lunes, 2 de junio de 2014

4 figuras cachadas en escándalo y que lo pagaron caro

Es una historia cada vez más frecuente: Cachan a Bill Clinton recibiendo favores sexuales de su becaria; a Silvio Berlusconi en orgías con menores de edad; al presidente de los Clippers, Donlad Sterling haciendo comentarios racistas, o al Rey de España Juan Carlos cazando elefantes en un viaje junto a su amante; y todos vieron su carrera afectada, perdiéndola casi todos (Excepto Clinton, que se salvó por 5 votos en el Congreso).


Parecía justo castigar el comportamiento de estos 4 alegres compadres; y en cada caso, así, fue, con resultados variados:

Rey Juan Carlos
El historial de el rey impuesto por el dictador Franco siempre fue, por decir lo menos, polémico. Sin embargo, el final se su reinado comenzó hasta 2009, cuando la más profunda crisis económica desde 1930 atacó a España, y llegando al punto culminante cuando trascendió que en abril de 2012, en el momento más duro de la crisis, el Rey se había ido de vacaciones a un faraónico safari a África, a cazar elefantes en compañía de su amante; todo, -por supuesto-, pagado por los contribuyentes. Desde entonces, sumados a otros escándalos reales, las voces que pedían su renuncia y hasta la derogación absoluta de la monarquía han crecido. Finalmente, ante su total impopularidad, 24 meses después, el Rey de Franco, Juan Carlos, presentó hoy su abdicación.

¿Quién más que el Rey?Cuatro



Presidente Donald Sterling 
El también dueño del equipo de basquetbol Clippers de los Ángeles siempre fue muy polémico, y había tenido frecuentes acusaciones de racismo, pero sin mayores consecuencias; hasta que en 2014 se hizo pública la grabación de una conversación entre Sterling y su novia, luego de que ella se sacara fotos con el exjugador magic Jhonson y las publicara en Instagram, donde él hace chocantes declaraciones racistas, como: “Me molesta mucho que difundas que te estás relacionando con gente negra. ¿Tienes que hacerlo? Puedes dormir con ellos. Puedes traerlos aquí. Puedes hacer lo que quieras. Lo poco que te pido es que no lo promociones, que no los lleves a mis partidos, que no los traigas al pabellón” ó “No pongas a Magic ahí, en Instagram, para que el mundo lo tenga que ver y luego tengan que llamarme. Y no le traigas a mis partidos ¿Por qué te haces fotos con minorías?”. 

Sterling y su novia... afroamericana.

La indignación fue absoluta, con condenas y peticiones de castigo, que terminaron a los tres días, cuando el comisionado de la NBA expulsó y suspendió de por vida a Sterling, obligándole a vender su equipo.

La indiscreta novia de Sterling.



Presidente Bill Clinton. 
Sale a la luz que la becaria Mónica Lewinsky tenía relaciones con él en la mismísima sala oval de la Casa Blanca. Al ser interrogado al respecto, Clinton juró que "nunca tuvo relaciones sexuales con Lewinsky". Se investigó más, y  apareció un vestido de Lewinsky con semen... de Clinton. Se abrió entonces un juicio por perjurio contra el Presidente Clinton, intentando desposeerlo del cargo, pero éste se defiendió, con un argumento que en resumen decía así: "Nunca mentí. Dije que no tuve relaciones sexuales con Lewinsky, y así fué, sólo tuvimos relaciones inapropiadas, es decir, sólo me la chupó. No hubo sexo" Claro, depende de lo que se entienda por sexo; pero el argumento funcionó: Clinton se salvó gracias a la semántica, y terminó su mandato con un índice de aprobación del 76%, el más alto desde Rooselvet, pero su partido, el Demócrata, perdió las elecciones siguientes. 




Presidente Silvio Berlusconi.
Berlusconi tuvo el título de presidente por varias situaciones: Presidente del Club de futbol Milán, Presidente de Ministros de Italia, y hasta del Consejo Europeo; y antes de estos títulos presidenciales, ya era famoso por su estilo de vida dado a las fiestas y las mujeres, cosa que se volvió en su contra en 2010, cuando las fotografías de un paparazzi revelaron que en una de las orgías de Berlusconi había menores de edad desnudas teniendo -evidentemente- sexo. El escándalo estalló, y se comenzó un juicio de 27 meses en el que al final, luego de perder todos sus cargos políticos, se inhabilitó a Berlusconi de por vida para ejercer cualquier cargo público.

La famosa fiesta privada de Berlusconi
con prostitutas menores de edad.



En todos los casos anteriores parecía absolutamente justo castigar a los implicados; salvo por un detalle que todos ellos comparten en común: Los eventos sucedieron en el ámbito de su vida privada; tanto las orgías de Berlusconi, como las chupadas a Clinton, las vacaciones de Juan Carlos o la conversación racista de Sterling fueron hechas en un ámbito privado; ¿Es justo juzgar a las personas por lo que hacen en privado?



Bueno, a los ciudadanos particulares, como tú o yo, definitivamente no se les debe vigilar  y castigar por lo que hacen en su vida privada; pues esta es una caracterísitica de los dictaduras totalitarias. (¿Verdad, Estados Unidos?)



OK, entonces fue injusto que los castigaran... salvo que hay otro nuevo detalle en común que tienen Berlusconi, Sterling, Clinton o Juan Carlos: Ellos no son ciudadanos particulares; todos decidieron tomar cargos que los convirtieron no sólo en personas públicas; sino algo más allá: en símbolos. Un presidente o un rey, además de ser una persona pública, por su importante cargo para la comunidad se convierte en un símbolo: adquieren atribuciones que la mayoría de los ciudadanos no tienen; dirigen los destinos de intituciones y de personas.  Pero en cambio, son tan importantes y deben ser tan ejemplares para la comunidad, que para los símbolos no hay distinción entre vida privada y pública. 

Berlusconi y el actor George Clonney en una de las fiestas
privadas con menores. ¿Porqué no se condenó a Clonney
igual que a Berslusconi? Clooney no es un símbolo;
no fue elegido para su puesto ni dirige los destinos de nadie;
actúa y vive a título personal.

Por eso, es correcto juzgar a los presidentes, reyes, y ministros por sus acciones tanto privadas como públicas. Y por eso se sucita una mezcla de ira, desconfianza, náuseas y lástima cuando estos personajes, luego de hartarse por años con los beneficios de sus cargos, gimotean cuando son cachados y exigen que se les respete como humildes ciudadanos que siempre han sido. ¡bah!






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