lunes, 28 de mayo de 2012

¿Sirven las manifestaciones? Manifestaciones que cambiaron la historia

La insurrección es un acceso de furor de la verdad. A veces insurrección es resurrección.
Víctor Hugo

En semanas recientes, hemos presenciado en México, España y otros países una serie de manifestaciones y huelgas con motivo de las duras políticas de los gobiernos derechistas que ahí rigen.
Por ejemplo México, y muy en particular su capital, la Ciudad de México, es prácticamente la Ciudad de las manifestaciones. Aunque, por su puesto, no es la única: desde hace décadas, innumerables marchas han recorrido las calles de casi cada ciudad del mundo. Los motivos; prácticamente los que sea: a favor de los animales; de la libertad; en contra de las corridas de toros, a favor; por amor a un cantante, por odio a ese cantante; etc. etc.

Protesta contra la "fiesta brava" en Pamplona



Por lo tanto la insensibilidad hacia las manifestaciones es elevada entre la gente. La eficiencia de las marchas parece casi mínima.
Así que no me sorprendió el comentario de un amigo sobre las últimas manifestaciones en el país:
-¡Bah! ¿Para qué las hacen? ¡Las manifestaciones no sirven para nada!
Bueno, en efecto, muchas manifestaciones son inútiles; pero otras... pueden, y han cambiado la historia.
Valgan como ejemplo:

  1. La marcha sobre Washington. En 1963, en EEUU los afroamericanos no tenían los mismos derechos que los pobladores blancos. Desde el siglo XIX se había prometido una y otra vez que se harían reformas para llegar a la igualdad plena, pero... seguían siendo promesas. La realidad en "el país de la libertad" era que un hombre de color no podía sentarse en el autobús junto a un blanco. El 28 de agosto de 1963 tuvo lugar una marcha organizada por A. Philip Randolph y secundada por otros importantes líderes de los derechos civiles, como John Lewis y... Martin Luther King. La marcha probaría el apoyo y cohesión del movimiento por la igualdad, y presionaría a los congresistas a votar al fin las leyes necesarias para lograr la anhelada igualdad racial.. Sin embargo, entre la propia comunidad afroamericana no había unanimidad en cuanto a la marcha.
    Malcom X se oponía a la Marcha. La sentía "edulcolorada"
    El influyente pero radical líder negro Malcolm X la llamaba "La farsa sobre Washington", pues opinaba que las exigencias de la marcha debían ser más radicales. Otros opinaban, al contrario, que había un gran peligro de que fuera demasiado violenta y fuera contraproducente en lograr el apoyo del Congreso.
    Sin embargo, se llevó al cabo el 28 de agosto, con la participación de entre 200,000 y 300,000 personas, y tuvo su momento más recordado con el célebre discurso de Martin Luther King "Tengo un sueño", considerado hoy día el mejor discurso jamás dado en EEUU junto con el de Lincoln en Gettysburg.
    El discurso de Martin Luther King, punto culminante de la marcha sobre Washington.
    Consecuencias: Al reunir la mayor concentración nunca antes vista en el país para una marcha, el movimiento por los derechos civiles logró probar el gran apoyo popular que tenía el movimiento, y consiguió su objetivo: La aprobación de la Ley de los Derechos Civiles de 1964 y la del de voto de 1965.
  2. Levantamiento del 2 de mayo. En 1808, con el pretexto de un conflicto contra Portugal, y con el cobarde permiso del rey Carlos IV, las tropas de Napoleón entraron a España, permaneciendo en el territorio.
    El emperador Napoléon Bonaparte
    Bonaparte así invadió España sin disparar un solo tiro, gracias a la pusilanimidad del rey Borbón. Con el paso de los meses, Napoleón consiguió que el rey español abdicara a favor de su propio hermano, José Bonaparte.
    Pero como generalmente ocurre entre naciones hermanas o vecinas, la rivalidad entre Francia y España siempre ha sido grande, por lo que la situación de verse dominados por los odiados franceses era humillante en extremo para el pueblo, que además tenía que pagar la manutención de las tropas invasoras.
    Tanto era el odio contra Francia, que los españoles preferían el regreso de su mal y cobarde rey a el gobierno de el hermano de Bonaparte.

