martes, 23 de octubre de 2012

¿Para qué quieres ser Presidente?

¿Cuáles son las razones por las que alguien quiere ser presidente?
Si se les hace esta pregunta a los presidentes en el puesto, dan razones demagógicas: "para servir al país", "porque quería que hubiera justicia", "porque sentí el llamado que la patria me hacía", etcétera. 
Basura. Mienten.



Para encontrar la verdadera razón, usemos el método del filósofo René Descartes: pensemos lo peor; pensemos que no hay buena voluntad; que la gente es egoísta, -y lo es- y que siempre piensa en sí misma en primera instancia. Todos. Y por supuesto, también los Presidentes.
Aún un santo, mediante su sacrificio y obras, sólo busca un beneficio egoísta: obtener el cielo. Incluso una madre busca la posterior gratitud de su hijo y el reconocimiento de la sociedad de que es buena madre. (haz la prueba: critica a una mujer.  En el aspecto que sea; se enojará poco o mucho, pero pasajeramente. Dile que es una mala madre: se convertirá en tu enemiga para siempre).

Al fin de cuentas, el santo ambiciona un premio.


Ya ni mencionemos al resto de la sociedad: todos actuamos buscando algo, incluso los Presidentes. 
Siguiendo el ejemplo de el santo y de la madre, los podemos dividir en dos grandes grupos: 

  • Los que buscan una recompensa concreta (en el caso del santo era el cielo, pero generalmente la recompensa que se busca es dinero o posesiones).
  • Y los que buscan reconocimiento; es el caso de la madre,  y de muchos artistas: no les importa el dinero o las recompensas materiales: sólo buscan reconocimiento.
Muchos artistas sólo viven del aplauso y la admiración.
Con los presidentes no es diferente: hay dos causas que los motivaron a buscar el puesto: dinero o reconocimiento.

  • Los presidentes motivados por dinero , -llamémosles Codiciosos-generalmente inician su mandato siendo ricos; y salen de él mucho más ricos; usan su puesto para favorecer a sus familias y amigos, a cambio de más dinero. Todas sus decisiones  de gobierno son encaminadas a obtener más dinero; llegando incluso al robo descarado de las arcas nacionales. El problema es que todo esto es en perjuicio del país.
Ejemplos perfectos del presidente Codicioso: tanto George Bush como Vicente Fox entraron a la presidencia siendo ya ricos, pero salieron siendo multimillonarios.  

El rancho particular y la fortuna de Vicente Fox al menos decuplicaron su tamaño e infraestructura durante su gestión; entre otras cosas.
  • Por otro lado, los presidentes motivados por el reconocimiento –llamémosles Narcisistas- tienden a ser honrados. Su propósito es ser positivamente recordados; y cada decisión de gobierno que toman está pensada para el juicio de la posteridad. Así que no tocan el dinero de las arcas, pues saben que podrían ser descubiertos, y tachados de ladrones.  Pero en esa ansia de reconocimiento, pueden llegar a aferrarse excesivamente al poder, y ser muy duros con sus críticos. 
Fidel Castro y Salvador Allende, ejemplo de Presidentes Narcisistas: sobre todo, buscaban ser positivamente recordados.

¿Cómo saber cuál en de los dos casos se ubica un mandatario? Muy fácil: en su forma de vivir se nota: George Washington, al terminar su mandato, era pobre. El Congreso de los EEUU votó una ley para darle una pensión –que Washington se negaba a recibir- y evitar que el padre fundador de la nación viviera de manera poco digna -en la miseria- el resto de sus días. Obviamente, Washington buscaba reconocimiento, no dinero. Un Presidente Narcisista.

El honrado -y Narcisista- Washington

Benito Juárez, el mejor presidente que jamás ha tenido México , luchó contra la ocupación francesa y contra los conservadores. En esa confrontación, mandó a su familia a refugiarse a EEUU, quedando él solo en la guerra contra los reaccionarios. Pero los mandó con sus propios recursos, que eran muy escasos; de hecho, perdió dos hijas, que murieron por el frío, pues no tenían para pagar calefacción o carbón para calentarse en los duros inviernos gringos.

Los hijos de Benito Juárez

En otra ocasión durante la guerra, al llegar Benito Juárez a una ciudad del norte, las señoras del lugar le organizaron un baile y le invitaron. Era fama que a Benito Juárez le gustaba bailar; sin embargo, declinó la invitación. Las señoras, extrañadas, indagaron el porqué de la negativa. La causa, algo embarazoso: El Presidente no tenía zapatos. El único par que poseía era el que llevaba puesto; y no soportarían un baile, tan viejos y gastados estaban.  Las señoras, al saberlo, hicieron una colecta, y le compraron unos zapatos a Juárez.  El presidente bailó hasta las 4 de la mañana.

