jueves, 18 de julio de 2013

Pornógrafos ilustres 1. Casanova

El anciano garabatea en hojas robadas un texto escrito en un idioma también ajeno. Ni la pluma, la mesa, las escasas velas con que se alumbra o la casa en la que escribe le pertenecen. No las robó; son de su protector, el conde Waldstein. El anciano vive en el palacio condal como un avenido; en el mejor de los casos, como el entretenimiento preferido del noble.




Los sirvientes de la casa le faltan al respeto, se burlan de él y murmuran frente suyo sin mucho disimulo. Después de todo, están condicionados a tratar bien al rico y al noble, y ese anciano arrimado no tiene un centavo. Sus únicas posesiones son algunos raídos trajes viejos, ridículos ahora, y desgastadas pelucas que ya no se usan. Está en la miseria y mortalmente enfermo; y sin embargo, hubo un día, increíblemente, en que ese viejo tuvo dinero a manos llenas y la amistad del rey Luis XV y de la corte francesa.
Es sobre esos felices tiempos que se han ido que ahora escribe el anciano; un anciano llamado, por cierto, Giacomo; Giacomo Casanova.

Retrato de Casanova a los 70 años

El viejo comienza el escrito con la infancia, su infancia. Casanova nació en Venecia, y era hijo de una comediante, que nunca tuvo seguridad de quién era el verdadero padre del niño.
"Hasta los nueve" -nos cuenta Casanova- "fui un estúpido"; pero al ser curado de una extraña hemorragia nasal también se curó de su estupidez. A los 11 perdió su virginidad con una chica de 14.

Jóvenes amantes de Zichy Mihaly

A los 15, su madre insitió en que Giacomo  tomara la carrera del sacerdocio, para lo cual fue enviado a Padúa, donde fue tonsurado e ingresó al seminario, aprendiendo a leer en tan sólo un mes. Mientras continuaba su educación, participaba en menages a trois con jovencitas de la nobleza italiana o se acostaba con las amantes de sus maestros. Se dio cuenta de que el sacerdocio no era su vocación  y fue a Roma a probar suerte.

Casanova en el seminario (recordemos que la palabra seminario viene de la misma raíz de semen)

Ahí comienzan sus grandes aventuras; tanto eróticas como púdicas; salvo que con Casanova siempre van unas con las otras. Jamás un puesto, una visita, una ciudad, un logro carecen de una -o varias- conquistas sexuales.
Viaja por toda Europa, y ejerce todos los oficios que la situación le exige: es abogado, médico, violinista, matemático, filósofo, clérigo, militar, maestro, escritor, jugador, ministro, espía, pobre, rico, alquimista, masón,  rosacruz, o marinero. Y si la lista de estas ocupaciones parece larga y variada, queda empequeñecida junto a la de sus aventuras amorosas, mucho mayor en número y extravagancia.

Casanova. Obra teatral con Katie Fitchett, Tim Walter y Catherine Moore

Seduce a una marquesa viuda pretendiendo que le enseñará filosofía; le dice que a fin de poderle transmitir íntegramente todos sus conocimientos, deberá insuflárselos... mediante su miembro viril. Así, cada noche, la ingenua viuda se deja poseer durante el período que duran las enseñanzas, e incluso permite la participación de sus doncellas.

Casanova. Serie de TV de la BBC

Y es que aunque a Casanova -insospechadamente- no le gustaba participar en las orgías, que estaban de moda entre la aristocracia de la época, sí gustaba de los tríos, y mientras más variados, mejor.
En una ocasión llegó a un pueblo que había visitado años antes. Así que se alojó en la misma posada de la vez anterior. Una deliciosa treceañera le llevaba la comida en esta ocasión. Casanova, al verla, siente inmediato deseo, pero también algunas dudas; sin embargo, pronto las desechó, y no tardó en hacer suya a la adolescente. Después de un par de encuentros amorosos, Casanova conversa con la chica, y confirma sus sospechas: ¡Se acaba de acostar con su propia hija, producto de su visita anterior! Esto no sólo no amilana a Casanova, al contrario, le enciende más y acomete un tercer asalto con la niña.
Escribe- "Nunca he podido entender cómo un padre puede amar tiernamente a su bella hija sin haberse acostado al menos una vez con ella". De hecho, para reforzar las raíces familiares, busca a la madre y organiza un hermoso trío.

