domingo, 24 de noviembre de 2013

¿Para qué sirve la navidad?

Estamos a un mes de la Navidad, y mientras su sola mención hace nacer la ilusión y la alegría en muchos, en otros hace brotar salpullido, y exclamar: ¡Embustes! Y es que estas personas, muy razonablemente, se preguntan ¿Para qué sirve la Navidad? -si es que sirve para algo-. La respuesta -o una de ellas- posiblemente esté en el siguiente fragmento de un Cuento de Navidad de Charles Dickens, escrita hace nada más hace ¡169 años!:





-¡Déjame en paz con tus navidades!-Dijo Scrooge-.¡Con el bien que te hacen! ¡Con el provecho que siempre has sacado de ellas!
-Hay muchas cosas de las que hubiera podido sacar provecho y no lo he hecho -replicó todavía el sobrino-; la Navidad, entre ellas. Pero estoy seguro de que siempre he pensado en Navidad, a medida que se acercaba la fecha (dejando aparte la veneración que se debe a su sagrado nombre y origen), como una entrañable fiesta; una ocasión de sentirse amable, caritativo e inclinado al perdón; es la única fecha durante todo el año, que yo sepa, en que los hombres y mujeres parecen, por mutuo acuerdo, abrir libremente sus apasionados corazones  y reconocer a la gente que está por debajo de ellos como si realmente fueran compañeros que marchan hacia la sepultura, y no otra raza de seres con destino a otros viajes. Por lo tanto, tío, aunque la Navidad no ha puesto nunca en mis bolsillos  el más pequeño centavo, ni la más pequeña moneda, siento que me ha hecho bueno, y que me hará bueno; y por eso digo: ¡Que dios la bendiga!

Los lectores más asiduos y atentos dirán, ¿Pero, estás recomendándonos celebrar una festividad eminentemente cristiana? Pues sí, les invito a celebrar la Navidad, y... no, en realidad la Navidad no es tan cristiana; y creo que puede celebrarse acristianamente. Bueno, sirva para comenzar a ponernos a tono con la temporada navideña, e iniciar una serie de posts al respecto. Mientras, ¿Ya pusieron su árbol?




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