sábado, 14 de diciembre de 2013

Restaurantes antiguos, pero -muy- originales

De tener en sus manos la máquina del tiempo del doctor Emmett L. Brown, no dudo que muchos emprenderían heroícas misiones, como evitar el asesinato de Martin Luther King, o terminar con alguna guerra; otros, más vanales, intentarían conocer a su personaje favorito del pasado; pero aún hay otro nivel más hedonista y baladí, pero seguramente más satisfactorio y delicioso de uso para el DeLorean DMC-12; y este sería visitar los restaurantes más sabrosos y extravagantes del pasado; ¿Cuáles serían estos? Bueno, nuestro guía sería el magnífico blog Restaurant-ing through history, que contiene no sólo extraordinarias fotos, sino interesantísimas y completas historias sobre restaurantes famosos, el origen de ciertas comidas o cadenas de comida; todos ellos de los 80s, 70s, 60s, 50s y hasta finales del s XIX.

Espectacular restaurante Thaitiano-caribeño-pascuense 
Les presento las fotos de los restaurantes que se me hicieron más originales, extravagantes, o simplemente bellos. ¡Provecho!




Una auténtica cabaña de troncos... de troncos.




El arte mismo de la publicidad de estos restaurantes antiguos es bellísima.




En los 40s, 50s, y 60s en Estados Unidos, la carretera y la carne eran lo máximo; así que un restaurante de carne en la carretera, y si se podía temático, era una apuesta ganadora.


 ¿Preocupado porque no te alcanzaría el dinero para comer en todos esos restaurantes antiguos? ¡No te preocupes, con los precios de antes, hasta ta alcanza para invitar a tu amigo el comelón!



Odio fumar (tabaco), pero estas cerillos: ¡Los amo!


Claro que si tenías prisa, podías elegir el Dine-O-Mat: Sólo aprieta un botón, y come.

¿Cómo que no te alcanza?




¿Comer en un barco, pero sin que se mueva? ¡No hay problema!



Si de por sí lo vintage me gusta, el art-noveau ¡Me encanta! Creo que mataría a mi político de cabecera por ir a este restaurante. ( OK, lo mataría gratis, pero si me invitan a comer, pues qué mejor)






Por supuesto, en los 50s  podías elegir entre comer en una cigüeña, o en un zeppelin.



Y la música no faltaba, con órgano, cantante y todo. Claro, si no se pueden, -como yo- dar el lujo de tener su propia máquina del tiempo, siempre podemos echar una ojeada en  Restaurant-ing through history y dar una buena -y malancólica- comilona visual. ¡bon appetit!


Publicar un comentario