Y durante todo su mandato, Juárez vivió siempre así: austera y modestamente. En su caso, tampoco buscaba el dinero. Otro Narcisista.

Benito Juárez. Honrado, pero Narcisista.

Por otro lado, los casos de presidentes que al terminar su mandato son mucho más ricos que cuando entraron, son legión; la inmensa mayoría: George Bush, Vicente Fox, Silvio Berlusconi , Aznar, Zapatero... y un larguísimo etcétera que se completa con el 90% de todos los presidentes:  latinoamericanos, europeos o gringos. Una incontenible plaga bíblica son los Presidentes Codiciosos.

Aznar. Y la fiesta sigue para los codiciosos.

Hace pocos días, Venezuela acaba de re-elegir al presidente Hugo Chávez para gobernarlos otros 5 años.
Hugo Chávez es un personaje polémico, y sobre él pesan todo tipo de acusaciones y rumores; estas acusaciones van desde las más ridículas casi al nivel de culparlo de comer niños crudos, hasta otras serias y fundamentadas, como ser autoritario o que “sólo busca el poder”.
Y según vimos antes, la acusación es cierta: Hugo Chávez sólo busca el poder.

El Presidente Hugo Chávez
No le interesa el dinero; pues no se ha enriquecido en el cargo: busca reconocimiento; busca ser recordado como un gran estadista. Es un Narcisista.
Y un país gobernado por un Narcisista tiene una gran ventaja sobre el gobernado por un Codicioso: El Codicioso se dedica a saquear vorazmente la economía nacional, con tal de enriquecerse. Muestra la codicia de una favorita de rey, que sabe que estará poco tiempo en el cargo, así que toma rápidamente todo lo que puede. Dicta leyes que favorecen sus negocios, aunque perjudiquen al país, y a la población; privatiza empresas del estado y se las vende a sus amigos o al mejor postor, quedándose, claro, con un porcentaje; al final, se retira a un destino del extranjero a disfrutar de su nueva fortuna.

El expresidente mexicano Zedillo. Actualmente cobra su jugosa pensión de expresidente desde en el extranjero. Codicioso Codicioso.
El Narcisista probablemente tampoco se interesa por el bienestar de la gente de su país, -como el Codicioso-, pero en cambio, le interesa mucho su opinión: quiere ser recordado como buen gobernante;  asegurarse que luego de su muerte haya escuelas, estatuas y salas de museo con su nombre. Así que no por bondad ni por fe cristiana, sino por servir a su ego, gobiernan de tal manera que hacen feliz a su pueblo.
Ambos tipos de Presidente, como vemos, son egoístas y puede que hasta miserables (sí, un poco como el resto de la raza humana).

Sarkozy. Otro clásico Codicioso.

Pero el Presidente Codicioso termina siendo catastrófico para sus país, y fatal para la mayoría de la población, a la que deja siempre un poco -frecuentemente mucho- más pobre.

En cambio, el Presidente Narcisista, con tal de ser bien recordado, trata de mantener o hasta mejorar la vida de sus gobernados.

El narcisista Stalin. Cuando tomó a la Unión Soviética, era un país débil, analfabeto, atrasado y rural. Cuando murió, la Unión Soviética era una Potencia económica, cultural, industrial y Mundial 

Como se ve, si se puede elegir, es preferible ser gobernado por un Narcisista que por un Codicioso.
Los resultados ahí están: los Presidentes Codiciosos, como Berlsuconi, Bush, Fox, Calderón, Zapatero o Rajoy (y un casi infinito etcétera) han logrado enriquecerse, empeorando o despedazando el nivel de vida de sus gobernados.

Español hurgando en la basura. El descenso en el nivel de vida español no es mérito sólo de Rajoy: ha sido un  duro trabajo en equipo junto con sus antecesores Aznar y Zapatero, y el resto del aparato gobernante, realeza incluída.
Mientras que los Presidentes Narcisistas como El Honrado George Washington; El eterno Fidel Castro; El Benemérito de las Américas BenitoJuárez; Lula da Silva; sí, el maldito Stalin; Gandhi; López Obrador (como alcalde), o Hugo Chávez; todos ellos, mejoraron las condiciones de vida de sus gobernados. Y repito: los antes mencionados no son santos; de hecho son tan egoístas como cualquiera, y probablemente mucho más; pero la manera de satisfacer su egoísmo -buscando ser bien recordados-, resultó –aunque sea de rebote- benéfico para sus respectivos pueblos.

Felicidades Hugo. Felicidades, Venezuela.
Así que felicidades al pueblo Venezolano: Hugo Chávez será lo que sea -y probablemente lo es- pero ha elevado el nivel de vida de Venezuela y llevado el dinero a la gente y no a su cuenta personal. Qué envidia.
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