viernes, 13 de diciembre de 2013

La virgen conquistadora y su verdadero significado

Para cerrar con este pequeño ciclo guadalupano, quisiera comentar un suceso ocurrido el 11 del 12 del 13; además de la curiosidad matemática de la fecha, como recordarán, en México el día 12 de diciembre se celebra con especial fervor el día de la Virgen de Guadalupe; y en los días previos, miles (sí, miles) de pergrinaciones y millones de peregrinos se apersonan a la Basílica de Guadalupe, en la Ciudad de México, para venerarla; habiendo la costumbre de llevarle serenata a la Virgen, y cantarle las mañanitas desde el 11 de diciembre, y pasársela en vela cantándole (en un evento que incluso se televisa) hasta el 12.





Pero el suceso al que me refiero no es a las mañanitas a la virgen, el suceso que ocurrió en México el 11 es que los heroicos diputados y senadores mexicanos aprobaron las reformas constitucionales necesarias para al fin, permitir la explotación del petróleo por compañías extranjeras. Si eres de otro país, probablemente dirás: ¡A mí qué!; y sería explicable; pero probablemente te afecte, en el sentido de la moda: -como decimos acá- cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar: lo que sucede en los países vecinos, puede extenderse rápidamente a los otros.




Mientras en los países avanzados de Europa y el mundo se van imponiendo leyes y modelos de gobierno cada vez más izquierdistas, en nuestros siempre tercermundistas tierras, muchos gobiernos -como es el triste caso mexicano- siguen obtinados en hundir al país aplicando medidas neoliberales; que ya está comprobado hasta en los poderosos Estados Unidos, que no sirven.



¿Sabías que en Dinamarca todas las escuelas son públicas? Así es; el nivel educativo es excelente, sin una sola escuela privada; contrario a todo lo que nos enseñan los medios de comunicación de derecha. ¿Sabías que en Suiza se está votando una ley para que el gerente mejor pagado de una empresa no pueda percibir más de 12 veces lo que el empleado peor pagado? No, no dije China o la URSS dije la feliz y occidental Suiza.




Mientras, en México, se vota para privatizarlo todo. ¿Estupidez? No, la guadalupana:
Fue significativo que esta históricamente regresiva votación se hiciera el día de la virgen de Guadalupe, la cual, se cree erróneamente (en México) de origen mexicano-indígena; cuando en realidad es Española y, como ya platicamos, precisamente la Virgen Morena fue la que ayudó a reconquistar España sobre los moros; por eso uno de sus más significativos atributos iconográficos es la media luna, que está pisando, en realidad, humillando. ¿Porqué una media luna? como sabemos, la luna es el símbolo del islam. Así que pisar la media luna es un signo de conquista y victoria; algo agresivo para una virgen supuestamente amorosa.
La Virgen de Guadalupe de Extremadura 

La Virgen de Guadalupe de México 

Después, la imagen modificada de esta virgen guerrera se recicló para otra conquista, esta vez, la de México y Sudamérica. Y ha funcionado a las mil maravillas: la virgen de Guadalupe guió el sometimiento espiritual de los conquistados, que al final también traicionaron su fe y abrazaron la de los conquistadores.


Y se ha mantenido como el simbolo de la sumisión y obediencia del pueblo hacia los poderosos. Ya como nación independiente, otros vendepatrias famosos la han usado como signo favorito: el peor presidente mexicano, Antonio López de Santa Anna, (¿Porqué el peor? Pues entre otras cosas porque a cambio de salvar su pellejo, regaló la mitad del territorio nacional) era devoto de la guadalupana, y re-instauró la virreinal Orden de los caballeros Guadalupanos.

El tristemente célebre
Antonio López de Santa Anna 

Los ejemplos llenarían no un post, sino un blog; así que sólo finalizaré diciendo, que ser devoto de la guadalupana es como besar la bota del que te pisotea. Y es muy significativo que esta nueva traición (la cesión del petróleo a los extranjeros), suceda precisamente en su día. ¿Cuándo dejaremos de hundirnos a nosotros mismos? Mientras la mayoría siga siendo guadalupana, siempre. Mientras, cantemos: ¡La guadalupana, la guadalupana, la guadalupana, bajó al Tepeyac!"


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