jueves, 15 de diciembre de 2011

El Principito, ese libro para adultos

"Lo que hace importante a tu rosa es el tiempo que has perdido en ella"
Antoine de Saint-Exupéry

Entre otras cosas, he leído historias de guerra, traición y muerte; historias tristes y desoladoras; historias de reflexión y alegría; pero confieso ahora que sólo un libro me hace llorar: El Principito.

Es un libro fabuloso y feliz que generalmente se obliga a leer a los niños de primaria y secundaria (7-16 años); lo cual es acaso un error: no puedes obligar a nadie a ser feliz. Y es erróneo por otro motivo: no es un libro para niños.
El Principito limpiando su planeta



El autor de El Principito, Antoine de Saint-Exupéry, era piloto. El 30 de diciembre de 1935 durante un vuelo, -que podríamos llamar deportivo, pues su intención era establecer un récord de navegación- sufrió un aterrizaje forzoso en medio del Sahara. Con Antoine iba su copiloto; ambos ignoraban plenamente su ubicación. Como vituallas contaban con algunas uvas, naranjas, y -evidente siendo franceses- una pequeña ración de vino; vituallas que demostraron ser insuficientes.  Al segundo día tenían alucinaciones; al tercer día estaban tan  deshidratados que dejaron de sudar, preámbulo de la muerte. Milagrosamente, el cuarto y esperadamente final día, un beduíno que pasaba los rescató. Esta extrema experiencia marcó a Antoine, pero no le alejó de su gran pasión, que era el vuelo.

 Antoine de Saint-Exupéry vestido de piloto 


Sin embargo, recordemos que se trataba de la época romántica de la aviación, los años entreguerras, la época de las hazañas y los pilotos de pruebas, de  John William Alcock y Arthur Whitten Brown, Charles Lindbergh, Amelia Earhart, Richard Byrd; donde era normal que los pilotos sufrieran constantes percances y aterrizajes forzosos.  Antoine de Saint-Exupéry no era la excepción, y su cuerpo era un catálogo de lesiones y fracturas. Aún así, se enroló en la fuerza aérea francesa para defender su patria de la invasión germana.

 Amelia Earhart, primera mujer en cruzar en solitario el Atlántico 

Cuando la defensa y el gobierno francés caen, Antoine se refugia en Nueva York. Pero regresa en 1943 para unirse a la resistencia francesa; aunque no lo querían admitir debido a su lamentable estado físico y su "avanzada" edad: 43 años; pienso en un quarterback del futbol americano, a los 43 años está tan lastimado que su cuerpo tiene las lesiones y dolencias de un anciano de 70; tal era el lastimero estado de  Antoine de Saint-Exupéry. Su vida de piloto de pruebas le pasó factura: le causaba dolor tan sólo subir al avión.
Al final, es admitido, y lucha por Francia y los aliados. Le asignan una última misión. Durante ella, se perdió su avión y nunca más se supo de él. Se encontró en su mesa de trabajo la siguiente nota:
Si me derriban no extrañaré nada. El hormiguero del futuro me asusta y odio su virtud robótica. Yo nací para jardinero. 
Me despido,  Antoine de Saint-Exupéry
Lockheed F5B, el avión en que se perdió Antoine de Saint-Exupéry 

Antoine de Saint-Exupéry escribió otros libros, pero El Principito es por mucho el que le dió fama universal. Ha sido traducido a más de 180 idiomas y dialectos, y es uno de los libros más conocidos a nivel mundial.
Su estilo y su historia son sencillos. Esto, aunado a que es muy corto, -aproximadamente 90 páginas- le hacen el favorito de... los maestros para que lo lean los niños. Repito: es un error. El Principito es un libro para adultos. Para el niño que hubo y que quizá hay en cada adulto. Y es que El Principito habla de temas muy profundos e importantes, como el color del trigo y el brillo de las estrellas. Te explica porqué es tan importante lo importante -lo verdaderamente importante-, y porqué nunca se desperdicia el tiempo en el amor, aunque al final -y esto siempre sucede- se pierda.

 El Principito y Antoine de Saint-Exupéry 

Muchos lo leen de niños, y probablemente, se les hace aburrido. Lo más probable es que para un niño lo sea. Al niño no le interesan la reflexión ni la metáfora, sino la fantasía y la trama. Y la trama de El Principito es -porqué no decirlo- demasiado simple. Pero precisamente su maravilla está en su sencillez; los temas que parecen más complicados logra explicárnoslos al fin.

Es un libro que merece una segunda oportunidad: la mayoría lo ha leído, desgraciadamente a destiempo, y muchos lo han dejado por ahí, pues le recuerdan como aburrido. No es así en absoluto. Reléalo. Dése ese gusto. Y se sorprenderá. Usted ha cambiado, pero El Principito siempre estará ahí para conversar con usted, así se encuentre en medio del desierto; y precisamente porque usted ha cambiado ahora quizá sí podrá ver el corderito dentro de la caja.

Inténtelo. Es un cordero muy bonito.


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