martes, 20 de septiembre de 2011

El Neoliberalismo y el Terremoto

Los Trending topics del 19 de septiembre, y los medios de comunicación siempre mencionan, en México, al Terremoto del 19 de septiembre de 1985 en la Ciudad de México. Y es que ese día, hace más de 25 años, un terremoto de 8,1 en la escala de MW (de Magnitud de Momento) o 7, 9 en la de Richter (hoy obsoleta) sacudió la Ciudad de México, ocasionando miles de muertos y destrucción nunca antes vista por un temblor en el país.

Ruinas del Regis,  que fuera uno de los hoteles más importantes de la Ciudad de México.

Y de vez en cuando, estos Topic Tredings mencionan a Don Beto. ¿"Don Beto"? Bueno, es el famoso personaje de una propaganda gubernamental de aquella época:
Un joven llegaba corriendo a la tiendita de Don Beto con la buena nueva: "¡Don Beto, Don Beto, ya tenemos carretera!"
El desenlace aquí lo tienen.


¿Y qué tienen qué ver Don Beto y el temblor de hace 26 años?

El anuncio de Don Beto pertenece a la propaganda de los gobiernos de Miguel de la Madrid y Carlos Salinas, primeros presidentes neoliberales de México (de la Madrid gobernaba cuando acaeció el temblor)

El anuncio de Don Beto trata de que en un pueblo incomunicado, olvidado toda la vida por gobiernos anteriores, al fin fue construída la carretera.
¿Y cómo pasó ese milagro? La campaña gubernamental nos lo dice: mediante una fórmula innovadora: el Gobierno puso el material de construcción, y la gente del pueblo la mano de obra.
Es decir, si quieres un servicio, como salud, carretera o alumbrado, el gobierno ya no te lo proveerá, sino tú mismo.
Y de eso trata el neoliberalismo: reducir al mínimo la existencia del gobierno; es decir, éste ya no se dedicaría ni a dar pensiones, salud pública, recoger la basura, construir calles o carreteras, y ni siquiera cárceles, escuelas u hospitales; todo lo anterior sería construído y administrado por empresas particulares. Ya ni hablamos de empresas de comunicación, eléctricas o petroleras, sin importar qué estratégicas puedan ser.
En el neoliberalismo el gobierno se desentiende de sus funciones.


Sobre lo tramposa que es esta ideología nos extenderemos en otra ocasión; sólo mencionaré: ¿Y para qué pagar impuestos entonces? Si yo tengo que proveerme de mi luz, carreteras, salud y seguridad, ¿para qué son los impuestos? Para tener carretera, Don Beto y sus vecinos tuvieron que poner la mano de obra... y el gobierno "puso" el material, claro, pagado con los impuestos del propio Don Beto. ¿Entonces qué puso el gobierno?.. bueno, de algo tienen qué vivir los señores funcionarios: de nuestros impuestos.

Con este espíritu neoliberal de cero intervención del gobierno, los días 19 y 20 de septiembre de 1985, a las 7:19 y a las 19:37, respectivamente, sucedieron los ya mencionados terremotos.
Miles de personas quedaron sepultadas bajo los escombros. Las líneas telefónicas no servían, y el terror era total. Incluso la gente no sabía si ir o no a trabajar, ni los maestros si debía haber clases o no. Reinaba la anarquía (aunque no hubo saqueos).
Y despues de esos primeros minutos de confusión, algunas personas comenzaron a acercarse a los edificios a buscar sobrevivientes. Y a esos se sumaron otros, ya esos otros, y de pronto, cientos y miles estaban removiendo escombros y rescatando personas atrapadas entre las ruinas.

Sociedad civil organizada rescatando sobrevivientes.

Comenzó a hacerse necesaria la coordinación de esos esfuerzos... y la gente misma comenzó a organizarse. Todo ello de manera espontánea, casi mágica; sin un llamado televisivo o radial; sin redes sociales ni teléfonos... y sin gobierno.
Durante los tres primeros días, el gobierno mexicano no tuvo reacción alguna. Ningún esfuerzo de coordinar el rescate, ayudar a los heridos o hacer llegar maquinaria. Nada. Habían quedado estupefactos. Es fama que los funcionarios  más altos, aterrorizados, sólo atinaron a hacer una reunión que duró horas y en la que no se tomó ninguna resolución.
Mientras, la gente ya se había auto-organizado (anuncios primigenios de las revoluciones twiteras) y los mismos civiles coordinaban los grupos de rescate y organizaban turnos, conseguían equipo, administraban la ayuda que la propia gente entregaba, hacían comida para los rescatistas, montaban redes de sanidad para enviar sobrevivientes rescatados a los hospitales que quedaron en pie, etc.

Gente organizada espontáneamente rescatando sobrevivientes.

Y de repente, fue evidente que el gobierno era totalmente prescindible. La gente ya se había organizado de manera perfectamente eficiente.
El terror ahora fue para el gobierno: ¡ya saben que no nos necesitan!; el tercer día, el ejército fue enviado a tomar control de los esfuerzos de rescate, y el gobierno retomó el control que había perdido durante 3 días.
Pero..¿qué no un gobierno neoliberal busca precisamente eso, que la gente se gestione a sí misma? ¿Cuál era el problema?
Los gobiernos neoliberales se niegan a ayudarte, pero necesitan que tú los ayudes. 
Tú has ido aprendiendo a vivir cada vez con menos asistencia del gobierno; o sea: servicios de salud, carreteras, escuelas, compañías de luz y hasta cárceles privadas.

Escuela cerrada. No costeaba pagarle a los maestros.

En cambio, el gobierno te necesita: necesita tus impuestos, tu aval y tu permisividad para vivir.
Porque el gobierno; es decir, el poder: banqueros, televisoras, empresas millonarias, etc te necesitan para vivir: gracias a tus impuestos, ellos no pagan impuestos, y necesitan de tu dinero y de tu trabajo para subsidiarse a sí mismos:
Por eso llora Don Beto desde hace más de 25 años .



*Por aquella época me refiero a los 80s. El anuncio corresponde a propaganda del gobierno de Carlos Salinas, sucesor y heredero de la presidencia de Miguel de la Madrid.
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