Giacomo Casanova y su familia. Una de ellas, al menos.

Sin embargo, la hazaña que más fama le reportó en vida no fué erótica; pero sí digna de su novelesca trayectoria: nada más que una de las fugas más famosas de todos los tiempos, la fuga de la temible prisión de los Plomos en Venecia, con fama de inexpugnable.

Interior de la prisión de los Plomos, donde etuvo encarcelado Casanova.

En 1755 Casanova vive en Venecia. Una denuncia anónima por practicar la magia lo pone en la cárcel de los Plomos, a la sazón, la prisión más segura y terrible de la época, de la que nadie había podido escapar jamás.
Pero Giacomo no se resigna a su suerte, y comienza la ejecución de su plan; calcula tiempos, distancias y posibilidades; lima pacientemente un barrote de su celda; al mismo tiempo, prepara exquisitos macarrones, para atraerse la buena voluntad de su guardia... y para distraerlo.

Vista exterior de la prisión de los Plomos en Venecia, de donde se fugó Giacomo Casanova.

Finalmente, se atrae la complicidad del monje preso en la celda adyacente a la suya y logra lo imposible: se fuga de la insalvable Cárcel de los Plomos. Escapa a Francia, donde por enésima vez se reinventa: ya no es más Giacomo, y se adjudica el título de Barón de Seingalt.

Casanova (2005) con Heath Ledger y Sienna Miller

En Francia logra ingresar a la corte, donde la fama de su increíble fuga ha llegado, y es requerido para contar una y otra vez los detalles de su aventura. Se hace amigo del rey Luis XV, de Rosseau, de Voltaire...; y más que amigo -por supuesto- de la amante del rey, Madame Pompadour.

Madame de Pompadour como Diana (1746) Jean-MarcNattier

Ésta -dicen que la Pompadour era quien en realidad gobernaba Francia- hace caso de la sugerencia de Casanova y se crea la Lotería Nacional de Francia... con el Barón de Seingalt como director; con lo que se vuelve millonario.
En las noches, alterna entre las partidas de cartas con altas apuestas, y los amoríos con las esposas de los nobles de la corte (aún más altas apuestas); aunque sin despreciar los escarceos con mujeres de toda clase social, edad y condición, desde lavanderas hasta monjas, con las cuales tuvo de hecho, un menage a quatre, con un prior, dos abadesas y él mismo, motivo por el cual casi es encerrado de nuevo en prisión, pero logra escapar por los pelos.


Finalmente, es acusado de fraude; escapa de nuevo y sigue su viaje por toda Europa; en España se hace amigo del rey Carlos III, pero va a la cárcel 42 días por acostarse con la mujer del Comandante General del Reino; en Roma, conoce al Papa Clemente XIII; en Prusia, al rey  Federico II el Grande. En Austria, escribe, inspira, -o ambas cosas- el libreto de Don Giovanni de Mozart, y éste le invita al estreno. En Rusia entra a la corte de Catalina la Grande, quien le ofrece un puesto en su ejército, pero Casanova lo rechaza.

Con Giovanni de Mozart. Libreto de ¿Casanova?

