lunes, 7 de noviembre de 2011

The Walking Dead saltó el tiburón

Decía Jorge Luis Borges citando a Coleridge, que el mecanismo gracias al cual podemos disfrutar una película, obra de teatro, novela (o incluso un videojuego) es la suspensión voluntaria de la incredulidad; la fe poética.


Fe poética: están a punto de matar a una vampira.
Es decir, mientras vemos una obra de teatro, apagamos nuestra incredulidad, y estamos dispuestos a creer que el hombre con capa y colmillos falsos sobre el escenario es Drácula, un conde venido de Transilvania, y que tiene poderes sobrenaturales. No es que nos engañe su caracterización; sabemos que es un actor disfrazado y que sólo está escenificando su muerte; sabemos que no le están enterrando realmente una estaca, matándolo. Pero durante la obra, mediante la fe poética, estamos dispuestos a creerlo. Y así podemos disfrutar de la obra.
Sin embargo, esta fe exige ciertos requisitos, que si son infringidos, rompen el encanto, y nos hacen perder la momentánea incredulidad, regresándonos a la realidad. Como si estuvieramos soñando un interesante sueño, y de repente alguien nos despertara; lo cual es molesto.

Atentado contra la fe poética: falla en la tramoya.

Estos fallos pueden ser groseros y evidentes, como un tramoyista atravesándose a la mitad de una escena,  la visión de un micrófono ambiental o la visión de los hilos que permiten volar a una nave espacial. Otros errores de nivel intermedio pueden ser: una actuación deficiente, como un acento ruso en un personaje que supuestamente es vaquero, etc.
Y existen fallas aun más sutiles, generalmente achacables al argumento mismo. En el mundo de la imaginación del autor, las posibilidades son al principio infinitas, pero al crear un mundo, el autor le va poniendo sus propias reglas y límites a este mundo. Por ejemplo, cuando JK Rowling creó su mundo mágico, en principio éste parece no tener límites; pero poco a poco, aun en su mundo mágico, se van descubriendo reglas, por ejemplo: la magia no puede resucitar a nadie; pero puede matar; no puedes aparecer comida de la nada, pero si puedes modificarla; etc. Si en algún lugar de Harry Potter un mago hiciera un pase mágico y resucitara a alguien,  JK Rowling incurriría en una contradicción, y automáticamente nos estaría despertando de nuestro trance, como si chasqueara los dedos.
Un buen argumento evita a toda costa romper la fe poética, siendo fiel a los principios que él mismo estableció.


Aún en el mundo mágico de JK Rowling hay reglas que no se pueden romper.

En las series es algo muy frecuente que se incurra en estas fallas, especialmente en las temporadas adicionales.
Tal el caso de la que fuera una de mis series favoritas: The walking dead (Los caminantes).
Si no la han visto, el tema es muy trillado: Una misteriosa enfermedad altamente infecciosa convierte a la mayoría de la población en zombie, colapsando la civilización conocida y obligando a los supervivientes a luchar por sus vidas contra los zombies.

La representación de la civilización destruída.
Trillado, si; pero tenía su encanto, el cual era:
  • La representación de la civilización destruída: Ciudades y pueblos desolados y tomados por zombies (caminantes).
  • Si, lo gore; en cada capítulo hay garantizadas decenas o cientos de muertes de zombies. (A los cuales sólo se les puede matar volándoles el cráneo).
  • Y la angustia constante de los supervivientes siempre apunto de caer a manos de los caminantes.
The Walking Dead S1: gore puro.

La serie resultó exitosa, y se proyecta actualmente la segunda temporada.
Sólo que después de los primeros tres capítulos de la S2, me declaro desertor. Mi fe poética fue constantemente agredida en esta nueva temporada:
  • En la primera temporada, los caminantes tienen un gran olfato, que les permite distinguir y detectar a los humanos de los zombies. En la segunda temporada, sin ninguna explicación, este olfato desaparece; los humanos se esconden bajo un auto, a centímetros de varios caminantes, y ninguno los detecta. 
  • En la S2 (2a temporada) los protagonistas llegan a una casa en medio del bosque. El bosque está infestado por caminantes, pero éstos nunca llegan a esa casa.
  • En la mencionada casa, a pesar de que ya pasaron meses del desastre zombie, en el cual la civilización, el ejército, las comunicaciones, todo fue destruido, tienen corriente eléctrica convencional.
  • Además, siguen consumiendo pan de caja (ese que se hace en fábrica, para hacer sandwiches). ¿En qué fábrica lo siguen horneando?
  • Los autos siguen circulando incansablemente, a pesar de no haber combustible.
  • Sin fuentes aparentes, siempre hay comida y bebida abundantes.
  • En la S1, se supone que disparar es muy peligroso, pues el sonido de un solo disparo atrae instantáneamente a todos los caminantes en cientos de metros a la redonda. Pero en la S2, en varias escenas se hacen disparos, y los caminantes en cámara los ignoran olímpicamente. Etc.
Todo lo anterior sin contar con que en la S2, para ahorrar, la mayoría de las escenas son en el campo, con pocos zombies, y no en la ciudad, donde pudimos ver escenografías impresionantes y decenas o cientos de zombies en cámara. Para terminar, ahora el programa se centra en el melodrama humano, y no en la lucha zombie; si quiero eso mejor busco una telenovela.
Si uno busca drama, pone la telenovela o las noticias.
Pero.. ¿Cuál es la relación entre los tiburones y The Walking Dead?
Saltar el tiburón es una expresión utilizada en el inglés original, Jump the shark.
Su origen está en una serie de TV de los 70s, "Happy Days", una comedia nostálgica, muy parecida a "Los años maravillosos".


En Happy Days aparecía una típica familia norteamericana de los cincuenta que vive en los suburbios. Tuvo gran éxito, así que fue alargando su permanencia al aire.

El Fonz era un personaje secundario, pero poco a poco se convirtió en el más popular e importante de la serie Happy Days

Así fue que en la quinta temporada el personaje principal, Arthur Herbert Fonzarelli, El Fonz, se encontraba en Los Ángeles. Para demostrar su bravura, El Fonz acepta calzarse unos esquíes y saltar sobre unos obtáculos, debajo de los cuales se halla un tiburón. Si, así es la famosa escena:


Y tal cual, El Fonz literalmente salta sobre el  tiburón, ganando el desafío. Noten que lleva su chamarra de cuero característica aún mientras esquía y que llega a la playa sin mojarse siquiera.
A partir de esa escena, los fieles seguidores de Happy Days se dieron cuenta de que su serie nunca volvería a ser la misma.
Desde entonces, se le llama "Jump the shark" a la escena  o momento de la serie en la que claramente ésta comienza su declive. No marca su final. Pero lo anuncia.  Después del famoso "jump the shark", Happy Days duró todavía 2 temporadas más, pero su audiencia ya declinaba.
Y The Walking Dead tuvo su  jump the shark ya. Probablemente siga más tiempo al aire, incluso puede que tenga una tercera temporada, pero la veo herida de muerte. Aunque ciertamente, no estaré en ese canal para atestiguarlo. Descansen en paz -de nuevo- los muertos vivientes.
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