domingo, 15 de septiembre de 2013

El dictador que cambió el cumpleaños de México

Cada septiembre, los medios de comunicación de México se llenan de programas, motivos y menciones a la celebración principal del país, la Fiesta de Independencia, cuya ceremonia principal es en la noche de 15 de septiembre, con el llamado Grito de Independencia: en esa ceremonia, el presidente de la República, y en cada estado, los gobernantes de cada entidad, salen al balcón de sus respectivos palacios de gobierno, alcaldías o municipios y proceden a una ceremonia llamada el grito, consistente en hacer una proclama ante la gente reunida en la plaza. Esta ceremonia rememora una acción histórica que el cura Miguel Hidalgo realizara en la madrugada del 16 de septiembre de 1810. Exacto, el 16. entonces... ¿Porqué se celebra la independencia de México el 15 de septiembre?


En 1810, el cura Miguel Hidalgo, estaba decidido a hacer algo para liberar a la entonces Nueva España del gobierno de Napoleón, que entonces dominaba a España, y por lo tanto, también dominaba políticamente a sus colonias en América. Así que organizó un levantamiento en su parroquia de Dolores.

El cura Hidalgo 

Para convocar a la gente, e iniciar con ella la revuelta, en la madrugada del 16 de septiembre de 1810, el cura tocó las campanas de su iglesia, llamando a misa. Cuando la gente del pueblo se reunió en el atrio, Miguel Hidalgo famosamente hizo una proclama, conocida hoy como El grito.


Cómo pudos ser el grito original. 


El asunto, es que como siempre, la historia cambia dependiendo de quién la escriba; según Manuel Abad y Queipo, El grito original fue éste:
¡Viva nuestra madre santísima de Guadalupe!, ¡viva Fernando VII y muera el mal gobierno!

Para el archiderechista Lucas Alamán, esperablemente, el grito fue éste:
¡Viva la religión!, ¡viva nuestra madre santísima de Guadalupe!, ¡viva Fernando VII!, ¡viva la América y muera el mal gobierno! 
y además el pueblo habría respondido convenientemente:
¡Viva la Virgen de Guadalupe y muera España!

En cambio, para Juan Aldama, el grito fue:
¡Viva Fernando VII!, ¡viva América!, ¡viva la religión y muera el mal gobierno!

Entre las varias combinaciones posibles, muchos agregan al grito de Miguel Hidalgo una consigna final: "¡A coger gachupines!". Recordemos que gachupín, es el mal nombre con el que, hasta hoy, se conoce a los españoles en México.

Gachupín a caballo 

Nunca tendremos la seguridad de saber las palabras exactas que dijo Miguel Hidalgo en su famoso Grito de Dolores. En lo que todos los historiadores están de acuerdo, es que este acto inició la revuelta que desencadenaría, años después, en la Independencia de México de España, en 1821.  Actualmente, el grito ya no incluye, claro los vivas a Fernando VII ni a la religión, ni a la Virgen de Guadalupe;  los gobernantes que ahora celebran el grito, usan diversas frases, pero incluyen generalmente varios: ¡Viva México!

El cura Hidalgo. 

El joven país tuvo una dolorosa infancia consistente en décadas de revoluciones, golpes de estado, inestabilidad e invasiones; una niñez que tendría su parte final y más peligrosa con la invasión francesa de 1862. Durante 5 años, los franceses ocuparon México, persiguieron e intentaron derrocar al gobierno republicano encabezado por el presidente Benito Juárez, y establecieron un gobierno títere con el emperador Maximiliano I. Parecía que la Independencia mexicana había llegado a su final. Pero el presidente Benito Juárez, tozuda, heróicamente, resistió 5 años, con un puñado de civiles y de militares que permanecieron fieles. Entre esos militares, estaba el joven general Porfirio Díaz.


El joven general Díaz 

Cuando en 1867, contra todo pronóstico y contra la historia, el gobierno republicano de Benito Juárez logra expulsar a los franceses y fusilar a Maximiliano, se puso punto final a las 4 largas décadas de inestabilidad de México.   


Benito Juárez 

La República conoció al fin la paz. Hubo todavía algunos levantamientos, pero debido a la solidez que había conseguido el gobierno en torno a Benito Juárez, estos levantamientos ya no desestabilizaron al país. Uno de los insurrectos fue el mismo Porfirio Díaz; pero fue derrotado y se vio obligado a huír y esconderse.

