viernes, 28 de marzo de 2014

10 Cosas que no sabíamos de la sexy Lynda Carter, la mujer maravilla

Los años pasan, y sigue sin haber una película o serie que suceda al exitoso programa de los 70s, "La Mujer Maravilla". Razones hay muchas: presupuesto, creatividad, guión, etc... pero creo que una de las principales es que al parecer nadie puede hacerlo mejor que aquella que la personificó en esa mítica serie: Lynda Carter; y eso es lo impresionante: en la TV, hay miles de series que nacen, mueren, y a los pocos meses quedan en el olvido ¿cómo es que seguimos recordando a una serie que apareció -y desapareció- de las pantallas hace más de 30 años? Bueno, para averiguarlo, hay que saber 10 cosas que no sabíamos de Lynda Carter, La Mujer Maravilla:


Lynda Carter, La Mujer Maravilla
(puedes hacer click en las imágenes para ampliarlas, o en la parte superior derecha para pinnearlas)

Es de ascendencia mexicana
Por supuesto, Lynda Carter es estadounidense, nacida en Phoenix, Arizona; pero el origen de quien personificara a La mujer maravilla de 1975 a 1979, es México: su madre es mexicana, y su padre irlandés.

Lynda Carter en vestido de civil


Lynda Carter


Es muy tímida
A Lynda le gustaba el mundo artístico, pero tenía un problema: era muy tímida. Como terapia para vencer la timidez, su hermana la convenció de inscribirse al concurso de belleza Miss Arizona. A regañadientes, Lynda entró al concurso... y lo ganó; convirtiéndose en Miss Arizona.

Lynda Carter en 1970


Es Miss USA
Como todas las ganadoras estatales, tuvo que ir entonces al concurso nacional: Miss USA. Igual que en el primer concurso, Lynda asistió sin muchas expectativas... e igualmente, lo ganó. Lynda Carter se convirtió en Miss USA. Fue entonces al concurso Miss Mundo 1972, donde quedó entre las semifinalistas.

Lynda Carter en Miss Mundo 1972

Lynda Carter en Miss Mundo 1972


Estaba en la pobreza
Para iniciar su carrera actoral, tomó clases de teatro en Nueva York,  y se fue a vivir a Hollywood. Durante tres largos años, únicamente consiguió papeles menores en algunas series como Starsky and Hutch y películas serie B. Económicamente, se había quedado en bancarrota, llegando en los últimos momentos a tener solamente 25 dólares en su cuenta del banco.
Lynda Carter ya famosa, en un anuncio de cosméticos.

La Mujer Maravilla.


Estuvo a punto de no ser La mujer Maravilla
Entonces su agente le pidió a Lynda que fuera a un casting para un extraño programa sobre un comic de los 40s: La Mujer Maravilla. Lynda acudió, pero en en el casting se encontró con una dura competencia: Farrah Fawcett y Jaclyn Smith, quienes aún no eran las estrellas de Los Ángeles de Charlye, pero ya comenzaban a ser famosas. Parecía no tener oportunidad; pero hizo la audición.

Los Ángeles de Charlye: Farrah Fawcett a la izquierda,
y Jaclyn Smith a la derecha.
Como se acostumbra en los castings, no le dijeron que sí... ni que no; pero la llamaron para una segunda audición, en que tampoco hubo nada en claro. Días después, Lynda estaba deprimida en su recámara a punto de rendirse y regresar a Phoenix, cuando recibió una llamada de su representante; éste la saludó: "¡Buenas tardes, Mujer Maravilla!". Había obtenido el papel que la haría famosa.

La Mujer Maravilla con capa.




Lynda hacía escenas de riesgo.
Lynda Carter tenía una doble para hacer La Mujer Maravilla, pero también hacía personalmente muchas de sus escenas peligrosas, y/o para las que comúnmente se usaría doble; como esta escena del helicóptero:



Lynda Carter corriendo.
No es broma: correr con esas botas altas no es fácil.
(ya no digamos verse bien mientras lo haces, además)
Lynda Carter con su doble.



No le gusta ser un símbolo sexual
El poster de La Mujer Maravilla con los brazos a los costados fue uno de los más reproducidos y comprados de los 70s y 80s, y fue colgado en recámaras, baños, talleres y múltiplemente contemplado por sus admiradores. Pero a Lynda, educada de manera tradicional en la fé católica, esto le perturbaba un poco: "Sé los pensamientos que muchos hombres tienen cuando ven ese poster, porque me lo han dicho directamente en las cartas que me escriben; pero la verdad es que nunca intenté ser un símbolo sexual para nadie, excepto para mi esposo".


El archifamoso poster de La Mujer Maravilla 



Pero aún así, Lynda convirtó a La Mujer Maravilla (y a ella) en un Símbolo Sexual.
Quizá al final no era tan conservadora; quizá porque eran los estúpidos y sexys 70s; o quizá porque el destino y los encargados de vestuario así lo quisieron... pero la cosa es que el ropaje que le pusieron a La Mujer Maravilla, combinado (o multiplicado) con la estatuaria figura de Lynda Carter, de 1.75m, cutis de porcelana, ojos angelicales y piernas diabólicamente largas y torneadas, convirtieron en un éxito al personaje, y a Lynda Carter en la mujer más deseada y sexy, llegando a ser nombrada "La mujer más hermosa del mundo". Lo era.



Originalmente es cantante
Años antes de convertirse en la famosa Mujer Maravilla, Lynda Carter se dedicaba a cantar; lo hizo profesionalmente desde los 14 años, pero lo dejó de lado, pues su mayor aspiración era ser actriz. Luego de finalizadas las temporadas de la Mujer Maravilla, Lynda apareció en otros programas, pero retomó su carrera original, grabando un álbum. Recientemente, regresó a la música, y desde 2007 ha grabado otros dos discos, como podemos ver en su página web.


Lynda Carter cantando en 2010



Estuvo a punto de regresar a hacer La Mujer Maravilla
En 2011 se planeó lanzar una nueva serie de La Mujer Maravilla, esta vez con Adrainne Palicki como Mujer Maravilla; y se propuso a Lynda Carter en el papel de Hipólita, la Reina Madre de las amazonas. Lamentablemente, el proyecto se canceló antes de ser proyectado, y nos perdimos el regreso de Lynda Carter a Amazonia.



Aunque aún así, combinando su carrera de cantante, ha seguido interviniendo en programas de TV, y apareció recientemente en la Comedia "Two and a Half Men" haciendo el papel de ella misma, pero como una Lynda Carter ardientemente bisexual, pues tiene coqueteos sexuales con Ashton Kutcher, y termina acostándose con su sobrina,  Amber Tamblyn.





Pues sí que es sorpresivo el reino de la verdad, la justicia, y la televisión; hasta la próxima, y que el lazo de la verdad nos proteja...


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