decir: $17.5 x 20,000 = $350,000 dólares. Si cada espectador gasta otro tanto en el estadio entre comida y bebida (la cerveza de estadio es misteriosamente sabrosa y criminalmente cara), tenemos $700,000 dólares adicionales por partido que ya se ganó el Querétaro, simplemente por tener a Ronaldinho firmado.
Además por la venta de camisetas, souvenirs y patrocinios que antes jamás hubieran logrado vender, los Gallos Blancos ganarán aproximadamente otros $800,000 dólares semanales. En resumen, por haber contratado a Ronaldinho, el Querétaro ganará un millón y medio de dólares extras a la semana; es decir, el sueldo de este jugador se pagará en tan sólo su segunda semana en México.

Ronaldinho en su época de mayor esplendor, en el Barcelona.


Como vemos, todos los involucrados ganan; los Vázquez Raña ganan, pues aunque Ronaldinho resulte ser un verdadero petardo y a las tres semanas baje el interés por verlo, ya para entonces su inversión millonaria se habrá recuperado al doble. Hasta la liga mexicana gana: El Guadalajara (el segundo club más popular de México), próximo rival del Querétaro, va a llenar por primera vez su siempre semi-vacío estadio cuando reciba a Ronaldinho y sus Gallos Blancos. Ronaldinho mismo asegura un retiro tranquilo y  sin demasiadas complicaciones. Y finalmente, aunque es poco probable, pero puede pasar, que Ronaldinho tenga un segundo aire y resulte seguir siendo un jugadorazo, pues el Querétaro resultaría altamente favorecido con su futbol, con miles de nuevos aficionados, y a lo mejor hasta con un campeonato. El Gallo se volvió la gallina de los huevos de oro.


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