jueves, 14 de noviembre de 2013

La reina porno del siglo XVIII

Cada década nos ha dejado una moda, un estilo de música, una manera de ser, y -evidentemente lo más importante-, nos ha dejado una reina del porno característica de esa época: en los 70s, reinó la mítica Linda Lovelace, y su Garganta profunda; en los 80s, la medio irlandesa Seka; en los 90s, tuvimos a la italiana Selen... pero ¿Quién era la reina del porno en el siglo XVIII? (Advertencia: a partir de aquí, algunas imágenes, aunque de hace 300 años, pueden resultar fuertes)


Linda Lovelace 

Comencemos diciendo que la pornografía existe desde los romanos, y ya entonces tenía un carácter clandestino y pecaminoso. Nunca dejó de existir, y era claro que en el siglo del libertinaje, el de Casanova, de Laclos, de Madame du Barry, el siglo  XVIII, la pornografía debía encontrar un gran florecimiento. Grandes escritores e ilustradores, generalmente usando un seudónimo, crearon, más que nunca antes, gran cantidad de pornografía, que era impresa en la mayor secrecía, y luego vendida a todas las clases sociales.

Portadilla de la novela pornográfica
del siglo XVIII Thérèse philosophe 

Aunque oficialmente la pornografía estaba prohibida , y la iglesia no lo toleraba; también era cierto que, en la Francia del siglo XVIII hasta los capellanes y arzobispos tenían amantes y se prestaban a toda clase de divertimentos amorosos, de manera más bien pública; por lo que los panfletos libertinos circulaban con relativa libertad.

La religieuse, de Diderot. 

El libertinaje estaba así, en una época feliz, despreocupada, y de florecimiento; aunque le faltaba algo al porno del siglo XVIII: una estrella. No tardó en aparecer; en el año 1770. ¿recuerdan a las tortugas ninjas mutantes adolescentes? pues llegó una princesa austriaca mimada adolescente a gobernar Francia.

"El jardín de los penes" 

Con la intención de sellar una ventajosa paz entre Austria y Francia, se había arreglado el matrimonio de los adolescentes de 14 y 16 años, María Antonieta y Luis, futuros reyes de Francia. 

María Antonieta a los 7 años. 

Al principio, María Antonieta era vista con simpatía. Pero pronto, especialmente al convertirse en reina 4 años después, se comportó como lo que era: una Linsday Lohan del siglo XVIII, pero que gobernaba un país y no podías arrestar, con lo que se ganó el odio tanto del pueblo como de la aristocracia.

María Antonieta a los 14 años 
Razones para odiarla había varias: su ascendencia austriaca, país rival de Francia, o su bobaliconería propia de una adolescente malcriada; o tal vez su carácter caprichoso y difícil, o su afición a gastar sumas siderales en naderías; aunque probablemente, fue un poco de todo.

María Antonieta como un chacal 

El caso es que al igual que hoy, la realeza era el tema favorito de las habladurías y chismes; y también como hoy, mientras más íntimos y de preferencia obscenos fueran estos chismes, mejor. La renovada industria porno de la época no fue indiferente a ello, e inmediatamente comenzó a producir lúbricas historias donde la reina extranjera era la protagonista.

María Antonieta y un amante 

Alimentaban la fantasía de los escritores y los lectores varias cosas: los rumores de que no había consumado su matrimonio -lo cual era cierto- aún años después de casados; los extravagantes hábitos festivos de María Antonieta, que en efecto, estaba de fiesta diario; y el hecho de que, aunque odiosa, la joven reina era altamente hermosa y deseable.

 María Antonieta y un amante,
sorprendidos por Luis XVI  


Pero después de todo, aquellos primeros libros libertinos de María Antonieta únicamente eran simples fantasías eróticas que se valían de una persona famosa, tal como sucede hoy día, con las películas pornográficas donde aparecen dobles de Sarah Palin u Obama.

A la derecha, Sarah Palin y
a la izquierda su doble porno en su película... ¡igualitas! 

A la izquierda, Barack Obama original,
y a la derecha, el porno... ¿O es al revés?

Sólo que conforme aumentaba el desprecio contra María Antonieta hasta convertirse en franco repudio, los panfletos pornográficos fueron convirtiéndose en verdaderos manifiestos políticos porno. (Si tal cosa existe) Si antes el porno sólo se preocupaba por excitar y divertir,  ahora en las historias se criticaba abiertamente a los reyes: la estupidez de Luis, o el derroche de María Antonieta, junto con jugosas escenas sexuales, claro.

 María Antonieta, la gallina;
su amante, el gallo joven a punto de pisarla;
y Luis XVI, un gallo tonto y viejo, que sólo observa.   

En los últimos años de su reinado, María Antonieta ya era la gran protagonista de todos los libros, estampas y panfletos pornográficos. Uno de los temas preferidos era donde María Antonieta tenía sexo incestuoso con su hijo, el pequeño delfín, y con alguna duquesa, o marquesa, o sirviente o hasta un perro. Lo notable es que si la gente abominaba y evitaba leer aburridos textos políticos de protesta, en cambio, sí devoraba ávidamente la pornografía-política, y por esos obcenos e inesperados medios, el pueblo francés se politizó.


 María Antonieta en medio,
su hijo por detrás y
una amante -una duquesa- por delante.

Probablemente si aquello hubiera sucedido hoy día, hubiera salido -a no dudarlo- algún video porno de María Antonieta en youtube; pero era 1780, y la reina del escándalo y del porno del siglo XVIII fue lascivamente inmortalizada únicamente en papel y libros, ayudando con eso a su trágico final.
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