miércoles, 20 de noviembre de 2013

El juego llamado monopoly ó turista ó Estanciero ó Palé...y Harry Potter

El Monopoly es uno de los juegos de tablero más famosos, populares -y adictivos, confesaría yo- del mundo. Su nombre, Monopoly, viene del objetivo del juego: crear monopolios para quebrar a los demás jugadores.  Paradójicamente, el Monopoly, probablemente el juego más capitalista,  funciona porque es más bien socialista; sí, el Monopoly es como China: está permitido el libre mercado, pero es el estado el que controla todo: las tarifas, la compra y venta de propiedades, el reparto del dinero, y las multas; y lo más importante: es el estado quien impone las reglas. Además, socialistamente, el Monopoly exige la cooperación y entendimiento mutuo de los jugadores para que ambos se beneficien: casi siempre hay que concertar tratos con otro jugador para que ambos logren hacer monopolio; en el capitalismo, en cambio se trata de beneficiarse uno solo.








 Curiosamente, la compañía que actualmente posee la patente del Monopoly no posee el monopolio de la idea misma del juego; así, existen versiones nacionales del mismo juego, -con otro nombre, claro- alrededor del mundo: en Argentina se llama Estanciero, en Dinamarca, Matador; en Brasil, Banco Inmobiliario; en México, Turista; en Noruega, Millonario, en Rusia, Manager; y en España, Palé.



Y además, hay versiones adaptadas de personajes, películas, períodos históricos y de lo que nos imaginemos, como el monopolio de Harry Potter, el Wizardpoly.







Personalmente, soy gran aficionado tanto al Turista (Monopoly) como a Harry Potter, y que yo sepa, no existe otro juego de Turista (monopoly) de Harry Potter; excepto éste.





Como la mayoría de las versiones, en general es un juego tipo Monopoly, donde compras y vendes propiedades, cobras y pagas rentas, y mediante estrategia, habilidad y suerte intentas quebrar al resto de los jugadores. Sin embargo, adicionalmente, en el Wizardpoly también aplicas y recibes encantamientos de los otros jugadores, y visitas los sitios mágicos del mundo de Harry Potter.  Lo he jugado -lo confieso- profusamente, y he observado que particularmente ofrece múltiples volteretas y cambios de fortuna, y quizá más emociones que las versiones corrientes del Monopoly o Turista. Pero, repito, soy parcial, pues soy aficionado tanto a Harry Potter como al Monopoly, por lo que la conjunción de ambos me es simplemente adictiva. (Pero también me gusta Godzilla y Wonder Woman, así que ya dirán ustedes...)





Podría decir que es un juego hermoso, angelical, que reúne a la familia y cosas así, pero la verdad es que a veces, más bien parece un juego diabólico; he visto amigos lanzarse el tablero a la cabeza y hermanos llamarse ladrones; pero tal vez, precisamente eso sea lo divertido del Monopolio. Claro, si además eres capaz de jugarlo fría, inteligente y sanamente, entonces se vuelve algo realmente además de entretenido, interesante, y sí, hasta para toda la familia.

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