miércoles, 13 de noviembre de 2013

El origen de la máscara de V de venganza, Anonymus, Guido Fawkes

En los últimos años todos hemos oído de el grupo llamado Anonymus. Este grupo de internautas -algunos de ellos hackers, otros no- tuvieron su origen en 2003 en la popular web de intercambio de archivos, programas, imágenes e ideas 4chan. El nombre Anonymus viene de la opción por de fault que un usuario tiene al dejar un mensaje si no quiere identificarse: Anonymus. Y la famosa máscara que identifica al movimiento Anonymus está inspirada en un revolucionario católico inglés que vivió hace 400 años: Guido Fawkes, y la fecha cuando se conmemora su revolución es mañana, el 5 de noviembre.




Ante las presiones de los grandes corporativos por controlar internet y censurarlo, un grupo de usuarios de 4chan se coordinó, aunque permaneciendo siempre como Anonymus, para ensayar ataques cibernéticos contra diversas sedes gubernamentales y corporativas como represalia por los intentos de censura. Periódicamente amenazan -y cumplen- diversos ataques.

El conocimiento es libre.
Somos Anonymus.
Somos legión.
Nosotros no perdonamos.
Nosotros no olvidamos .
¡Espéranos!

Sin embargo, el movimiento no tenía cara; pues después de todo se llamaban Anonymus; aunque la necesitaban. ¿Cómo resolver la paradoja?


En 2005 se estrena una película llamada V for vendetta (V de venganza), que fue un suceso, especialmente entre las personas con ideología rebelde o inconforme, llegando incluso a ser de culto. La película se basa en un comic escrito por Alan Moore e ilustrado por David Lloyd. En V for vendetta se muestra al carismático personaje "V", quien es una cruza de conde de montecristo con fantasma de la ópera, pues regresa para vengarse y lleva en todo momento una característica máscara; todo ello en un futuro distópico, tipo 1984.

Bandera que usa el partido en el poder en V for vendetta 


En ese futuro ficticio, Inglaterra está bajo el control de un gobierno totalitario y criminal. V intenta dinamitar el edificio del parlamento inglés, y provocar, a partir de ese momento, una revolución que derroque al gobierno totalitario. Salvo que el plan no es ficción; toda la idea de V está basada en un fallido plan que 400 años antes realmente existió en Inglaterra.

Litografía de  Guido Fawkes,
célebre cabeza de la conspiración de la pólvora. 


En 1605, un grupo de católicos fanáticos creó un plan para dinamitar el parlamento inglés, con el protestante rey Jacobo, su familia y la cámara de los Lores dentro. La idea era reinstaurar un régimen católico en Inglaterra. La fecha sería el 5 de noviembre, cuando todos se reunirían en el parlamento. (¿Ven? No sé qué tiene noviembre, que se presta tanto para las revoluciones. Si usted planea una, le recomendamos fervorosamente que la haga en noviembre, o no se verá seria) Bueno, decíamos, increíblemente, la conspiración iba funcionando; sin embargo, llegó una misteriosa carta previniendo al único parlamentario católico para que no asistiera ese día; éste, mostró la carta al rey Jacobo, quien con gran clarividencia mandó revisar en los sótanos del parlamento, y capturaron a Guido Fawkes, más conocido como Guy Fawkes, quien era la cabeza y pieza clave de la conspiración terrorista católica. Fue arrestado al salir del sótano donde ya había logrado poner barriles de explosivos, leña, y carbón. Había sido descubierta y desbaratada la conspiración de la pólvora.

Descubrimiento de la conspiracón de la pólvora. 

Se arrestó a Guido Fawkes  y siguiendo los procedimientos policiales y de investigación de la época -es decir, tortura despiadada- confesó los nombres de varios de sus compañeros, aunque ciertamente Fawkes sólo mencionó a aquellos muertos o arrestados ya. Se le condenó a la pena capital, que fué un espectáculo en sí mismo, para el que se vendieron entradas y duró varias horas de tormento para Fawkes y los otros 12 conspiradores.


Los 13 conspiradores de la pólvora. 

El año siguiente el rey Jacobo ordenó conmemorar la fecha del 5 de noviembre como la fecha en que se logró frustrar la conspiración de la pólvora, o en otras palabras, evitar el triunfo de la maldad católica y Papal sobre Inglaterra. Como en Inglaterra en esa época era inn odiar al catolicismo, la fiesta pegó. Con esa idea, de libertad protestante contra el yugo católico, se sigue celebrando hasta hoy el 5 de noviembre, con el nombre de la noche de Guy Fawkes. Se prenden hogueras y se queman efigies de Guy Fawkes y -hasta hace algunos años- del papa. Los niños se ponían una máscara de  Guy Fawkes y salían a aporrear las puertas a pedir un penique al grito de ¡penny for the guy! Con ese penique se compraban fuegos artificiales.

La noche de Guy Fawkes en 1750  

Las malas lenguas creen que en realidad, la conspiración de la pólvora fue una representación, o un autoatentado, a fin de poder tener un pretexto para intervenir en la guerra que en ese momento la católica España libraba contra los protestantes países bajos. En otras palabras, Inglaterra se dijo víctima del terrorismo católico, y por lo tanto, conderecho a invadir o atacar a cualquier país católico. (¿Se les hace conocido el argumento?) Inglaterra pudo entonces decirse con derecho a entrar al conflicto, doblegar a su rival España,  a la que incluso acusó de ser parte de la conspiración, y como resultado, estableció desde entonces su hegemonía sobre los mares. Si todo fue un montaje, le salió muy bien a el rey Jacobo.




Sólo que en un insólito giro de los acontecimientos, luego de 400 años, ése personaje, ésa máscara, -la de Guy Fawkes-, y hasta el mismo plan, -volar el parlamento- fueron tomadas por V en la película, y lograron hacer de Guy Fawkes el chico bueno, que busca la libertad.


Anonymus encontró entonces la representación visual perfecta para su movimiento: los que son y no son, los que ves pero son invisibles. Un personaje que podemos ser todos al mismo tiempo. (Como con los pasamontañas del ejército zapatista y su: Todos somos Marcos)

 

Ésas simpáticas, misteriosas y ahora famosas máscaras de Anonymus son entonces originalmente de un católico fanático delatado, y ahora representan más bien a cualquier luchador solitario y que al mismo tiempo conspira, anónimo y al mismo tiempo conocido, que se enfrenta (n) al poder y a la manipulación.


El rey Jacobo jamás pensó que su idea sería la semilla de los actuales dolores de cabeza para sus descendientes, los actuales gobernantes, que tienen que lidiar no con uno, sino con miles, o millones de insidiosos, anónimos, y sonrientes Guy Fawkes. 


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