viernes, 11 de abril de 2014

Las 10 torturas más dolorosas de la Edad Media

Ahora que de nuevo la Edad Media está de moda, por el éxito de la serie "Game of Thrones", no está de más repasar el catálogo de torturas que los verdugos medievales tenían a su disposición, a fin de compenetrarnos mejor con la trama. Así, presentamos las 10 torturas más dolorosas de la Edad Media




La tortura hoy nos parece bárbara y completamente inaceptable; pero en la Edad Media, la tortura era perfectamete legal y políticamente correcta; era un instrumento común de la justicia tanto civil como eclesiástica, y podía usarse por tres motivos: para obtener una confesión;  para castigar por un delito y/o para ejecutar. Aunque no soy fan de la Iglesia, hay que decir que ésta era relativamente misericordiosa para torturar, pues procuraba no derramar sangre ni mutilar a los reos.

Adentro de esta cubeta hay ratas hambrientas.
Escena de Game of Thrones 
Las 10 torturas más dolorosas de la Edad Media


10. El caballo de Madera

A primera vista, este instrumento de tortura no perece ser tan doloroso: simplemente se sentaba al delincuente en una filosa barra de madera. Sin embargo, este filo podía ser muy pronunciado, o tener incluso púas de hierro que multiplicaban del dolor.

El caballo de madera, o burro español 
Adicionalmente, se le amarraba peso a ambos pies del reo, aumentando el castigo. Varias minutos o incluso horas así, ocasionaban que el filo del caballo lastimara seriamente al condenado.





9. El potro.

Una de las tres torturas favoritas de la Edad Media, junto con la garrucha y el tormento del agua. En el potro se ataba de manos y pies al acusado, y se tiraba lentamente a lados opuestos, ocasionando que los miembros se estiraran hasta dislocarse o romperse.


Permitía administrar otras torturas al mismo tiempo, como pinzas para apretar o arrancar diversas partes del cuerpo, quemar, ó administrar el tormento del agua, entre otros.







8. La cuna de Judas

Este tormento servía especialmente para arrancar confesiones, y consistía en un banco terminado en una puntiaguda pirámide de madera, sobre la cual, con cuerdas y poleas se obligaba a sentarse al reo.




Se le podía hacer caer súbitamente, ocasionando fuertes lesiones, o lentamente, aplicando pesos en los pies, ocasionando gran dolor.






7. La garrucha

Uno de los castigos más usados en la Edad Media, especialmente por la inquisición, pues cumplía con los dos requisitos eclesiásticos para torturar: que no se derramara sangre ni se mutilara al reo. Se ataban las manos  por la espalda al acusado, y de ahí se le elevaba con una cuerda.


Había variantes: el sólo dejarlo colgado por horas (o hasta días) creaba dolores inmensos; pero si se quería acelerar el proceso, se agregaba peso en los pies; o también se le podía dejar caer repentinamente, sin dejarle tocar el suelo, lo que ocasionaba dislocamiento de los miembros.




6. Rompe Pechos o Araña

A la mujeres que cometían adulterio, aborto, o algún otro delito considerado grave en la Edad Media, se le aplicaba esta tortura: con los garfios aquí retratados se desgarraban o se arrancaban los senos a las acusadas.



El dolor era inmenso; y la posibilidad de morir dependía tanto de la cantidad arrancada como de la buena suerte. A pesar del nombre, este instrumento podía aplicarse  también a los hombres, arrancándoles... otras partes vitales.




5. RompeRodillas

El propósito de este artefacto es demoniacamente obvio; aunque no sólo se utilizaba para destrozar rodillas; también se empleaba en cualquier parte del cuerpo humano. De acuerdo al delito, era la cantidad de presión aplicada, produciendo desde simplemente dolor hasta la destrucción completa de un miembro o articulación.




4. AplastaCabezas

Otro instrumento de tortura medieval con un nombre que nos dice todo: es un tornillo que empuja una siniestra capucha de hierro, la cual al ser apretada a su vez aplasta el cráneo del delincuente. La presión variaba dependiendo de si sólo se quería obtener la confesión, castigar, o matar.




3. El empalamiento

Los últimos tormentos de esta lista no se usaban para obtener confesiones; servían exclusivamente para ejecutar con el máximo dolor posible al condenado, sirviendo al mismo tiempo de ejemplo para los demás. El empalamiento consistía en sentar al reo en una estaca clavada en el suelo, con su punta afilada.



La estaca penetraba en el ano de la víctima, cuyo propio peso la hacía penetrar más hasta desgarrar los órganos internos, e incluso salir por la cabeza o espalda. El tormento podía prolongarse o acelerarse con estacas más o menos filosas. Otra manera de prolongar el tormento era  clavar las estacas en alguna parte no vital del cuerpo,  haciendo que los empalados pudieran vivir incluso días.  Era el castigo que caracterizó al príncipe de Valaquia, Vlad Draculea, cuyo apodo era precisamente: el empalador; y quien inspiró al moderno Drácula.
Vlad Draculea desayunando... frente a cientos
de personas que acaba de hacer empalar. 



2. La Rueda

Este tormento no parece ser en sí tan doloroso; ¿Qué tanto puede doler estar amarrado a una rueda de carro? Incluso hay juegos de feria parecidos. Pero no es así. El tormento de la rueda era infernal; el dolor comienza con los preparativos: primero, al reo se le amarraba a una mesa o a la Rueda misma, para tener fácil acceso a sus extremidades, y luego, con una barra de hierro, el verdugo le quebraba las coyonturas para poder doblarlas fácilmente y amarrarlas de cierta manera a la rueda. Había mucha técnica en esta parte, ya que el reo no debía sangrar gravemente, pues le aguardaba aún más dolor.


Una vez amarrado a la rueda, -frecuentemente de las maneras más dolorosas- el preso era exhibido públicamente y recibía nuevos tormentos, dependiendo del castigo: por ejemplo, a los delatores se les arrancaba la lengua con unas pinzas; a los traidores se les despellejaba vivos, y a los ladrones se les quebraban los dedos o se les quemaban las manos; todo esto con el acusado aún consciente, y mientras la rueda giraba, multiplicando el dolor debido al irregular flujo de sangre. Tampoco era infrecuente combinar los castigos.





1. La sierra

Esta tortura es dolorosa sólo de verla; y tal era su intención: no sólo terminar con la vida del ejecutado, sino dar ejemplo para que los demás no cometieran el mismo delito. La imagen es explícita por sí misma; únicamente agregaremos que la sierra debía ser usada por dos verdugos, quienes podían graduar la velocidad según la intención de prolongar o acortar el castigo, que podía durar horas.


Cabe decir que las víctimas podían seguir vivas y conscientes aún cuando la sierra estuviera ya en la parte media de su tórax, haciendo a esta tortura especialmente sádica. La sierra se reservaba para los peores criminales, como asesinos, traidores o violadores.






Ahora comprendo el verdadero sentido de cuando Marcellus Wallace dice "Me voy a poner medieval contigo"




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