sábado, 21 de diciembre de 2013

Los padres de Apple y Google mandan sus hijos a escuelas donde prohiben las computadoras

¡No me alcanza para darle un ipad, fracasé como padre! Esa parece ser la idea que a muchos padres atormenta en los cumpleños, aniversarios, y especialmente en las navidades. Voltea uno alrededor, y da la sensación de que todos los demás niños tienen sus caros y exclusivos dispositivos electrónicos; y entonces también crece la pavorosa idea que de no darle ese moderno artilugio a nuestro hijo, éste crecerá en desventaja, atrasado teconológicamente,  frente a los demás, que sí los tengan ¿Esto es verdad? 



Yo digo que para nada; pero no me crea a mí; créale a Google y Apple: los directivos, ejecutivos e ingenieros de esas grandes empresas de computación en Silicon Valley mandan a sus hijos a una prestigiosa escuela privada, el Colegio  Waldorf , donde la característica más llamativa es: que no usan computadoras, ¡Incluso están prohibidas! 



Esto puede parecer contradictorio: los grandes gurús de la computación privan a sus hijos de ellas. ¿Crecerán estos niños en desventaja tecnológica respecto de los niños que sí las usan? Los ingenieros responden: "En Google y demás empresas hacemos la tecnología extremadamente fácil de usar, para tontos; así que los niños no tendrán ninguna dificultad en aprenderla cuando sea el momento"
En cambio, crecerán con otras ventajas que los celulares y las pantallas siempre prendidas les quitan a los niños: agilidad física y mental, capacidad de comunicación personal, inteligencia espacial. Un profesor del prestigiado Colegio Waldorf, explica el porqué prohiben las computadoras y los celulares: “La tecnología es una distracción cuando lo que necesitamos es alfabetización, conocimientos de cálculo numérico y pensamiento crítico”


Uno de los padres de Goggle agrega: "Para aprender a escribir, es importante poder efectuar grandes gestos. Las matemáticas pasan por la visualización del espacio. La pantalla perturba el aprendizaje. Disminuye las experiencias físicas y emocionales”. Finalmente, otro padre, directivo de Apple agrega: “si yo trabajara en Miramax e hiciera películas eróticas, por muy buenas que fueran, no querría que mis hijos las vieran hasta que tuvieran 17 años”.


¿Y funciona el sistema no-pantallas? Bueno, el altísimo 94% de los egresados del colegio Waldorf logra ingresar después a universidades de prestigio, como Berkeley.


Todo viene a cuento por una historia que le sucedió a mi novia en su trabajo: siendo final del año, y ya terminadas las clases, muchos padres llevaron a sus hijos menores con ellos al trabajo; se improvisó en el comedor una especie de sala de estar para los más de 30 niños, todos entre 5 y 12 años. Uno esperaría que el lugar fuera una locura, con juegos, peleas, gritos y risas: en absoluto. Todos lo niños llevaban algún dispositivo electrónico: teléfono celular, tableta ó minicomputadora, y todos pasaron las 8 horas sentados muy quietos y silenciosos,  jugando o navegando en las redes sociales. Hubo más ruido en el funeral de Mandela (y curiosamente, debido a la misma causa, los celulares). ¿Y eso que tiene de malo? Dirá alguna madre con los nervios de punta.



Si usted no es demasiado joven o es muy observador, tal vez lo ha notado ya: probablemente el principal elemento para triunfar en la vida no es el talento, ni la información que se posea (que no digo que no sirvan, pero no son lo principal);  el principal elemento para triunfar en la vida es la capacidad para relacionarse con los demás: ese trabajo bien pagado que tienes, lo tienes porque te llevas bien con tu jefe, y/o porque te recomendó alguien a quien simpatizabas. Esa novia que te alegra los días, esos amigos que te acompañan los fines de semana... todo son relaciones. Y esos niños del comedor, simplemente no están aprendiendo eso. Y ni siquiera están aprendiendo computación; si se les descompone su aparatito, ninguno tiene idea de cómo funciona: sólo son usuarios de un programa extraordinariamente fácil de usar. Yo no le haría eso a mi hijo. Esta Navidad no se sienta mal por no poderles dar un ipad o un celular caro, al contrario; en verdad, no lo necesitan.

Un juego de mesa es más económico, y más beneficioso que un ipad:
un monopoly (ó Turista, Estaciero ó Palé) le enseña a el niño a
concentrarse, seguir reglas, convivir, hacer tratos, relacionarse,
practicar las cuentas, a hacer estrategias y alianzas:¡Y es muy divertido!! 





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