domingo, 5 de enero de 2014

Pedófilos, Puritanos, Peleas de Osos, Shakespeare y otras pavadas inglesas

Ser vegetariano es algo muy respetable, aunque frecuentemente también sus practicantes llegan a extremos de verdadero fanatismo religioso; y un fanático religioso es capaz de lo que sea, ya lo sabemos. En los viejos tiempos, los fanáticos intentaban magnicidios, como con Juan Pablo II;  ahora, se contentan con hacer tronantes declaraciones, por muy extravagantes o francamente idiotas que puedan sonar; de hecho, mientras más extravagantes, mejor; como la reciente declaración del cantante inglés vegetariano Morrisey, quien dijo: "no veo diferencia entre comer carne y la pedofilia".

El PedoBear está de acuerdo. 

De hecho es tan idiota, que surge la duda: ¿En verdad Morrisey cree lo que está diciendo? ¿En verdad este cantante ochentero cree que no hay diferencia entre comer carne y la pedofilia? Bueno, hay dos posibilidades, la primera -y más aburrida- es que sea simple y ciego fanatismo, como el de los cristianos que creen que la homosexualidad es una diabólica enfermedad. En ese caso, no hay mucho que agregar, la mente fanática es inconmovible a la razón. La segunda posibilidad -y la más interesante-, es que en realidad Morrisey no crea lo que está diciendo; pero sabe que hacer una declaración extravagante llama la atención. Y en verdad funciona, pues para empezar no estaríamos hablando de esto si Morrisey simplemente hubiera declarado: "Comer carne es malo".


La táctica de la declaración extravagante, claro, fue inventada mucho antes, e incluso parece ser una vieja tradición inglesa: en la época isabelina, los puritanos exigían que se clausuraran todos los teatros, especialmente los más famosos y populares, como The Globe, donde representaba sus obras Shakespeare.

Teatro inglés The Globe 

Los fanáticos puritanos hacían de todo: manifestaciones, oración, huelgas, peticiones formales al parlamento; y nada parecía funcionar. De hecho, no lo lograron. Fueron expulsados a Estados Unidos y nunca vieron clausurados los "centros de corrupción" llamados teatros. Pero, en cambio, dejaron una memorable y extravagante -y por eso memorable- frase de campaña: "Los teatros son igual de inmorales que los espectáculos de lucha de osos". ¿Otra astuta frase extravagante para llamar la atención? Creo que no; fue suerte:



La Lucha de osos, Bear-Baiting, u Hostigamiento de Osos, es un espectáculo en el que se mete al fondo de un foso a un oso encadenado del cuello o pata, y se sueltan jaurías de perros para que lo ataquen. Conforme los perros mueren o son gravemente heridos, son substituídos por otros. Hay variantes en las que se pone a pelear al oso con toros, leones u otros osos, pero la forma tradicional, es con perros, y fue un espectáculo muy popular en Inglaterra hasta el siglo XIX.



Para no variar, los puritanos también se oponían a este espectáculo, y como con el teatro, exigían su suspensión. ¿Pero qué tienen en común Shakespeare, los puritanos y las peleas de osos? Bueno, a los puritanos nada les importaba la crueldad contra los animales ni mucho menos; lo que les indignaba es que tanto el teatro como las peleas de osos se realizaban en domingo, día sagrado para ellos, y que dabía ser únicamente consagrado a la oración. Pero sucedió que la reina Isabel era gran aficionada tanto al teatro como a las peleas de osos, por lo cual, nunca escuchó las protestas puritanas.

Isabel I rumbo al teatro... o a una pelea de osos. 

Vemos que no hubo astucia literaria ni mucho menos en la frase  "Los teatros son igual de inmorales que los espectáculos de lucha de osos"; para los puritanos era literal: ambos espectáculos se verificaban en domingo. Qué decepción.


Y eso nos lleva de vuelta a los pedófilos y los vegetarianos. Al final, conociendo a los fanáticos como los conozco, creo que la frase "no veo diferencia entre comer carne y la pedofilia" tampoco fue hecha con astucia, sino más bien con una enorme suerte. Suerte inglesa. Fucking Bastards.


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