    Carga de los Mamelucos. Goya.
    Así que el 2 de mayo, ante los rumores de que se intentaban llevar al exilio a la familia real, el pueblo de Madrid se reunió en el Palacio. Querían evitarlo. Y cuando en efecto, se vió que los llevaban en un carruaje, al grito de: "¡Que nos lo llevan", la gente comenzó una insurrección; las tropas francesas hicieron fuego contra la multitud, y comenzó entonces una lucha general; primero en Palacio, y luego en todo Madrid.
    Se calcula que fueron muertos cerca de 1,000 españoles durante la lucha y en la represión de las semanas subsiguientes.

    Fusilamientos del 3 de mayo.Goya
    Consecuencias: luego de unas semanas, parecía haber terminado la insurrección; pero la sangre derramada sirvió de ejemplo y acicate a los patriotas, que iniciaron una lucha de guerrillas y de resistencia contra las tropas francesas; haciendo tan cara la ocupación, que finalmente abandonaron España en 1814. (muy rápido, tomando en cuenta que ni el gobierno, ni el rey borbón, o el ejército españoles hicieron nada para repeler la invasión; fueron acciones tomadas exclusivamente por un pueblo poco organizado militarmente y prácticamente desarmado)
  3. El motín del té. Desde 1765, los habitantes de las colonias inglesas en América se sentían a disgusto. Desde Inglaterra les cargaban con grandes impuestos y leyes, y a cambio no recibían nada; ni siquiera tenían derecho a un representante en el Parlamento
    Los colonos protestaron organizando un boicot contra el té que importaba de manera exclusiva la Compañía de las Indias Orientales (gran aliada del gobierno) y comenzaron acomprar té importado por otros colonos. El boicot fue tan eficiente, que las ventas de la Compañía bajaron de 145,000 Kg a ¡250 Kg!.
    Represión inglesa contra los colonos americanos.
    Pero la Compañía de las Indias de entonces, igual que las corporaciones trasnacionales de ahora, logró pactar con el gobierno, que prácticamente le exentó de impuestos; con lo que empezó a vender su té a precios muy bajos, arruinando a los comerciantes de la colonia.
    Éstos entonces comenzaron una serie de manifestaciones en los puertos de Filadelfia, Nueva York y Boston, a fines de noviembre de 1773.
    A este último puerto arribaron tres cargamentos de té pertenecientes a la Compañía de las Indias. Esto encendió las protestas; se reunieron grupos de colonos buscando evitar que se desembarcase el té, y a partir de ese día se convocaron asambleas diarias; cada reunión convocaba a más gente que la del día anterior. Y las exigencias de las asambleas crecían y se politizaban más y más, llegando a pedir la renuncia del gobernador.
    El punto culminante de las protestas fue la noche del 16 de diciembre, cuando se reunió el mayor número de manifestantes: cerca de 8,000 personas. Aproximadamente 150 de ellos se separaron sigilosamente de la asamblea y se disfrazaron de indios mohawk. Armados con cuchillos y hachas, tomaron los barcos cargados de té...  y lo tiraron al mar. 45 toneladas de té, que flotó las siguientes semanas en las aguas de Boston.
    Sello postal conmemorativo del motín del té de Boston.
    Consecuencias: El gobierno británico protestó de inmediato, impuso fuertes sanciones, como cerrar el puerto de Boston y emitir pesadas leyes contra los colonos. Estas sanciones y principalmente la noticia de la protesta del té encendieron la llama de la insurrección y de la guerra que culminaría en la independencia norteamericana.
  4. La marcha de domingo sangriento. En enero de 1905, durante un invierno especialmente crudo; en plena escasez de comida, un cura llamado Georgi Gapón organizó una manifestación en San Petersburgo.
    El zar Nicolás II
    La intención era solicitar aumentos de sueldo, mejores condiciones de trabajo, y -principalmente- comida. Para demostrar sus buenas y pacíficas intenciones, los manifestantes llevaban imágenes religiosas y retratos del zar. Sin embargo, al enterarse del motivo de la marcha, miles de oprimidos rusos se unieron a la manifestación, llegando a ser 200,000.
    El gran duque Vladimir Aleksándrovich.
    La gigantesca masa humana se aproximó al fin al palacio de invierno, residencia del Zar Nicolás II.
    El zar no se encontraba en ese momento en palacio. Su tío, el gran duque Vladimir Aleksándrovich era la máxima autoridad presente en ese momento; y a ver a la gigantesca multitud, probablemente se llenó de temor, por lo que cometió lo que se convertiría en un error fatal: ordenó dispersar a la multitud... como fuera. Los capitanes de la guardia imperial interpretaron la orden como abrir fuego, y eso hicieron: dispararon contra la gente indefensa; y todavía mandaron una carga de caballería sobre ella. La masacre fue mayúscula: 1000 personas perdieron la vida, entre ellas cientos de mujeres, niños y ancianos y 5,000 más fueron heridas.
    La multitud frente a la Guardia del Zar. Fotograma de película.
    Consecuencias: La noticia de la matanza se extendió rápidamente en San Petersburgo y Rusia; dando origen a miles de protestas, huelgas y rebeliones cada vez más encendidas, que culminaron con la revolución, la caída del zar, el fin del gobierno autocrático después de siete siglos, la salida de Rusia de la 1a guerra mundial, y la instauración del gobierno de los Soviets: la Unión Soviética.
  5. La toma de la Bastilla. En 1789 Luis XVI había demostrado ser especialmente inepto gobernando Francia. El pueblo vivía en extremada miseria, y cuando en julio se le sumó el hambre, comenzaron las protestas por todo París.
    Retrato de un despreocupado y hasta exultante Luis XVI
    Sin embargo, aunque el pueblo ya no esperaba nada de Luis XVI, tenía una última esperanza de salvación: el ministro de finanzas Jacques Necker. Éste no era noble; vaya, ni siquiera era francés, pero tomó importantes medidas a favor de los franceses, reduciendo la carga sobre éstos; y disminuyendo el dispendio y corrupción en los gastos de la nobleza. Esto último evidentemente le trajo la animadversión de los parásitos que eran (¿Eran? ¿Ya no?) la nobleza de entonces. Tras muchas intrigas y presiones, los nobles que rodeaban al rey lograron que éste destituyera a Necker. Fue desastroso. La gente, viendo a su único representante fuera, se lanzó a las calles de París el 11 de julio, portando imágenes de Necker.

