jueves, 2 de enero de 2014

Sí eran 3, sí eran reyes y sí eran Magos. El origen de los 3 reyes magos.

Se aproxima un día crucial y a veces doloroso para el bolsillo de aquellos que son padres: el Dia de Reyes, día en que tradicionalmente se regalan presentes -generalmente juguetes- a los niños. Para muchos, al ser Tres los Reyes Magos, se impone la obligación de hacer al menos tres presentes, siendo ésta una tradición primordialmente católica. En cambio los sajones, siempre ahorradores, hacen eso en Navidad, a través de la figura de Santa Claus, que al ser uno, sólo obliga a un presente. ¿Pero porqué se dice que son Tres? Y ya estando en eso, ¿porqué Reyes y porqué Magos? ¿Cómo nació la tradición actual de los Tres Reyes Magos?




Es ya lugar común hipster el decir que los Tres Reyes Magos ni eran tres, ni eran reyes, y ni tampoco magos; pero quisiera apuntar que probablemente, muy al contrario de las opiniones doctas, los tres apleativos sean verdaderos: Es decir, sí eran tres, sí eran reyes y sí eran magos. (si hemos de creer en la Biblia) Veamos:




Suponiendo a la Biblia como una fuente confiable, hay en ella sólo dos breves menciones, y únicamente en el evangelio de Mateo, sobre los Reyes Magos:

Nacido, pues, Jesús en Belén de Judá en los días del rey Herodes, llegaron del Oriente a Jerusalén unos sabios diciendo: «¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer?».
Evangelio de Mateo (2, 1-2)

Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra.
Evangelio de Mateo (2, 11)

Para empezar, el número de los Magos, tres, se estableció aparejado a el número de regalos que les ofrecen a Jesús, que también son tres: oro, incienso y mirra. En ese caso el número de los visitantes parece ser correcto; cada visitante habría traído un regalo, pues es lo que la tradición de la cortesía imponía. Así que sí son tres, por lo menos desde el punto de vista de la lógica. Número confirmado por otras fuentes, adelante citadas, como Efrén.


En segunda instancia ¿Eran sabios, magos ó qué?, la palabra original con la que nombra la Biblia a estos visitantes de oriente es makuishti, una palabra elamita que sufrió después muchas torturas y viajes, pasando al persa, luego al acadio, después al griego, y llegó finalmente al inevitable latín, como magui, con la misma raíz de maguister, maestro.  Makuishti, pues, se puede traducir como sabio, mago, o incluso como astrólogo. De hecho muchas traducciones respetadas, como la de Reina Valera traducen mago y no sabio.  ¿Pero hechiceros visitando al niño dios? No parece concordar.



Sin embargo, recordemos que en esa época no existía palabra para científico, por la sencilla razón que hasta el siglo XVI, la alquimia y la ciencia eran indistinguibles; por lo que a todo sabio o científico se le llamaba mago, a no haber otra palabra ni existir siquiera la ciencia como tal. Así, nuestros sabios de oriente no eran magos como David Copperfield o Houdini, o de lo contrario habrían divertido al niño apareciéndole un elefante o a José adivinándole la carta que eligió; más bien eran magos en el sentido que lo eran los alquimistas Paracelso, Roger Bacon ó Geber, padres de la cirugía, el método científico y la química modernas, respectivamente, es decir, en el sentido de sabios. Por lo que, sí, también eran magos, en el sentido antiguo.

Eugenio Cajés Adoración de los Reyes Magos 

Finalmente el apelativo para los visitantes orientales más ambigüo y discutido es el de Reyes.
Defendiendo la idea de que lo fueran está lo siguiente: la descripción de Mateo, que aunque brevísima, nos dá un par de datos muy importantes: los Magos traían tesoros; recordemos que esa época viajar era mucho -muchísimo- más caro y peligroso que hoy; si los visitantes venían de tierras lejanas, lo tenían que hacer forzosamente acompañados y protegidos por una gran y costosa comitiva, máxime si traían consigo tesoros. El segundo dato importante que nos da Mateo sobre su condición de reyes es que visitaron al Rey Herodes. Unos extraños que no fueran nobles, difícilmente hubieran tenido acceso directo a la corte de otro rey, y ganado su confianza para un asunto tan importante:

Entonces Herodes, llamando en secreto a los magos, les preguntó el tiempo exacto en que había aparecido la estrella; después los envió a Belén con el encargo: —Averigüen con precisión lo referente al niño y cuando lo encuentren avísenme, para que yo también vaya a adorarle. Y habiendo escuchado el encargo del rey, se fueron.
Evangelio de Mateo (2,7-11)


Retablo Adoración de los Gentiles o de los reyes Magos. Mariac.

Y es que, en un mundo sin universidades ni becas, la única manera de dedicarse a la ciencia (ocupación  improductiva desde el punto de vista de la época) era siendo rico; condiciones que sólo la realeza podía cubrir; por todo lo cual es muy probable que unos viajeros, dedicados a la ciencia, con mucho tiempo libre, con acceso a la corte de Herodes, que además traían tesoros consigo, pertenecieran a la realeza.

Además, siguiendo con la Biblia como fuente confiable, tenemos en Isaías 60, 6 lo siguiente:

Te inundará una multitud de camellos, de dromedarios de Medián y de Efá. Vienen todos de Sabá, trayendo incienso y oro y proclamando las alabanzas del Señor.

y en el salmo 72, 10:

...que los reyes de Tarsis y de las islas le paguen tributo, que los reyes de Sabá y Arabia le ofrezcan sus dones…


Lo cual dá idea de la condición real de los visitantes de oriente. Efrén, escritor del siglo IV ya definitivamente los cita como reyes, e incluso dá sus nombres:
Homizda, rey de Persia,
Yazdegerd, rey de Sabá, y
Perozad, rey de Arabia.

Adoración de los reyes.
Fray Juan Bautista Maino

¿Entonces de dónde salieron los nombres de los Tres Reyes Magos: Melchor, Gaspar y Baltasar? El Evangelio apócrifo Armenio de la infancia es, a diferencia del de Mateo, más específico, y proporciona nombres y nacionalidades:
Melkon, rey de los persas;
Gaspar, rey de los indios, y 
Baltasar, rey de los árabes.

Mosaico de san Apollinar Nuovo, siglo VI. 
La más antigua representación de los reyes magos. Ya indicaba sus nombres. 
Estos fueron los nombres que finalmente perduraron, y con los cuales los conocemos hasta la fecha. El rey mago negro se introdujo al tratar de darles un sentido de universalidad a los Reyes Magos, el de todo el mundo acudiendo a adorar al niño Jesús. Y como en Europa se tenía a los árabes o moros como morenos o negros, se convirtió a Baltasar, (el árabe) en el Rey Mago negro.

Adoración de los Magos. Velázquez 

¿Conclusión? Pues que si usted cree en la Biblia, entonces resulta que sí eran Tres, sí eran Magos, y sí eran Reyes.

Lo que si no nos consta es que sean Santos, como también se les llega a nombrar: Santos Reyes; a menos que se refiera a los sufridos padres que hasta se ponen de cabeza con tal de comprarles los regalos a los niños; esos si son casi casi santos, santos reyes.




Publicar un comentario