viernes, 13 de julio de 2012

El peor error en la historia de la humanidad

Algunos, pacifistas, dirán que el peor error en la historia de la humanidad es la invención de la guerra; otros, junto a Isaac Asimov, dirán que la detonación de armas atómicas; otros, hippies, que el uso del dinero; algunos más, con razón, que la monogamia...
No; ninguno de los males mencionados arriba merecen el título de el peor error en la historia de la humanidad...
pero si los anteriores males no lo son, entonces..
¿Cuál sería el peor error de la historia de la humanidad?
Pues uno que trajo consigo la guerra, la peste, la avaricia... y la monogamia.




En la espléndida mitología griega hay una espléndida historia: el mito de Prometeo y la caja de Pandora
Como sabemos, Prometeo era un Titán amigo de los hombres. En las noches, los hombres pasaban frío y vivían acosados por las fieras. Apiadándose de ellos, Prometeo, contraviniendo los designios de Zeus, padre de los dioses, robó el fuego y se los obsequió a los hombres; quienes a partir de entonces no pasaron más frío, y pudieron auyentar a las fieras en la noche.

Prometeo robando el fuego a los dioses.
Mas Zeus no se caracterizaba por su paciencia con quienes le desobedecían, y montó en cólera. Sin embargo, no actuó precipitadamente. Prometeo se jactaba de su ingenio, e incluso en una ocasión se había burlado del mismísimo Zeus por considerarlo menos inteligente; así que el padre de los dioses decidió vencerlo usando el ingenio.  Primero, mandó a su hijo Hefesto (el herrero y constructor de los dioses) que hiciera una mujer.
Pandora (1861), por Pierre Loison

Con arcilla y su habilidad, Hefesto cumplió el pedido. Luego Afrodita, la diosa del amor, le concedió a aquella mujer belleza y el máximo atractivo sexual. Atenea, la diosa de los conocimientos y la sabiduría, le enseñó los artes del telar. Y con ayuda de las Horas y las Gracias, confeccionó las más deliciosas ropas. Hermes, el dios de los ladrones y los oradores (hoy llamados políticos) le enseñó a seducir y engañar con suaves palabras. Finalmente, Zeus le insufló la vida, y la envió con un ánfora sellada, cuyo contenido sólo él conocía, como atractivo presente. Zeus le aseguró que dentro venían toda clase de dones. El nombre de tan espectacular mujer era Pandora, que significa la omnidotada, o la llena de todos los dones.

Jules Joseph Lefebvre: Pandora, 1882
Astutamente, Zeus sabía que el inteligente Prometeo no aceptaría ningún regalo proveniente de él; por lo que dirigió su arma contra el eslabón más débíl: mandó a Pandora entregar el regalo a Epimeteo, el hermano de Prometeo.
Prometeo ya le había hecho prometer a Epimeteo que no recibiera nada que Zeus enviase; pero la belleza y palabras seductoras de Pandora lo deslumbraron, y... cayó en la trampa. No sólo aceptó a Pandora y su presente, sino que la tomó como esposa.
Nicolas Régnier: Alegoría de la vanidad, Pandora. c. 1626
Pero aún había algo de prudencia en Epimeteo, y no abrió el ánfora sellada obsequio de Zeus.
De esta manera vivió felizmente Epimeteo y su esposa Pandora, contemplando la obra de su hermano: los hombres vivían felices en la tierra, sin trabajar en exceso, sin vicios, guerras, enfermedades, envidias ni hambre; y ahora, sin frío. La vejez apenas los visitaba, y muy poco la muerte.

Sir Lawrence Alma-Tadema - Pandora 1881
Sin embargo, Pandora era curiosa; y a pesar que Epimeteo le había ordenado que nunca abriera el ánfora, la duda sobre su contenido la torturaba; ¿Qué calse de dones había dentro? así que aprovechando un día que su esposo no estaba en casa, tomó el misterioso regalo, y lo llevó a un monte cercano. Ahí finalmente abrió el ánfora, y... de él surgieron, en efecto, toda clase de dones benéficos: el arte, la paz, pero también, y en número mucho mayor, surgieron dones malvados: el hambre, la guerra, la peste, la avaricia, el engaño... Pandora se aterrorizó al comprender lo que había hecho, y cerró el ánfora; evitando que saliera un último don: la esperanza, que quedó en el fondo del ánfora.
John William Waterhouse Pandora 1896

Pero ya era tarde: los hombres vieron llegar a ellos todas las calamidades que antes no conocían, y que a partir de entonces y hasta nuestros días viven con nosotros.
Cabe aclarar que durante el renacimiento se adaptó este mito, y se cambió el ánfora de Pandora por una caja, llegando así a nuestros días: La Caja de Pandora.

Pero regresemos al principio ¿Y éste sería el peor error cometido por la humanidad? Si ni siquiera es una historia real... ¿o sí?

Hace casi tres millones de años aparecieron los seres humanos. Vivían de la caza y la recolección.

Los primeros hombres.

