viernes, 17 de junio de 2011

Porqué no confío en los premios -especialmente el Nobel-. Borges y el premio más sobrevalorado del mundo.

Cada 14 de junio se conmemora el aniversario luctuoso de el que probablemente es el más grande escritor en español del siglo XX (y estaría en la terna de los mejores del mundo): Jorge Luis Borges. El 24 de agosto es su natalicio.

Jorge Luis Borges, El memorioso
Cuando de adolescente lo leí por primera vez en un libro que me regaló mi padre, lo confieso: sólo entendí la cuarta parte; Borges escribe con tal cantidad de referencias, que un flacucho intelectual como lo era entonces no podía entenderlas todas. Pero me quedó el grato sabor de su poesía en prosa; de su elegancia imposible de imitar, pero que tienta tanto a hacerlo.

Portada del Aleph, una de las más
deslumbrantes obras de Borges
Ese encanto de los textos borgianos ha hechizado con su belleza e inteligencia a todos los amantes de las letras. Es de esos personajes destacados sobre los que hay un consenso absoluto de su grandeza; así como nadie discute la condición extraordinaria del Quijote, de Miguel Ángel, de Michel Jordan, de Pelé o de Maradona, nadie discute la grandeza de la obra de Borges.

Una de las obsesiones de Borges: los espejos
Y por eso esta entrada no se dedicará a hablar de su obra; hay muchos otros que lo han hecho; lo que motivó esta entrada es un hecho de la vida de Borges: a pesar del consenso absoluto y mundial sobre su excelencia literaria,  Borges jamás recibió el premio Nobel de literatura.

Otra obsesión Borgiana: los laberintos
Dicen que ya en la cúspide de su fama, Charles Chaplin caminaba por la calle cuando vió en una tienda un anuncio que llamó su atención: se convocaba a un concurso de imitadores de Charlot, su personaje característico.

Charlot

Chaplin, siempre dado al ingenio, tuvo la ocurrencia de inscribirse al concurso; claro, de incógnito, así que los organizadores no tenían idea de quién era él (ciertamente Chaplin lucía muy diferente "de civil" a cuando estaba caracterizado de Charlot). Así que llegó el día, y acudió con su clásico disfraz de Charlot, tal como aparecía en las películas.
Charles Chaplin, sin caracterizar
Los concursantes fueron desfilando, uno a uno, los jueces deliberaron... y Chaplin sacó el tercer lugar.

Uno de los grandes gustos de Borges: La Divina Comedia
Toda competición en la que intervengan jueces es, evidentemente muy dada a lo subjetivo; por no mencionar consideraciones de tipo moral: los jueces pueden ser corruptos, o tener aversiones contra algún concursante, por su nacionalidad, raza, aspecto, etc. por lo cual es casi imposible que los jueces o árbitros juzguen de manera siempre homogénea a diferentes concursantes.

Los jueces pueden preferir a ciertos competidores
Para complicar, un concurso que pretenda ser total, como el premio Nobel, en el que se supone que se está premiando a los mejores de todo el mundo, debería contemplar a todo el mundo; pero sólo toma en cuenta a un reducido número de recomendados. Así, pretender que se está premiando al mejor químico o escritor del mundo es excesivo y pretencioso; luego, los jueces invariablemente tendrán preferencias subjetivas sobre ciertos países o candidatos en base a fama o presencia.

Así que resultar el beneficiado por la votación de un grupo de jueces, no garantiza ni mucho menos, que seas el mejor; solamente te dota de una condecoración o reconocimiento. No asegura tu calidad, sólo, que lograste ser el mejor calificado por los jueces en ese día.
Ningún premio otorgado por jueces -ni siquiera el Nobel- puede certificar que seas el mejor; sólo certifica que los jueces, por alguna razón, te prefirieron.


