miércoles, 12 de septiembre de 2012

One-Hit Writers. Escritores de un solo Éxito

Como sabemos, el término inglés One-Hit Wonders designa a aquella persona o grupo conocida por un solo éxito.


The Archies, el típico grupo One-Hit Wonder, conocidos por su único éxito: Sugar-Sugar.
Generalmente, se usa en referencia a cantantes o grupos musicales que tienen un único hit en toda su carrera, gracias a el cual son conocidos; como podrían ser la cantante Nena y 99 Red Balloons...



Por si alguien no recuerda o quiere volver oír a la cantante One-Hit Wonder Nena;
aquí está su único éxito:  99 Red Balloons

...The Eagles y Hotel California; Franco y Toda la Vida, ó Los del Río y La Macarena.

Azafatas bailando la Macarena
Pero ¿Podría aplicarse a otros ámbitos? ¿Como en la literatura? ¿Existen los One-Hit Writers, los escritores de un sólo éxito? Sí, son los escritores que sólo publicaron una sola obra admirada y reconocida y después no pudieron -o no alcanzaron a- escribir otra que igualara a aquella.

Tom Hanks en la película del Código Da Vinci
Hay muchos casos; podemos mencionar a Dan Brown y su Código Da Vinci. Ciertamente Dan Brown escribió también otras novelas, como Ángeles y Demonios, pero ninguna ha igualado las ventas del Código Da Vinci; cuyo éxito ha definitivamente empujado las ventas de los otros libros de Brown; éxito apuntalado además en la polémica y el propio afán protagonista de Dan Brown, concediendo por todo el mundo entrevistas afirmando en unas ocasiones que su novela es histórica, y en otras, que sólo se trata de ficción; incrementando la polémica... y las ventas. 

Fotograma de la Película de El Perfume
Otro caso célebre es por supuesto Patrick Süskind y El Perfume. Aquí tenemos un caso contrario a Dan Brown; la novela de El Perfume no es polémica,  Patrick Süskind no concede entrevistas e incluso parece esconderse de los reflectores. Es sólo la calidad de la obra, por sí misma, la que le ha convertido en un éxito de ventas y de críticas; sin embargo, Patrick Süskind no ha escrito otra de igual valía.

Portada de El Perfume de Patrick Süskind
Un caso muy interesante es el de los escritores de una sola obra exitosa que no escribieron otras más...¡porque no eran escritores!, por lo menos de oficio:

Ya hemos dedicado espacio a la gran historia de Antoine de Saint-Exupéry y El Principito; Antoine de Saint-Exupéry no era escritor de profesión: era piloto y aventurero. De hecho volar era su pasión, y sólo cuando en esta misma actividad se accidentaba y se veía obligado a recuperarse, escribía a manera de terapia.  Saint-Exupéry escribió El Principito durante una de estas paradas forzadas, sin sospechar que estaba creando una de las más grandes historias de todos los tiempos.

Ilustración de El Principito de Antoine de Saint-Exupéry
También en otra "parada forzada" pero de otra clase, fue escrita otra obra, reverso total a El Principito: Mi Lucha, de Adolf Hitler. Mi Lucha fue escrita por Hitler en la cárcel, luego de ser preso tras un fallido intento de golpe de estado. Se imprime por primera vez en 1925, teniendo ventas muy discretas. Éstas aumentaron en los años de la gran depresión. Pero cuando Hitler asciende al poder, en 1933, Mi Lucha se convierte en un best-seller, llegando a el millón de ejemplares vendidos ese año, números que se mantuvieron hasta el fin del gobierno de Hitler, convirténdose en un éxito de ventas y llegando a traducirse a 16 idiomas. En esos años, se hizo costumbre regalar un ejemplar a los novios en su boda y a los muchachos en su graduación. Es poco sabido que con las regalías de Mi Lucha, Hitler se hizo millonario.

Ejemplar de Mi Lucha, (Mein Kampf), de Adolf Hitler
Un caso más extremo aún es el de Mao Tse-Tung, autor del segundo libro más publicado en la historia... y no escribió el libro. Cuando triunfó la revolución China, Lin Biao, colaborador de Mao Tse-Tung, se encargó de recopilar 427 citas de éste, ordenándolas en temas, como "El ejército popular", "Servir al pueblo", "Jóvenes", "Estudio", etc. y dándole la forma final de un pequeño libro. Este libro, las Citas del Presidente Mao, conocido en occidente como El libro rojo de Mao, se convirtió en el gran ícono de la revolución socialista en China. Su estudio era obligatorio tanto en las escuelas como para los trabajadores. Se llegaron a publicar más de 900 millones de ejemplares.


En todo cartel de propaganda China de los 60s aparecía el Libro Rojo de Mao
En otros casos, no se trata de que se acabe la oportunidad o la inspiración... se acaba la vida.
Anna Sewell escribió su primera y famosa novela Belleza Negra en 1877, y murió en 1878 de hepatitis.
Emily Bronte escribió varios textos sin mucha repercusión, hasta 1846, cuando publica Cumbres Borrascosas, que se convirtió en uno de los grandes clásicos de la literatura inglesa. Pero murió en 1948 de tuberculosis.

Emily Bronte, autora de Cumbres Borrascosas, murió a los 30 años de tuberculosis.
Pero probablemente uno de los casos de más improbable suerte, más impensado oficio, y menor posibilidad de éxito para un escritor, fue el del legendario Giacomo Casanova. Y es que en su vida, Casanova fue todo: fraile, seductor, jugador, músico, compositor, aventurero, cortesano, noble, rico, pobre, prófugo, diplomático, agente secreto, bibliotecario, traductor, leguleyo, amante insaciable, alquimista, director de la lotería... y lo que la vida le deparara.

Tony Curtis como Giacomo Casanova
Cerca ya del final de su vida, a los 69 años, decidió realizar un último acto de prestidigitación: burlar a la muerte, escribiendo sus Memorias de Casanova para la posteridad.
Escribe con ansia, pasión, e incansabilidad del jugador que sabe es su último lance y el tiempo ya se acaba. Sin embargo, no logra terminar sus memorias; fallece antes de lograrlo, y parece que su adversaria, la muerte, ha ganado. El escrito pasa a sus familiares, que los dejan en un cajón 20 años. Luego son vendidos, y comienzan un peregrinar semejante al del propio Casanova en vida.

Película de Casanova. 1927
Al fin, a 30 años de ser escritas, una parte -mutilada- de Las Memorias de Casanova son publicadas; y se convierten en un éxito inmediato, obligando a la posterior impresión y reimpresión de las Memorias completas; lanzando a la fama y a la inmortalidad al inmortal Caballero de Seingalt, Giacomo Casanova. El gran jugador, al final, había ganado la partida.

Al final, la casa gana. Y Casanova está en la casa.
Aunque el término One-Hit Wonders tanto en la música como en la literatura se emplea de manera un tanto despectiva, como dando a entender que al artista se le acabó el talento, creo que ello es injusto y erróneo. Una sola obra pulida y magistral es suficiente para demostrar el genio, y no debería de requerir más pruebas. Al fin y al cabo, basta una sola estrella para iluminar el cielo; y si no me creen, vean el sol.

Publicar un comentario