jueves, 31 de enero de 2013

¿Qué gano con aprender todo esto?

Ya habíamos comentado antes que a veces -muy, muy contadas veces- la ignorancia puede ser una suerte de bendición; por eso se habla de la bendita ignorancia; pero esto es en realidad, las menos de las veces; en general, es preferible saber, estar enterado, conocer ; o al menos, buscar el conocimiento.





Sin embargo, especialmente en nuestros primeros años nos es difícil entender que todo conocimiento es útil. Que saber no estorba, aunque en el momento no parezca tener aplicación, cualquier conocimiento amplía nuestra visión, y mejora nuestra manera de pensar. Pero, decía, para los muy jóvenes -y aún para muchos adultos- eso es incomprensible.

Se cuenta que el gran sabio griego Platón tenía una escuela de filosofía, y varios alumnos en ella. Las clases eran al aire libre o en una banca, y los discípulos se sentaban alrededor del maestro, que les instruía, enseñándoles el arte de pensar.

Un maestro, dando su última lección.

Un día, uno de sus alumnos, un joven rico, probablemente acostumbrado a la practicidad y al lucro, se aburría, pues no entendía qué sentido tenían las a veces largas disertaciones que Platón hacía; así que se atrevió a preguntar:

-Maestro, ¿Y qué gano con aprender todo esto?
Platón le miró con cierto desdén; y sacó de un pequeño saco una moneda. Se la dió.
-Toma y vete. Ahora ya has ganado algo.


Saber, saber lo que sea, te hace mejor. Es la diferencia entre subir por las escaleras o ir por el ascensor. También podría alguien preguntar ¿Para qué subir por las escaleras si hay ascensor? aparentemente no ganamos nada cansándonos por las escaleras. Pero ese mismo ejercicio beneficia a nuestro cuerpo, lo fortalece. Del mismo modo, aprender, pensar, es el ejercicio de la mente, y la fortalece.

Hacer ejercicio físico hace que tu cuerpo se vea así. Con la mente es igual;
pero el ejercicio de la mente es leer y aprender.

Por otro lado hay quien dice que saber cosas sólo trae preocupaciones inútiles. Así que el hecho de no saber, el no tener conocimientos nos hace más felices, pues nos quita preocupaciones. Es en cierto modo verdad. La cabeza deja de pensar y de preocuparse en cosas que de otro modo no se nos ocurrirían, dándonos tranquilidad. Pero es una tranquilidad animal, bovina, semejante a la de una vaca. ¿Quiere estar tranquilo? Nunca piense; nunca aprenda; como las vacas. La vaca nunca se preocupa ni se altera. Ni siquiera cuando la llevan al matadero.
Leer y aprender es el ejercicio de la mente.

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