Caza y recolección; esto implicaba ir de aquí para allá, en grupos pequeños, de no más de 10 ó 15 personas, muy a menudo 6 ó 7, siguiendo a los animales, y buscando plantas y frutas comestibles. No se permanecía, por lo tanto, demasiado en un solo lugar, y el entorno tenía tiempo de recuperarse de la presencia humana, que por otro lado, tenía un impacto mínimo, al tratarse de pocos individuos.
Al vivir los hombres aislados, no existían las epidemias, pues las personas y los grupos que contraían una enfermedad infecciosa, simplemente morían sin poder contagiar a otros.

En la economía de la caza y la recolección, todo era para todos.
No existía el dinero, ni la avaricia o la envidia, pues no había nada qué comprar ni nada qué envidiar...se vivía al día; nada se acumulaba para después, y todo lo que se recolectaba o se cazaba era para todos.
Incluso los hombres y las mujeres eran un bien común; no existía el matrimonio... ni la terrible monogamia, por lo que no existía siquiera el concepto de infidelidad. Los niños eran criados por el grupo.
No había guerra ni ejércitos, pues no había bienes o tierras que arrebatarle a nadie.
Vaya, ni siquiera había abogados. Los problemas se arreglaban inmediatamente vía el sentido común, y buscando el bien del grupo.
La vida era perfecta para el ser humano... tal era la existencia pre-Caja de Pandora.


Pero el ser humano era tan feliz, y tan próspero... que tuvo demasiado éxito. Y comenzó a aumentar en número, más y más hasta que el abstecimiento por la caza y la recolección fue insostenible.
Un sólo ser humano que vive de la caza y la recolección necesita por lo menos de 1 km2 para obtener la comida que necesita.
En cambio, ese kilómetro cuadrado, cultivado, puede dar de comer a 100 personas, o más.
Cada cazador recolector necesita por lo menos 1 km2 para subsistir.

Y así es como hace 8,000 años el hombre no pudo más, y tuvo que abandonar la caza y la recolección, y adoptar la agricultura para poder sostener a la creciente población.
¿Beneficios de la agricultura? Además de permitir alimentar a una cantidad mucho mayor de gente en mucho menos espacio, se desarrollaron conocimientos como la astronomía, el alfabeto, las matemáticas y las artes aplicadas como la alfarería y la metalurgia.

Desarrollo de la alfarería, gracias a la agricultura.
¿Problemas de la agricultura? A cambio de los beneficios de la agricultura, la humanidad recibió muchas  más calamidades:
Para cuidar las cosechas, se adoptó el sedentarismo, y con la acumulación de población en espacios cada vez más reducidos, llegaron por primera vez las epidemias, que nacen en el hacinamiento. Con el sedentarismo vino también otra moderna plaga: la obesidad y todos los males que ésta trae.
Las tierras productivas y sus cosechas, guardadas en bodegas y silos, se convirtieron en un atractivo botín, que podía ser robado por pueblos ajenos; dando origen a la guerra. Se crearon policías y soldados, para defender los bienes de la población,... y de los reyes, jefes máximos de todos. Los cuales necesitaban un sueldo, dando lugar a los impuestos.

Los reyes y la aristocracia, uno de los males que trajo la adopción de la agricultura.
Sólo algunos estudiosos sabían cuándo sembrar y cuándo cosechar. Esto generó la creación de las castas superiores, que guiaban y ordenaban a los demás las actividades por realizar. Se crearon las clases sociales, y nació la distinción entre ricos y pobres; y éstos últimos, que siempre son la inmensa mayoría, ya no pueden viajar y hacer su vida, ahora son obligados a hacer trabajos pesados, tediosos y desgastantes para mantener a los aristócratas. Nacieron la servidumbre y la esclavitud.
Además, se necesitaba quiénes manejaran los ingresos, las cosechas, y los impuestos, dando lugar a la burocracia.

La burocracia, otro mal aparejado a la adopción de la agricultura.

Las cosas dejaron de ser comunales, y se creó la propiedad privada; naciendo el concepto de robo y estafa. La mayor parte de la población, de hecho, pasó a ser un objeto, propiedad del rey. E incluso al casarse, los esposos se convertían en propiedad uno del otro. Nació la monogamia, aunque la situación no fue del todo equitativa; las mujeres fueron especialmente desfavorecidas con el nuevo orden, pues dejaron de tener un papel de similar importancia a los varones, pasando generalmente a convertirse en una propiedad más de algún hombre.
Se perdió poco a poco,-especialmente en las ciudades- el contacto y el amor a la naturaleza; de hecho, la agricultura a gran escala es antiecológica, pues obliga a destruir grandes extensiones de bosque o selva para convertirlas en tierras cultivables.

Quema de selva en el Amazonas para convertirla en pastizales y tierra cultivable.
Y ese es el peor e irreparable error en la historia de la humanidad: la adopción de la agricultura; ésa es la verdadera e histórica caja de Pandora.
La agricultura, como la caja de Pandora, fue un regalo maldito, con trampa: trajo consigo muchos beneficios, pero a cambio de ellos, hubo que aceptar muchos, -muchísimos más- males.

Adiós al bisonte.
Esa fue nuestra despedida del paraíso, el adiós a la naturaleza, a la caza del bisonte y al aire libre, y la bienvenida al plástico, al tedio infinito de la cosecha y de la oficina. Al menos sabemos que en el fondo, en algún lugar, está la esperanza.

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