domingo, 30 de septiembre de 2012

La Ley y el Orden... en tu cerebro.

Estás viendo la tele, y te toca ver una película de intriga internacional. En ella muestran a los gobiernos de países como China o la antigua Unión Soviética, controlando -prácticamente lavando- los cerebros de sus pobladores, mediante propaganda insidiosa y omipresente.

Cartel de propaganda China.



La imagen del líder aparece en todos lados, y los carteles y anuncios asegurándoles lo bien que funcionan las cosas son también omnipresentes.
Claro está que te disgustan esas situaciones, incluso te asqueas por maniobras tan bajas; y al mismo tiempo te preguntas cómo es posible que la pobre gente de esos países se deje manipular tan fácilmente.

 Cartel de propaganda China.

Al final, agradeces vivir en un país democrático, en donde eres libre, puedes elegir qué ver, qué leer, y quién te gobierna libremente, y donde no es posible manipular a la población, dada la libertad de expresión existente. Qué diferencia con la Unión Soviética; aquí si puedes pensar lo que quieras. Entonces, le cambias de canal y sintonizas "La Ley y el Orden" (Law & Order). Entretenimiento puro, sin ideología ni propaganda... ¿O no?


Primero, recordemos qué es Publicidad y qué es Propaganda:

La Publicidad tiende a la obtención de beneficios comerciales, en tanto que la Propaganda tiende a la propagación de ideas políticas, filosóficas, morales, sociales o religiosas, es decir, comunicación ideológica.

Ésta es publicidad. 

Ésta es propaganda.

Las series y películas, -principalmente las norteamericanas- de policías y ladrones, aparentemente son puro entretenimiento; pero en realidad contienen tanta -o más- ideología y propaganda que un cartel del padre Mao.

Cartel de la serie "24"
Por ejemplo, La Ley y el Orden, unidad de Víctimas especiales: este programa trata sobre un grupo de detectives dedicados a resolver "crímenes que por su naturaleza sexual, son especialmente ofensivos para la sociedad".

El reparto de la Ley y el Orden. Al frente, el detective Elliot Stabler y la detective Olivia Benson.

Prácticamente en cada capítulo, el archiviolento detective Elliot Stabler, en el transcurso de la investigación, interroga al sospechoso, que cínicamente, se niega a confesar su repugnante crimen.

Típico comienzo de interrogatorio en la Ley y el Orden del detective Elliot Stabler 
Entonces, el detective toma al sospechoso de las solapas y lo arroja contra la pared, mientras le dice cuánto lamenta que la sagrada constitución norteamericana proteja a asquerosos criminales como él, o de lo contrario trapearía el piso con su repugnante cara.

 El detective Elliot Stabler en otro interrogatorio más avanzado. 

El detective continúa todo el capítulo deplorando que venga gente a abusar de la hospitalidad y generosidad de la nación estadounidense, haciéndose ricos y prosperando, mientras perversamente abusan del sistema para realizar sus asquerosos crímenes (casi siempre de índole sexual o relacionados).


 El detective Elliot Stabler pregunta si fue agradable el primer interrogatorio. 

Los criminales en cada capítulo son generalmente minorías o inmigrantes: negros, latinos, polacos, ucranianos, homosexuales.. y en general, todos aquellos que no lleven una vida no-estándard.
Sin embargo, al final, siempre son descubiertos y castigados.



En general, en la Ley y el Orden todo aquel que no lleva una típica vida norteamericana, aún en lo sexual, es un transgresor, y un potencial criminal
¿Moraleja de la Ley y el orden? Si tu tendencia sexual se separa unos milímetros de lo "normal", eres un transgresor. ¿Qué es lo "normal"?: tener sexo sólo con tu pareja (y esto sólo significa cónyuge), de manera muy discreta, sólo de noche, en tu recámara, en absoluta sobriedad, preferentemente de manera más bien aburrida, y en la posición del misionero.

¿Conque masturbándote? ¡Miserable! ¡Dame sólo un pretexto, sólo uno, para disparar!

Así que en el programa se castiga sistemáticamente a todos los "anormales", que con su perversidad corrompen la moral de la sociedad  norteamericana.

El típico criminal televisivo: "raro".

Esta trama, con variantes, es repetida no sólo en la Ley y el Orden, sino en cada serie de policias y ladrones; con una moraleja común a todos: El transgresor siempre pierde; el sistema siempre gana.

Un arresto a cargo del detective Elliot Stabler .  (por favor, parece que tomé UNA SOLA secuencia y la dividí en cuadros; pero noten que se trata en realidad de fotogramas de diferentes capítulos)

Luego de años de ver estas series, terminas convenciéndote de que "nada puedes contra el sistema; que lo mejor es ser "normal", pues contra el poder siempre vas a perder".

Michael Jackson. Un ciudadano "anormal" y por lo tanto, transgresor: negro, emirriado, talentoso, no muy guapo y por su sospechosas actividades sexuales, como su cercanía con esta rana, fue perseguido por la Ley.
Arnold Schwarzenegger. Un ciudadano "normal" y por lo tanto, correcto: blanco, fuerte, guapo, y por sus normales actividades sexuales como adulterio, no fue investigado por la ley.

Sí, ver la tele puede lavarte el cerebro.
Y no, esto no es exlusivo de EEUU; si no me crees, lee el País, o ve algún canal de Televisa (pero sólo para comprobar, no te claves).




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