Por supuesto, recibir un Nobel otorga una "ventaja competitiva" hablando mercadotécnicamente; otorga al laureado un prestigio (que puede no merecer); pero que le asegurará subvenciones, becas, apoyos económicos (sin contar el premio monetario en sí que otorga en Nobel), residencias de investigación, y las puertas abiertas del mundo académico y hasta de los medios de comunicación.

Todo esto, a pesar de que el Nobel, desde sus principios, ha sido un premio otorgado por motivos políticos y egoístas. Los premios se los van otorgando sucesivamente entre sí los miembros de la academia, y también se los van repartiendo  de manera conveniente a diversos aliados políticos, sin importar su real contribución a la causa que el premio propone.

Así, el premio ha sido entregado a personas que en absoluto lo merecían, pero cuyo poder político les permite influir sobre la academia; pareciéndose a aquellos dictadores que se hacen otorgar a sí mismos medallas y condecoraciones.
El dictador Franco recibiendo medalla por parte de Alfonso XIII

Ejemplos de premios Nobel dudosamente merecidos. (Hay bastantes):

¿Alguien puede nombrar algún libro o poema del "eminente escritor" Sir Winston Churchill? Yo tampoco. Pero recibió en 1953 ¡el premio Nobel de literatura!

Winston Churchill

El premio Nobel de la paz ha sido entregado de manera regular a varios políticos y presidentes de los EEUU, casi siempre durante sus mandatos, a fin de darles un aval político, y esperando el comité cierta retribución de un hombre tan poderoso.

El primer presidente Norteamericano en recibir el premio fué Theodore Roosevelt, en 1906 (tan sólo 5 años después de que el Nobel se instituyera). Entre otros "logros" de Roosevelt, antes de recibir el premio, están: instituyó la política internacional del garrote: «Hay que hablar suavemente a la vez que se sostiene un gran garrote»; invadió la República Dominicana; instigó una revuelta en Colombia para apoderarse del control del Canal de Panamá; organizó la guerra Hispano-Americana, a fin de controlar las Filipinas y Cuba y creó la tristemente célebre base de Guantánamo.

En 1919 se le otorgó a Woodrow Wilson. ¿Sus méritos? Invadió en 1914 México para colocar en la presidencia un gobernante afin y derrocar a Pancho Villa; en 1915, invadió Haití; en 1916, hizo invadir de nuevo la República Dominicana; instauró el servicio militar obligatorio en EEUU; las condiciones que impuso a Alemania en el tratado de Versalles fueron la clara semilla de la posterior segunda guerra mundial; y era un reconocido racista, que brindó gran apoyo al Ku Klux Klan.

El presidente Woodrow Wilson era abiertamente racista
En 2009, como recordarán, se le otorgó el Nobel de la Paz a Barack Obama ¿Porqué? Yo tampoco sé. Aunque después de recibirlo, autorizó intervenciones militares en Libia, Paquistán, Afganistán e Irak.

En 1973 se le entregó al político estadounidense Henry Kissinger, cuyos "méritos" fueron: en 1970, aconsejar y organizar el bombardeo de Camboya, ocasionando más de 40,000 muertos, la gran mayoría civiles; en 1971, fomentó una guerra entre Paquistán y la India, a fin de lograr la independencia y el control de Bangla Desh; en 1973 apoya y organiza el golpe de estado y asesinato del presidente democráticamente elegido de Chile, Salvador Allende; apoyó la criminal junta golpista que ocupó el poder en Argentina en 1976; creó la Operación Cóndor, en 1970, que tuvo el objetivo de vigilar, e intervenir en todos los países latinoamericanos, a fin de evitar el desarrollo de gobiernos contrarios a los intereses Norteamericanos.

Salvador Allende. Derrocado un 11 de septiembre por la CIA. 
Otros ganadores del Nobel de la paz, son: Menájem Beguín, famoso asesino, criminal de guerra y violador; que como primer ministro de Israel ordenó el bombardeo de una planta nuclear iraní, sin importarle las consecuencias de destrucción y contaminación en su odio y desprecio genocida contra el pueblo árabe. Una de sus frases célebres: "Los palestinos son bestias, caminando en dos patas".

