sábado, 23 de noviembre de 2013

Amor en cuatro tiempos, ultraviolencia y ultra sensualidad de Arturo de Córdova, Marga López, Silvia Pinal, Resortes

Uno se cree muy suficiente, y que ya lo ha visto todo; especialmente si se trata de cine, y más aún sobre el cine de la época de oro; pero ayer aprendí que un vieja película de 1955 puede tener guardadas en sus mágicos recuadros de plata muchas sorpresas; es el caso de esta cinta, Amor en cuatro tiempos, que nunca había visto antes.  Amor en cuatro tiempos me sorprendió de principio a fin: por la extraña composición del reparto: ¿Resortes, Arturo de Córdova, Silvia Pinal, Andrés Soler, y Marga López en la misma película? ¿y todos dirigidos además por Luis Spota, quien es famoso más bien como periodista y escritor?; es sorpresiva también porque tiene una inesperadamente violenta escena (casi casi tarantinesca), porque muestra un lado que no había visto de una de mis actrices preferidas, la mexico-argentina Marga López, y por muchas otras razones que a continuación vienen.

Silvia Pinal 




 Amor en cuatro tiempos son cuatro historias contadas por un globero (Andrés Soler); todas son historias de amor, todas, citadinas, y todas, con un giro inesperado.

Andrés Soler 

En la primera historia viene ya un descubrimiento que nunca sospeché: el cómico nacido en las carpas, Adalberto Martínez "Resortes", tenido por muchos como un vulgar comediante de pastelazo fácil, actuaba. Y actuaba como un dios; por lo menos en esta película, donde se sale de su línea, la comedia y si te descuidas, -te advierto, querido lector- te rompe el corazón.

Resortes Resortín de la Resortera (como se hacía llamar) 

La segunda historia es una pequeña pero intensa comedia romántica, divertida y hasta algo subida de tono -para la época, se entiende- y cuyo principal carta es que cuenta con el  talento, simpatía y sensualidad de Silvia Pinal (otra de mis más admiradas actrices).

Silvia Pinal 

En la tercera historia viene algo que para hacer un fácil juego de palabras, me paró el corazón. Marga López es una excelsa actriz; es de hecho de mis preferidas. Y se distingue por tener una línea: ya sea en drama o comedia, siempre hace el papel de una dama; con los elegantes pero sensuales vestidos de los 40s y 50s, pero recatada al fin. En esta ocasión, sin embargo, interpreta a una jovencita que por azares de la vida y la fortuna se convierte en una famosa artista. En el minuto 57 con diez segundos, (aproximadamente),  una mujer ataviada con unas medias y espectacular traje de brillos hace su aparición, y una indiscreta, casi lasciva cámara, la toma lentamente, de abajo a arriba, dejándonos ver sucesivamente unas piernas, muslos y -esto lo digo con todo respeto y cariño- un insospechado, infartante, trasero escultural; la toma  sigue subiendo, y vemos a una veddete con un antifaz. La música comienza, la sensualísima mujer se quita el antifaz, y vemos que es ¡Marga López!. Y para que las bocas que no la habían hecho ya, acabaran de caer al piso, entonces Marga comienza un numerazo de cabaret, donde canta, baila, y -Jesús de Veracruz- se quita el vestido; todo hecho como los mismos ángeles. Por supuesto, la historia es magnífica y la actuación de López es como siempre, excelsa, pero... ¡qué escondido se lo tenía, doña Marga!

Marga López. Demostrando,
como siempre que es talentosísima.
(Y ahora también demostró, como dicen en Argentina,
-con todo respeto-, que estaba fuertísima, o en México, buenísima)

Finalmente, Arturo de Córdova protagoniza una pequeña obra maestra del cine negro, en un mano a mano actoral con Ramón Gay ¿Mató a su esposa? Todo lo culpa. Como buena histroria de misterios, ésta también tiene un giro inesperado.


¿Y la parte ultraviolenta? Para no hacer spoiling, sólo te digo que sucede cuando menos lo esperas, y de manos de quien menos lo esperas.

 Amor en cuatro tiempos (1955)

Nominada al Ariel por el mejor guión.
Cinematográfica Filmex S.A.

Escrita y dirigida por:
Luis Spota 

Reparto:
Arturo de Córdova
Marga López
Silvia Pinal
Adalberto Martínez "Resortes"
Andrés Soler
Ramón Gay
Jorge Mistral

Duración: 92 min.

Como siempre, en estos casos, les dejo una dirección dónde poder verla:


Aunque es verdad que no hay nada nuevo bajo el sol, también es cierto -ahora lo tengo clarísimo- que uno nunca lo ha visto todo. No pierdas tu capacidad de asombro; es el mejor indicio de que continúas creciendo; aunque te confieso que, mientras reanudo mi crecimiento, soñaré un par de noches con un cierto baile de cabaret.



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