domingo, 1 de septiembre de 2013

5 cosas que no sabíamos de Bob Ross, el pintor de árboles felices

Todos los que amamos el arte, la pintura... y la TV, conocimos al carismático pintor Bob Ross, sí, el que pintaba árboles felices. Su técnica a la espátula ayudó a cientos -quizá miles- de pintores aficionados a unirse al mundo de la pintura. El grupo "serio" de la academia pictórica le miraba de arriba abajo, y no le daban mucho tiempo de vida a Ross ni a su legado. Y hoy, 18 años después de su muerte, el icónico programa de Bob, The Joy of Painting "El placer de pintar"  goza de una gran demanda, frecuentes repeticiones en televisión y abundantes ganancias.

Veamos 5 cosas sorprendentes que probablemente no sabíamos de Bob Ross, el pintor que gustaba de usar color verde vejiga y de "sacarle el diablo a la brocha".


Bob Ross, el pintor de los árboles felices y del placer de pintar



1. Bob Ross fue militar

La voz gentil y el amable carácter de Ross le hacían el perfecto conductor de  The Joy of Painting "El placer de pintar", pero lo distanciaban mucho de las características del perfecto militar. Antes de convertirse en el pintor de la TV y de los medios de comunicación, Ross estuvo 20 años en la fuerza aérea de los Estados Unidos; siendo destacado a Alaska. Esto ayudó a que Bob, nacido en la Florida, conociera las nevadas montañas y los verdes bosques que luego plasmaría en sus pinturas; cuando se retiró había alcanzado el rango de sargento mayor.  


Uno de las más de 30,000 pinturas de Bob Ross, unas nevadas montañas. 



Para quienes fuimos aficionados al programa, resulta sorprendente saber que Bob fuera sargento de la fuerza aérea; y da la sensación de que Ross estaba fuera de lugar. De hecho, él declaró alguna vez al periódico Orlando Sentinel: "Yo era el tipo que hacía que limpiaras la letrina, el que hacía que tendieras tu cama, y el que te gritaba si llegabas tarde. El trabajo de sargento requiere que seas una desagradable, áspera persona, y por eso estaba harto de él"



Cuando Ross se retiró de la Fuerza Aérea, prometió nunca volver a regañar a nadie. Parece que lo cumplió ampliamente.



2. Bob Ross grabó sus famosos programas... ¡Gratis!

The Joy of Painting estuvo al aire en la televisora pública PBS de 1983 a 1994. Con 11 exitosas temporadas, parecía seguro que aún en una pobre televisora gubernamental recibiera algún ingreso, ¿no? Pues no. Ross grabó cada una de las 11 temporadas de The Joy of Painting gratis. ¿Y de qué vivió? Bueno, sus ingresos vinieron de su compañía,  Bob Ross Inc, que se dedicó a vender material artístico, pinturas, pinceles, lienzos, videos y cursos en todo el país.

Tubos de pinturas al óleo y pincel marca Bob Ross Inc.


Por eso Bob no tenía ningún problema en hacerlo gratis: es difícil pensar en una mejor publicidad para todos esos negocios que el propio show de Ross. Ganar-ganar, como dicen.

Bob Ross en su célebre programa El placer de pintar


¿Y cómo encontraba Bob Ross el tiempo necesario para grabar todas esas temporadas gratis? Bueno, Bob Ross podía grabar una temporada casi tan rápido como podía pintar. De hecho, grababa una temporada entera de 13 episodios para la TV en dos días; lo cual le dejaba tiempo libre para dar lecciones y administrar su compañía de material artístico.

3. Bob Ross no vendió sus pinturas.

En una entrevista al periódico New York Times en 1991, Bob declaró que había hecho más de 30,000 pinturas desde que, con 18 años, estaba destacado en la fuerza Aérea en Alaska.
Cuando Ross murió de linfoma en 1995, la mayoría de sus pinturas terminaron en la caridad o en manos de la PBS.
Uno de los paisajes de Bob Ross, lleno de árboles felices. 

Aunque sí existe obra pictórica de Ross en manos particulares: Bob no vendía sus lienzos, pero en sus comienzos vendió algunas bandejas de recuerdo para buscar oro durante su estadía en Alaska, a $25 dólares la bandeja con un paisaje pintado en ella.

Bandeja para buscar oro de Alaska pintada con un paisaje. 

4. Bob Ross el pintor tenía un poco de Doctor Doolittle.

Aún antes de tomar un pincel, Ross ya era amante de los animales. Durante su niñez en Florida, le dió un susto monumental a su madre cuando intentó curar a un lagarto herido en la bañera de la casa.
En su vida adulta, el pintor mantuvo su pasión por los animales: su casa en Florida siempre estaba habitada por toda clase de creaturas que Bob rescataba: pájaros con las aves rotas, ardillas huérfanas, y hasta una ardilla epiléptica que vivía en el jacuzzi.

Bob Ross y una de sus amadas creaturas felices. 

Su amor por los animales  era tanto, que grababa su programa con ardillas; y al principio de los 90s, Ross planeaba hacer un programa que enseñara a los niños a proteger la vida natural.


5. A Bob Ross no le gustaba usar afro

Es casi imposible pensar en Bob Ross sin pensar de inmediato también en el gigantesco afro que lucía en cada programa, y que llevó durante los 11 largos años que estuvo al aire The Joy of Painting. Sin embargo, sorprendentemente, a Ross no le gustaba llevar afro. Probablemente algo de su formación militar seguía en él, y ciertamente  el pelo largo no le agradaba; pero también era cierto que tenía gran habilidad para la publicidad, y sabía que ese afro era prácticamente el símbolo de su marca; así que lo conservó, y astutamente también lo lleva el logotipo de su compañía,  Bob Ross Inc.
Bote de pintura marac Bob Ross. Nótese el logo con la cara de Ross y su enorme afro dsitintivo. 


Google ya le dedicó a Bob Ross en 2012 un doodle.  Y es que las amables maneras y el talento de Bob Ross se mantienen en el gusto de los aficionados a la pintura y a la comunicación hecha con entusiasmo y talento. Aunque creo que su máximo legado de Bob Ross es transmitir la idea de que el arte es algo cercano, e incluso algo que puede ser propio. Como decía el propio Bob: ¡Felices Trazos!


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