    El símbolo con el que se reconocían los revolucionarios: una escarpela tricolor
    El 12 de junio volvieron a salir, en mayor número, y esta vez se les adhirió un pequeño contingente militar real; esta vez la protesta ya no se interrumpió por la noche; a la una de la madrugada del día 13, cuarenta de los cincuenta puestos de acceso a París habían sido quemados. Se formalizó una dirigencia para el movimiento, y se decidió abastecerse de armas, (hasta entonces, la muchedumbre sólo tenía palos y cuchillos) para lo que fueron a el hotel de los inválidos (una suerte de museo-fortaleza que las almacenaba) a solicitar al gobernador se las cediese. El gobernador se negó y continuó parlamentando con los dirigentes del movimiento. Mientras, la Corte no había reaccionado en absoluto. Para ellos era como si no pasara nada. De hecho, Luis XVI anotó ese día en su diario: "Rien" Nada.
    Los inválidos en París
    Finalmente el 14 a las 10 de la mañana, cansada de parlamentar, la muchedumbre tomó Los inválidos y se hizo de pertrechos. Ahora querían más. A las 10:30 comenzó el asedio de la odiosa Bastilla; una fortaleza símbolo de la opresión de la nobleza. A las 5 de la tarde, la tomaron. Una muchedumbre inicialmente desarmada había rendido una de las más temibles fortalezas militares.
    La libertad guiando al pueblo. DeLacroix
    Consecuencias: La mañana del día 15 el duque de Rochefoucauld-Liancourt despertó al rey Luis XVI con la noticia de la toma de la Bastilla. El rey le preguntó:
    -¿Qué es? ¿Una insurrección?
    -No, su majestad; no es una insurrección. Es una revolución.
    En efecto, el impulso que logró con la toma de la Bastilla convirtió a la insurrección en Revolución; una que puso fin al régimen absolutista en Francia, envió a la guillotina al rey y a la reina, instauró la República, y sobre todo, hizo conciente al pueblo de su propio poder.
  6. La marcha de la sal. El dirigente indio Mahatma Gandhi había organizado anteriormente manifestaciones y acciones de resistencia civil en la India, encaminadas a lograr que la Gran Bretaña finalmente les concediera algún grado de autonomía, y aunque no había conseguido resultados espectaculares, si había logrado gran adhesión popular. Y decidió organizar lo que parecía una manifestación más. El 12 de marzo de 1930, emprendió una marcha desde su casa, en Ahmedabad, a la costa del Océano Índico, a 390 km.
    Mahatma Gandhi partiendo a la marcha de la sal.
    Antes de partir, anunció al gobierno británico que su intención era llegar al mar, y violar la Ley de la sal; una ley que prohibía a nadie que no fuera el gobierno inglés fabricar y comerciar sal.
    Los ingleses se rieron. Churchill le llamó "ese fakir medio vestido que alborota en las escaleras del palacio del virrey". Era tan ridículo como amenazar con violar la prohibición de cruzar la calle a la mitad. Le autorizaron hacer su "estúpida" marcha.