Caricatura de la época. Díaz amenazando a Juárez. 

En 1872 murió el presidente que logró la independencia definitiva y la paz para México, Benito Juárez. La carrera por sucederlo comenzaba. Al ser tan querida la figura de Juárez, los favoritos eran aquellos que estuvieron con él en la gesta de la guerra contra los franceses, considerados ya entonces héroes. Uno de esos héroes era Porfirio Díaz, quien había luchado destacadamente durante toda la intervención francesa; incluso había sido alumno de Benito Juárez en la escuela de leyes. Era paradójico, pues Díaz se había convertido en rival de Juárez, y ahora se beneficiaba de su figura.


Juárez y Díaz 


Aunque ya no estaba Juárez en su camino, Porfirio Díaz vió que por la vía electoral no conseguiría llegar al poder, por lo que luego de un levantamiento más, logró, tras 5 años de revolución, ser proclamado presidente.

Porfirio Díaz en su primera presidencia. 

Aunque su consigna principal contra Benito Juárez fue "No reelección", Porfirio Díaz, ya en el poder, se hizo reelegir y manipuló descaradamente una y otra vez las elecciones para perpeturse, durante 35 años en la dictadura; y en todo ese tiempo no dejó de usar la prestigiosa imagen de su antes rival, Juárez, a su favor, inaugurando monumentos y teatros con su nombre por todo el país, para que Díaz y Juárez quedaran asociados. Era un hábil manipulador de los medios de comunicación, y los medios que no se plegaban, eran sencillamente cerrados.
El Célebre Hemiciclo a Juárez... inaugurado por Díaz. 

De hecho, como en toda dictadura, fomentó un culto a su persona, en los diarios y demás medios de comunicación, llegando a ser el primer presidente mexicano en aparecer en el novedoso medio del cinematógrafo. Pero el punto culminante de este culto personal fue cuando modificó el ceremonial de las fiestas de independencia, para que coincidieran... con su propio cumpleaños.


Porfirio Díaz ya en su sexta presidencia. 

El cura Hidalgo realizó su famoso grito la madrugada del 16 de septiembre; y el cumpleaños del dictador Díaz era, coincidentemente, el 15.



Así que estableció que la ceremonia del grito se realizaría en la noche... del 15. En el sentido estricto, dejó el 16 como la fecha oficial de la independencia, pero el incio de las fiestas, y su momento principal, el grito, sí fue movido a el 15, cumpleaños de Porfirio Díaz.

El gobernante toca la campana, da el grito y agita la bandera. Abajo, la gente lanza vivas a México. 


Como decíamos, Porfirio Díaz era un maestro de las imágenes y de la publicidad, y el nuevo grito nocturno fue un éxito: la coche se prestaba perfectamente a los fuegos pirotécnicos, al uso de los espectaculares alumbrados con la nueva tecnología, la electricidad; a las galas nocturnas con resplancientes candelabros iluminados, y a alegres festejos callejeros amparados en la oscuridad de la noche, propicia a la travesura, y dándole a la fiesta un carácter carnavalesco.




Para completar la imagen, Díaz ordenó que se transladara la campana original con la que Hidalgo convocó al pueblo de Dolores a el nuevo Palacio Nacional -construído por él-, en la Ciudad de México, y realizar la ceremonia del grito con esa campana.

La original campana del grito de Dolores. 

De hecho fue tan exitoso el cambio, que aún después de depuesto Porfirio Díaz en 1910, los posteriores gobiernos revolucionarios no se atrevieron -y tampoco quisieron- cambiar una ceremonia que tan bien funcionaba para todos. 


Afiche de la época de Díaz, con Hidalgo. 

El 16 de septiembre permanece oficialmente como el día de la independencia de México; siendo una fecha obligatoriamente feriada, en la que entre otros actos protocolarios, se realiza un desfile militar.



Pero lo que probablemente le alegra más a la gente: el grito, la verbena, la fiesta, la música , la serpentina, el tequila, los fuegos pirotécnicos y los cohetes, eso, eso se celebra el 15, entre sonrisas y un guiño del viejo cumpleañero, el mañoso Don Porfirio.


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