martes, 12 de julio de 2011

Paleros

Vas por la calle y encuentras un pequeño grupo de personas haciendo círculo viendo algo con mucho interés. La curiosidad te pica y te acercas. Se trata de un fullero, o transa,  haciendo sobre una mesita plegable el clásico juego de dónde quedó la bolita. Los espectadores aceptan apostar a adivinar dónde quedó, y aciertan constantemente, ganándole una y otra vez bonitos billetes al fullero.

Apostándole a dónde quedó la bolita 
Después de un rato, el fullero o inlcuso uno de los espectadores te invita directamente a apostar. Parece muy fácil. Si caes en el engaño de ganar dinero rápido, apuestas. Nunca ganarás. El fullero, claro está, retira hábilmente la bolita, de manera que sea imposible atinar. Y así, mucha gente cae en la estafa. Pero la clave para atraerte son los "espectadores" que llamaron originalmente tu atención. Son los llamados paleros: espectadores o clientes falsos, contratados para ayudar al negocio a atraer verdadera clientela.

Paleros alrededor del fullero.
Esta no muy honesta técnica de márketing se basa en el hecho de que los seres humanos somos animales imitadores: nos gusta copiar gestos, actitudes y modas de nuestros congéneres. Lo que nadie quiere, tampoco lo queremos. Lo que todos valoran, nosotros lo valoramos. Es parte del llamado "efecto san Lucas": al que tiene más, se le dará más; (Luc19,26; mencionado en la entrada sobre el peor desastre del márketing).
Cuando vemos una multitud en la entrada de un bar o antro, pensamos que es un lugar maravilloso y también queremos entrar; y por eso muchos empresarios contratan gente precisamente para que se la pasen afuera del antro, como queriendo entrar, sin acceder nunca; otra variante de este truco es ordenar al gorila de la puerta que haga el acceso muy lento a fin de mantener gente en la entrada siempre.

Típica entrada a discoteca o antro
En un restaurante, los meseros tratan de colocarte en las puertas que dan a la entrada, a fin que desde afuera el sitio luzca lleno.
Claro, en el caso del antro y del restaurante, se trata de paleros involuntarios, que sin querer le hacen publicidad gratuita al negocio. Y repito, se valen de nuestra tendencia a apreciar lo que los demás aprecian; como podría verse en las siguientes imágenes:

¿En qué bar me la pasaré mejor? ¿En este?

¿O en este?

¿O este? A pesar de la larga fila para el baño de la derecha.
(bueno, al fin es la fila de las mujeres)

Sin embargo, el caso prototípico del palero es en un mítin político. En México, en los actos de los partidos mayoritarios se acostumbra llevar acarreados; gente de sindicatos, burócratas y demás especies de la fauna política a los que se transporta al lugar del mítin en coches, autobuses, y aún en camiones de carga para apoyar al político o candidato en cuestión.

Acarreados llevados a un mitin
Estos acarreados son una especie de extras para lograr que el mitin luzca repleto. Los paleros aquí juegan un rol más complejo: son los que más gritan; los que inician los aplausos y los vítores, guiando al resto de la gente; incluso pueden hablar, con palabras siempre elogiosas para el candidato. Podríamos decir que cuando condenan a Jesús, los dirigentes del templo instalaron paleros distribuidos entre la multitud para guiar su opinión y terminara condenando a Jesús y salvando a Barrabás.
Una multitud actúa como una masa, y es fácil de guiar y manipular... especialmente con un grupo de paleros a tu favor.

La gente eligió salvar a Barrabás.

Pero una de las actuaciones más célebres y al mismo tiempo menos conocidas de paleros fue llevada a cabo por el genial mánager de los Beatles, Brian Epstein; éste, viendo el potencial de aquél grupo de jóvenes greñudos, les convenció de abstenerse de fumar, decir palabrotas y comer pollo sobre el escenario, a fin de que no tuvieran una imagen tan agresiva, sólo permitiéndoles conservar sus largos peinados a fin de que tuvieran un toque rebelde. Y para potenciar su atractivo sexual, en los primeros reportajes en video de los Beatles, Epstein contrató paleras, para que acudieran a gritar con desenfreno mientras las cámaras grababan.

Fans de los beatles

Las imágenes de adolescentes clamando con adoración por los Beatles fueron vistas por miles de otras adolescentes, que automáticamente, sintieron que debían hacer lo mismo. El éxito fue clamoroso.

Fans de los beatles
 Y es que una vez echada a rodar la bola de nieve de la atracción sexual, ésta se multiplicó con cada presentación, con cada concierto o entrevista; y muy pronto las fans eran reales, llenas de deseo y adoración real.
Por supuesto, también en los medios masivos de comunicación hay paleros, como los voluntarios de los magos, el público de los infomerciales, y hasta los locutores de los productos.

Público -contratado, obvio- de un infomercial 

Todos hemos sido alguna vez engañados involuntaria, incautamente, por paleros; en otras ocasiones nos atrajo un sincero y real  grupo de gente, con lo que contribuímos a su vez a atraer más gente; hay que distinguir: el cliente, el aficionado verdadero, está ahí por gusto; el palero lo hace por una paga y sólo le interesa nuestro dinero.
Parafraseando a Melville: Todos hemos sido pez suelto y pez amarrado; todos hemos sido incautos y todos hemos sido paleros y fulleros. ¿Cuál eres en este momento?
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