    Familia Británica tomando el té en la India. Como siempre, los sirvientes son los colonizados.
    Y Gandhi comenzó, acompañado por algunas pocas decenas de seguidores. Sólo que conforme pasaba por alguna población, se iban sumando cientos y miles de personas a la manifestación; hasta que llegaron a ser aproximadamente 50,000.
    Al llegar al mar, en efecto, tomó un poco de agua entre sus manos, y fabricó sal, quebrantando así la ley de la sal. Invitó a sus seguidores a imitarlo, y pronto, además de los manifestantes, en toda la India se violó la prohibición. El gobierno arrestó a cerca de 60,000 ladrones de la sal, incluído Gandhi, pero tras varias semanas, tuvo que ceder, aceptando que era imposible arrestar a la población india entera. Más tarde derogó la ley.

    Mahatma Gandhi con su familia.
    Consecuencias: La marcha de la sal logró demostrar que las acciones masivas de desobediencia hacen inútil cualquier vigilancia policíaca, y desarman al régimen. Obligó a los ingleses a parlamentar, y derogar la ley, y lo más importante, le dió moral e impulso al movimiento independentista Indio, que finalmente triunfaría.


  7. La primavera árabe. La manifestación más reciente de las aquí listadas. Salvo que no es una manifestación, sino varias, con diversos resultados.
    Básicamente son una serie de protestas y alzamientos sucedidos en varios países árabes, coordinados vía las redes sociales, lo que hace imposible su bloqueo, como hubiera pasado con la televisión, el radio o la prensa. En Egipto el gobierno abiertamente intentó apagar internet, pero le resultó imposible y contraproducente: el movimiento creció más y el gobierno cayó.
    Consecuencias: Como en los ejemplos anteriores, la gente tomó las calles, y terminó logrando verdaderas revoluciones: los regímenes de Túnez, Libia, Egipto y Yemen cayeron; mientras que en Jordania, Omán y Kuwait obligaron a cambios en el gobierno.

Así que... ¿Para qué sirve una manifestación? Una manifestación sirve para demostrar adhesión y apoyo popular a una causa, como la Marcha a Washington, o las manifestaciones previas al motín del té; o para ejercer presión y amenazar con mayores acciones (recuerda: muchas veces, basta con la mera amenza).


Otras veces, para convocar o detonar una acción mayor, como la desobediencia civil, o de plano, una revolución.
En el caso de los movimientos twitteros, como los de la primavera árabe, los indignados, o el #yosoy132 mexicano, una manifestación sirve para mostrar que el movimiento es real, y compuesto de gente real. Que no se trata de meros seres virtuales, y que además hay gran, gran apoyo atrás. A veces más que el que los propios twitteros sospechaban.

Sólo hay que recordar que aunque los resultados pueden tardar semanas, meses o hasta años en reflejarse, cualquier manifestación tiene el potencial de cambiar la historia.
Publicar un comentario