Isaac Rabin, otro primer ministro Israelita, ganó el Nobel de la paz en 1994. Sus acciones más destacadas: una política de tensión y constante provocación contra sus vecinos árabes, a fin de llevar a una guerra y continuar su plan de expansión territorial constante.

George Marshall premiado en 1953, por crear el plan que lleva su nombre, el cual era un instrumento de choque, prevención, y dominio a fin de evitar el crecimiento del comunismo o de las ideologías ajenas a la estadounidense en varios países, a la vez que lograba el control de los países que "ayudaba".

Plan Marshall

En medicina, el premio fue otorgado en 1948 a Paul Hermann Müller, creador del DDT, un veneno insecticida, hoy prohibido en la mayoría de los países por su alto nivel de toxicidad medioambiental, y por ser un reconocido cancerígeno.

En 1949, el Nobel de medicina se otorgó a António Egas Moniz y a Walter Rudolf Hess por el descubrimiento de la lobotomía, un brutal y hoy completamente prohibido procedimiento mediante el cual se destruían las conexiones antre la corteza prefrontal y el resto del cerebro.

La lobotomía: Secoloca un picahielo en el lacrimal...

Se martilla hasta que penetra en el cerebro

Se mueve el picahielo como un limpiaparabrisa,
  destruyendo las conexiones antre la corteza prefrontal y el resto del cerebro  

El procedimiento llegó a prescribirse para casi toda enfermedad psicológica conocida; el resultado: personas que quedaban reducidas a un estado casi vegetativo, incapaces de valerse por si mismas para el resto de su vida; pues el bestial tratamiento destrozaba importantísimas conexiones cerebrales. Se llegó a lobotomizar a cerca de 50,000 personas, sólo en los EEUU.

Y en más injusticias del Nobel, pero por negarlo: el premio jamás se le entregó ni al gran inventor Nikola Tesla ni a Edison: tampoco a León Tolstói, James Joyce, Julio Cortázar, Mark Twain, Julio Verne ni Gandhi.

Mahatma Gandhi
¿Entonces, porqué a pesar de tantas omisiones, estupideces, y evidente sesgo político en favor de muchos de los premiados, el Nobel tiene tanta y tan buena fama?

Bueno, mi teoría es la siguiente: el escritor mexicano Eraclio Zepeda cuenta a manera de anécdota surrealista, que cuando era un estudiante completamente desconocido, deseaba ser famoso y que su nombre fuera célebre en todo el mundo. Entonces ideó junto con sus compañeros un "maquiavélico" e infalible plan, que consistía en crear un premio literario; podrían llamarle, por ejemplo, Gran Premio Quijote de las Letras. Se le entregarían el primer  y el segundo lugar a grandes escritores reconocidos, como Juan Rulfo, y Rafael Alberti por ejemplo, y luego, se otorgaría a sí mismo el tercer lugar. De este modo, Zepeda podría presumir de haber ganado un premio junto con tan grandes escritores, y ensalzarse a sí mismo.

Astucia y conveniencia, mas que justicia;
 a la hora de otorgar los premios Nobel
El Nobel ha seguido una mecánica parecida; se lo otorgan siempre entre sí los propios miembros de la academia, así como a sus aliados políticos; pero han tenido el cuidado de ir suministrando regularmente el premio a reconocidas personalidades, que sin lugar a dudas sí merecen el Nobel, y con su prestigio, fueron consolidando artificialmente el prestigio del Nobel, como Marie Curie, Béquerel, Einstein, Amnistía Internacional, o la Cruz Roja.

Pero si aún todos los horrores anteriores no contaran,  la sola omisión de Borges, hace desmerecedores a los premios Nobel del prestigio que tienen. No lo merecen. Los Nobel son el premio más sobrevalorado, más asquerosamente otorgado, pero aún más brillantemente publicitado. 


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