martes, 20 de diciembre de 2011

Porqué me gusta la Navidad -a pesar de todo- el origen de la navidad

En una buena parte del orbe se celebra el 25 de diciembre la Navidad, o Natividad del Señor: el nacimiento de Jesús. Es miope y hasta idiota la frase común "se celebra en todo el mundo"; pues ésta es una fiesta cristiana, y los cristianos son apenas 2,300 millones, mientras el resto de la población con diferente confesión son 4,700 millones.

Natividad de Il Moretto

Es decir, únicamente en la tercera parte del mundo, -especialmente en aquella conocida como "Occidente"- celebramos la Navidad; pero eso sí, en esa tercera parte la celebramos profusamente.



Varios factores hacen que sea la fecha del año más esperada y festejada en Occidente:
  • Para muchos, hay vacaciones, y se puede descansar o hacer lo que se quiera.
  • Son fechas especialmente apropiadas para estar con la familia y seres queridos.
  • Se considera también un tiempo de reflexión y perdón.
  • A los niños y -muchos adultos- les encanta, pues reciben y dan regalos.
  • Suele prepararse un banquete con deliciosos guisos, postres y diversos platillos especiales, que a menudo sólo se encuentran en esa época del año.
  • Porqué no decirlo, son las fechas donde los comerciantes obtienen mayores ventas del año, por lo que la promocionan ampliamente, incluyendo televisión, prensa, radio, cine, etc.
  • Las diversas confesiones cristianas, comenzando por la Iglesia Católica, que la institucionalizó, la promueven como una fecha especial e importante.
México. Niños rompiendo la piñata.

Aunque hay una situación: toda la humanidad -y aquí si me refiero a toda- ha festejado en esas fechas desde hace mucho, mucho tiempo; probablemente desde que se convirtió en agricultora y observó las estrellas.
¡Guau! ¿Osea que Jesucristo siempre tuvo su fiesta de cumpleaños planeada en ese día? No. Los humanos no habían pensado siquiera en el concepto de un dios único; pero sí habían estudiado con mucho cuidado los astros y al sol, pues sus movimientos dictaban las estaciones, y por lo tanto, las cosechas.
Sabían que su supervivencia dependía de la existencia del sol, que les proporcionaba calor, luz, y vida a las plantas y animales que comían. Por eso el Sol se cuenta entre las primerísimas deidades que el hombre adoró.


Ra, dios-sol egipcio.
Sin embargo, había un peligro: observaron que había periodos en los que los días se hacían cada vez más y más cortos. ¡El sol se estaba retirando! ¡Si las cosas seguían así, terminaría por ya no salir nunca!!
Esto, por supuesto, era angustioso. Se pensaba que, o el Sol estaba debilitándose por haber trabajado tanto, o estaba siendo vencido por enemigos y demonios.

Así que se hacían oraciones, sacrificios y rituales para dar fuerza al sol para resurgir. Pero todo parecía ser inútil: el dia  (lo que hoy sería) 18 de diciembre, la noche seguía ganando terreno; el dia 19, igual; hasta que el 20 sucedía lo peor: llegaba la noche más larga del año, y el día más corto. Parecía que el sol sería vencido, y el mundo condenado a morir en las tinieblas.
Sin embargo, las oraciones y rituales seguían... y al fin, el dia 21, pasaba el milagro: La noche comenzaba a retroceder y el día a ganar. ¡El sol había vencido!

Niñas Chinas, en la celebración del Festival Dongzhi, o festival del solsticio de invierno.
Entonces venía la fiesta; en cada lugar y cultura de manera distinta. Y hasta ahora el día más corto y la noche más larga, el solsticio de invierno, se sigue celebrando en todas partes del orbe.
Los romanos en particular hacían una celebración llamada Sol Invictus. Era un festival que iba del 22 al 25 de diciembre, y se celebraba el triunfo del Sol. En los últimos años del imperio romano se convirtió en la festividad principal, y tenía características muy semejantes a la moderna navidad: se daban regalos y un banquete, se perdonaba a los enemigos y su tinte era de alegría y optimismo por el resurgimiento del Sol.


Antigua moneda romana mostrando al Sol Invictus

Aprovechando esa situación, el papa Julio I en el año 350 designó precisamente el 25 de diciembre como el del nacimiento de Jesús, para que pudiera coincidir con una fecha que la gente ya identificaba, y que adicionalmente significaba renacer.


Mosaico mostrando a Cristo como el Sol Invicto. Iglesia de San Pedro en Roma.
De hecho no hay pruebas documentales del nacimiento de Jesús, por lo que nadie -ni el Papa- puede dar una fecha certera; aunque por los evangelios (que tampoco dan ninguna fecha), probablemente haya sido en verano, pues los pastores no pasean sus rebaños en invierno, y es la temporada acostumbrada por los romanos para realizar censos.
Así que se celebra el nacimiento de Jesús en una fecha muy probablemente errónea.

Después que los ángeles volvieron al cielo, los pastores comenzaron a decirse unos a otros: "vamos pues a Belén, y veamos lo que ha sucedido y el Señor nos dio a conocer" Luc,2:15
"Oye, ¿no que te gustaba la navidad? ¿Porqué la atacas así? ¿La odias?" Podría atinadamente preguntar el lector. Bueno, de ninguna  manera la estoy atacando; y no la odio, al contrario, me encanta la Navidad: me encanta como fiesta, como tradición que es diferente en cada país, en cada región, e incluso en cada familia; me encanta como espíritu, un espíritu que se parecería a las de las antiguas fiestas paganas del solsticio: una oportunidad para la reflexión, para el perdón y para el renacer.

Una buena oportunidad para perdonar y abrazar.
La Navidad es buen pretexto para rectificar el camino, convivir con la familia y... ser felices. Por eso en realidad, no importa demasiado si usted es creyente o no; si la fecha del nacimiento de Jesús es correcta tampoco importa; lo importante es que estas fechas son un buen pretexto para hacer cosas especiales e intentar sentirse y hacer sentir bien a los demás; aunque probablemente todos conocemos a alguien que odia la navidad, lo cual es un poco tonto.
Este gordo NO es la Navidad.
Esta es la Navidad: reunirse con familiares y seres queridos.
Si alguien odia la Navidad porque es un Hipster que "quiere ser diferente" porque sí... bueno, me dá sinceramente un poco de lástima. Se pierde un magnífico pretexto para ser feliz, en una fecha en que la mayoría se pone de acuerdo para tratar de serlo.

La Navidad es tradición, regocijo, reflexión. Vuelva a nacer junto con el Sol.
Pidiendo posada. México.

Aunque tal vez alguien odie la Navidad porque es una época de comercio desenfrenado. Estoy de acuerdo, la navidad no es comprar regalos. No regale nada caro. Dé un detalle que le costó no dinero sino pensar en qué le agradaría a la persona. O no dé nada, sólo amor; no de ese embotellado y prefabricado de tarjeta o iglesia; sino de ese amor sincero, que seguro tiene detrás de su duro cuero antinavideño.

¡Feliz Navidad!
(chiste para amantes de James Bond:
Denise Richards en The World Is Not Enough, su personaje: Christmas Jones )
Bueno, bueno: ¡Feliz Navidad!
Tal vez también te interesen: Mitos y verdades del origen Santa Claus, o la historia de La capital mundial de las Esferas de Navidad. 
Publicar un comentario