sábado, 21 de septiembre de 2013

El libro que cambió al mundo

El libro que cambió al mundo no fue la Biblia. Tampoco el Corán; ni la Odisea o la Iliada; ni siquiera nuestro libro preferido, Las mil y una noches; paradójicamente, casi nadie lo ha leído; el libro que cambió al mundo fue el misal. Un misal es un libro donde van las oraciones, cantos y plegarias que se van haciendo a lo largo de una misa, la principal ceremonia católica. Pero la misa va cambiando confrome la época litúrgica, y mayormente, con el paso de los años; de hecho actualmente los misales se imprimen, se usan un día o una semana, y se tiran a la basura, pues ya no sirven; se requiere uno nuevo para cada período. ¿Entonces cómo un misal puede ser tan trascendente? ¿Es porque la religión católica y la misa ha cambiado al mundo? No. Y sin embargo, el libro que cambió al mundo efectivamente es un misal; pero no cualquier misal: es el misal de Constanza, impreso en 1450. Por Juan Gutemberg, en Alemania.

Antes de la invención de la imprenta, todos los libros eran hechos a mano. 

Luego de mencionar a Gutemberg, ya lo habrán supuesto: el Misal de Constanza es muy importante no por su contenido en sí, sino por la manera de ser fabricado: es el primer libro impreso en una imprenta de tipos móviles. Y con eso, cambió el mundo.

Página del Misal de Constanza. Como la Biblia de Gutemberg después, cada hoja era decorada a mano. 

Mucha gente, erróneamente, cree que el primer libro impreso de la historia fue la Biblia de Gutemberg, de 1453. En realidad, la Biblia de Gutemberg es el primer tiraje importante, realizado en la nueva y casi mágica tecnología de la imprenta. Sí, un medio de comunicación cambió la historia. De hecho es tan importante el acontecimiento de la invención de la imprenta, la cual felizmente -excepto para los constantinopolitanos- coincide con la caída de Constantinopla; que se considera como el del fin de la Edad Media, y el principio del Renacimiento en Europa.  

Entrada victoriosa de Mehmed II a Constantinopla. Jean-Joseph Benjamin-Constant 

Pero El misal de Constanza fue un imprescindible ensayo con el que Gutemberg logró la práctica y seguridad necesarias para lanzarse a la empresa gigantesca de su Biblia. Fue tan ensayo, que Gutemberg hizo pocos ejemplares del misal, de los que hasta hoy se conservan aún menos: sólo tres en todo el mundo. En cambio, la primera Biblia de Gutemberg ya fue un tiraje importante de 180 libros, con impresionantes 1282 páginas cada uno, de los que se conservan 47 ejemplares hasta hoy.

Gutemberg revisando las hojas impresas. 


Como dice el refrán, no hay tres sin dos; toda gran obra tiene un antecedente, generalmente más humilde, -pero imprescindible- para que aquélla pudiera existir. Hasta los viajes al espacio comenzaron con alguien volando un cometa.

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