miércoles, 21 de agosto de 2013

Del sartén al fuego

Se que la mitad del dinero que gasto en publicidad se desperdicia. Lo malo es que no se qué mitad

Fatal, pero verdadera frase de este genio de la publicidad, John Wanamaker. Definitivamente es una necesidad para cualquier empresa de todo tipo darse a conocer; de lo contrario, sus competidores obtendrán más y más de los clientes que de otro modo habrían sido para ellos.

La ventaja de anunciarse 



Pero es claro también que mucho del dinero invertido -que no gastado- en publicidad se desperdicia trágicamente. Anteayer terminaron las vacaciones, y millones de niños y jóvenes en todo el país regresaron a clases. Y hoy todavía en todos los medios de comunicación, ya sea televisión, radio, o internet, escucho alegres spots invitando a los jovencitos a participar en las diversas y divertidas actividades de veraneo. Un poco tarde.
Otro ejemplo de publicidad desperdiciada son los miles -millones- de volantes que diariamente se reparten y que como llegan, se tiran a la basura. Sólo una pequeña fracción es leída y aún menos generan una venta real.




Trágicas y dolorosas verdades para los dueños de las empresas que consideran a la publicidad como un gasto. -¡Maldita sea! ¡Con esa plata hubiera comprado mi yate!- Se puede escuchar dentro de sus lóbregas oficinas.
Pero lo más trágico del gasto en publicidad es que
de que funciona, funciona, ¿O poco creen que la gente toma Coca-Cola porque es muy sabrosa?

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