miércoles, 19 de diciembre de 2012

"Bien, iré al infierno" La frase más cristiana que he leído

Bien, entonces, iré al infierno.(All right, then, I'll go to hell)
"Huckleberry Finn"
Mark Twain

Las aventuras de Hucklberry Finn, de Mark Twain es uno de los libros más importantes y venerados, y al mismo tiempo más criticados, -por cometer el pecado de ser tan divertido y descarado- de la literatura estadounidense.

Hucklberry Finn y Jim



Hucklberry Finn es un niño inquieto que cursó unos cuantos grados en escuela y apenas algunos más del catecismo, antes de escaparse de ellos. Desde muy pequeño Huck cuida de sí mismo, pues su padre es el ebrio del pueblo, y vive a su aire, en las afueras del pueblo, durmiendo donde la noche le toma. Huck es, pues, un niño homeless.
El pueblo sureño donde vive Huck está en la orillas del río Mississippi, y es en este famoso río donde transcurren casi todas las aventuras.

Mark Twain

Un día, en una pequeña isla cercana al pueblo, Huck se encuentra a Jim, un negro esclavo perteneciente a una vecina. Se acaba de escapar de su ama, pues se enteró de que ésta va a venderlo a unos amos especialmente crueles. Pero principalmente, Jim se fuga porque desea reunirse de nuevo con su mujer y sus hijos, a quienes no ha visto desde que fueron vendidos a una plantación lejana.
Hucklberry, que se encuentra aburrido, se ofrece a ayudarlo en su fuga. Deben alcanzar un pueblo río arriba,  en algún estado donde no exista la esclavitud, para que Jim pueda ser libre.
Deciden viajar por el río, ocultando a Jim cuando se avistan barcos.

Huck y Jim encuentran un barco hundido en el río.

Transcurren varias peripecias en el viaje, en el cual Jim y Huck se van conociendo y se hacen cada vez más cercanos.
En el clímax moral de la novela, Huck se enfrenta a una terrible disyuntiva.
Después de mucho pensar, Huck se da cuenta de que al ayudar a Jim a escapar está, según la ley, robando la propiedad de alguien. Como le enseñaron en la escuela y en el catecismo: la esclavitud no sólo era legal, sino buena, deseada por Dios, como la Biblia misma dice. En el sur de EEUU los esclavos no eran considerados humanos como tales; no sentían, ni pensaban, ni tenían sentimientos. 
Huck y Jim con el Rey y el Conde

Vender un esclavo era igual de legal y bueno que vender una vaca o un borrego. Y robar una vaca o un borrego era igual de malo que robarse a un esclavo; así que, por lo que Huck sabía, si consumaba la fuga de Jim, estaría cometiendo un pecado terrible, que lo condenaría.
Para enmendar su pecado, comenzó una carta donde denunciaba la fuga, y revelaba el paradero de Jim. Al terminar la carta, sintió que su alma se aliviaba: estaba haciendo lo correcto según las leyes de Dios y de los hombres. Al día siguiente la entregaría.


Hucklberry pensando
Pero no pudo dormir; no se sentía aliviado, pues varias cosas en realidad no encajaban: luego de viajar por tantos días con Jim, pudo darse cuenta de que éste sufría mucho por su esposa y su hija ausentes; luego entonces, los negros sí sufrían y amaban a sus familias. Además, Jim era muy amable y ayudaba a Huck en todo, y hasta le había dicho "que era su mejor amigo, y en ese momento, el único"; asi que los negros sí eran capaces de tener sentimientos de amistad y cariño.

"De noche, Huck podía oír a Jim sufriendo por su esposa y por su hija"

Nada era como le habían dicho en la escuela y el catecismo. A diferencia de lo que los blancos sureños pensaban entonces de los negros, Huck descubrió que Jim sí era humano, y por lo tanto, sí podía ser, y era, su amigo...
Enviar la carta era, entonces, traicionar a un amigo. Aunque también significaba condenarse para siempre, por ladrón.
Entonces Hucklberry Finn decide:
-All right, then, I'll go to hell (Pues bien, entonces, iré al infierno)-y rompió la carta.

Pues bien, entonces, iré al infierno

Hay muchas razones por las que este momento literario es trascendental, pero sólo hablaremos del moral.
"Pues bien, entonces, iré al infierno" Es la frase más cristiana, -verdaderamente cristiana- porque Huck decide en ese momento anteponer el bienestar de su prójimo, Jim, al suyo propio, aún al costo de irse al infierno. Porque Huck verdaderamente piensa que se irá al infierno por ladrón al liberar a Jim; pero prefiere condenarse, para que su amigo pueda ser libre y ver a su familia otra vez.

En un capítulo, Huck se debe disfrazar de niña para poder escapar.

Y así, Hucklberry Finn, el niño sin padres que escapó de la escuela y odia ir a la iglesia, es más cristiano que muchos -de hecho la gran mayoría- de los cristianos que asisten al templo cada domingo y gustan de lucir bellas cruces en el pecho. A Huck le bastaba lucir una sonrisa franca, y ayudar a un amigo a ser feliz.
Publicar un comentario