Y es que aunque Giacomo no rechaza la riqueza ni los honores, tampoco los tolera en temporadas largas. Odia la monotonía.
La única constante en su vida son las mujeres, a las cuales niega haber utilizado; en todo caso, para Giacomo el amor es un mutuo trato, en el que ambas partes se usan recíprocamente; Casanova incluso ayuda a las mujeres con las que se involucra, y a las más pequeñas de edad hasta les encuentra marido y las auxilia de otras maneras.
Las mujeres, el ideal de Casanova

En Nápoles, visita a una hija suya que había casado felizmente con un noble masón. Pero la desgracia amenazaba al venturoso matrimonio: el noble no podía tener hijos a causa de estar muy afectado por la gota. A Giacomo le simpatizaba especialmente el noble, pues también era masón, así que se dispone a ayudar, y le ofrece a su hija acostarse con ella para hacerle un niño. Durante varias semanas se dan a la dulce tarea, en las cuales Casanova tiene amoríos con las criadas, para disimular sus movimientos en la casa, y finalmente, la empresa fue coronada con el éxito, logrando embarazar a su hija, y salvando así su matrimonio.

Casanova película del 2005
Sin embargo, la juventud se termina, así como la paciencia de Europa; y los lugares a donde ya no es bien recibido Casanova son demasiados. Los tiempos han cambiado, y el esplendoroso siglo de las luces se va extinguiendo junto a su libertino preferido.

Partida de Casanova. (Casanova. 2005)

En 1785, casi todos sus antiguos mecenas le odian, se han hartado de él... o han muerto. Giacomo tiene 60 años, y el trajinar y las enfermedades venéreas comienzan a cobrar sus facturas.
Finalmente, prácticamente por caridad, el Conde de Walstein le ofrece el puesto simbólico de bibliotecario del palacio del Dux de Bohemia.
Y llegamos al anciano del principio de esta historia.


De vez en vez, de noche en noche, el ya viejo Casanova es invitado a la mesa del Conde para que narre alguna de sus aventuras y distraiga así a los comensales. El resto del tiempo, permanece semiolvidado en sus habitaciones, sufriendo el acoso y burla de la servidumbre, por su aspecto ya anacrónico y sus maneras finas.
John Malkovich como Casanova

Casanova se dió cuenta de que el reloj estaba ya en su cuenta final. Y decidió intentar una última fuga. La más peligrosa e improbable, pues ésta era contra la muerte. El tahúr se jugaba todo a su última carta.

Juego de Tarot inspirado en Casanova



Decidió crear una obra que lo inmortalizara. Con precisión eligió el tema: había escrito antes tratados de matemáticas, filosofía o alquimia, que no tuvieron mayor éxito; sin embargo, sus escritos autobiográficos siepre fueron bien recibidos; por eso escribió sobre su vida, sus Memorias. Decidió el idioma; aunque el suyo era el italiano, consideró que el francés era un idioma más universal, por lo que escribió sus memorias en esa lengua.
Casanova se robó además de muchas honras y el dinero de los incautos,  la fama y la posteridad.
El beso robado (1780s), Jean Honoré Fragonard
Armado de una pluma, y sobre todo de su prodigiosa memoria, comenzó a escribir 13 horas diarias, incansablemente, llegando a abarcar 49 años y más de 200 mujeres de su increíble y lúbrica existencia. Giacomo Casanova murió en 1797, los 73 años, prácticamente junto con su querido siglo de las luces, como si éste le llamara para que Casanova le contara alguna de sus impúdicas historias.

Casanova, el seductor libertino. Obra musical.

Contra todo pronóstico, su fuga final tuvo éxito; Giacomo Casanova, gracias a sus Memorias, es ahora un nombre conocido de la cultura, los medios, la historia... y el libertinaje; éste último en el mejor y en el peor de los sentidos. Películas, series, grabados, pinturas, programas, libros, documentales y la imaginación mundial siguen hablando sobre la vida y la obra de Casanova, y atestiguan que el Caballero de Signault logró su última y más grande fuga, escapando de la muerte... y del olvido.
Respecto a su insólita vida, también logró su meta: todos sabemos de ella, la mayoría con admiración, y muchos... con envidia.



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