jueves, 26 de mayo de 2011

¿Cuál es el producto más vendido a la gente en el mundo?

Pimeramente, para definir producto, empleo la acepción que se le dá en publicidad: producto es aquello que estás vendiendo; independientemente de que se trate de un producto físico, un servicio, una persona o incluso una idea.
Y no; el producto más vendido a la gente en el mundo no es el sexo, ni la seguridad, ni las drogas (en sus múltiples variedades); aunque ciertamente tienen mucho raiting en los medios de comunicación.
El producto más vendido a la gente en el mundo es la democracia.
Es el producto más promocionado, anunciado y valorizado en todo el orbe.
Piensen en una campaña publicitaria para anunciar, por ejemplo, una película hollywoodense: se imprimen carteles y afiches, se promociona con anuncios en publicaciones impresas, radio y televisión, se habla de ella en programas especializados, se entrevista a los actores en cualquier programa que quiera recibirlos, y se presentan en lugares públicos a firmar autógrafos y promocionar su película.
Con la democracia, sucede lo mismo: se le promociona como se promocionan las películas, las papas fritas o los productos milagro.


Efectivamente, los gobiernos de cada país venden la democracia a sus pueblos como se venden los productos milagro: mediante insidiosas y agresivas campañas publicitarias, se enseña que la democracia es en sí una meta deseable y feliz; que un pueblo que viva en ella será moderno, civilizado, bueno y próspero de manera instantánea; los pueblos que no la tengan como forma de gobierno, son atrasados, bárbaros, malos y pobres, para siempre.


Los medios de comunicación enseñan que las bondades de la democracia son evidentes por sí mismas, sin necesidad de demostración (como los axiomas o los artículos de fe). "Sólo toma esta píldora y los efectos comenzarán a sentirse en poco tiempo".
 ¿Y cuál es el problema? ¿Acaso el autor de este blog está en contra de la democracia? No. De ninguna manera; estoy en contra del engaño que se realiza al vendernos la democracia; pues lo que se le anuncia y lo que se  le da es muy distinto, nos dan gato por liebre:
Lo que los gobiernos venden es democracia, y lo que realmente dan es Sucecracia.

Recordemos qué es Democracia:
"Democracia es el sistema de gobierno donde el pueblo decide -entre otras cosas- quién quiere que gobierne"
Y qué es Sucecracia:
 "Sucecracia es el sistema de gobierno donde el pueblo decide -únicamente- cuál de las dos facciones gobernantes sucede a la otra".
Son muy distintas. En la democracia, el pueblo elige, pudiendo ser cualquier candidato imaginable que el pueblo quiera el ganador; y pudiendo realmente escoger a su candidato.
En la sucecracia, el sistema gobernante impone dos candidatos entre los cuales elegir. Y solamente esos.

El sistema de consumo es mucho más parecido a una democracia real: el mercado ofrece, por ejemplo, 2 marcas de refresco, Pepsi y Coca. La gente, luego de un tiempo, quiere algo diferente; se ha cansado de ir de la Coca a la Pepsi y viceversa, pues han visto que no hay mucha diferencia entre ellas en realidad. Y deja de comprar. Entonces alguien ofrece una novedad: un refresco de sabor limón: y la gente decide probarlo. pero si este nuevo refresco no cumple las espectativas de la gente, puede surgir una cuarta, quinta, o más opciones entre las cuales elegir. E incluso, muchos innovadores lanzan opciones completamente distintas y nuevas.
La Sucesocracia sólo nos
ofrece 2 opciones. 

En la sucesocracia, sólo tienes Pepsi o Coca para elegir. Únicamente. No hay más. Si te cansas de tomar Pepsi, luego de 4, 5 ó 6 años puedes votar por cambiar a Coca. Si te eventualmente te cansa o decepciona Coca, sólo puedes votar por el regreso a Pepsi, o continuar con Coca. En realidad no hay mucha opción. En realidad, ni siquiera hay gran diferencia entre una y otra, por más que las marcas (o partidos) intenten crear esa ilusión.

Lo mismo pasa en la "democracia" que los gobiernos nos venden actualmente: No hay diferencia profunda entre demócratas y republicanos, o entre liberales y laboristas, o entre PP y PSOE, o entre "izquierdas" y "derechas" (del mundo "democrático" actual, por lo menos). Y sin embargo, sólo esas opciones puedes "elegir".

Además, en el sistema de consumo si te hartan por ejemplo las 5 marcas existentes de papas fritas, puedes optar por no consumirlas. No es obligatorio que, aunque todas sean malas o indeseables, elijas una. En la sucesocracia, sí. Si de los dos partidos que tienen opción real de ganar, ninguno te convence ni te conviene, no importa; uno de los dos gobernará igual, aunque ninguno guste a la mayoría. Sólo tienes derecho, si acaso, de elegir cuál de los dos sucederá al otro en el poder. Esa es la "democracia" actual. Ese es el producto que nos venden actualmente los países "libres" con EEUU a la cabeza.

En EEUU precisamente, el epítome de la democracia mundial, sucedió lo siguiente en una elección para gobernador de uno de sus estados. Había, como es común en EEUU, dos candidatos, uno por el partido republicano, y otro por el partido demócrata. El candidato republicano era famoso por su abierto racismo y filiación al Ku Kux Klan; el candidato demócrata, por otro lado, era conocido por sus nexos con la mafia y sus negocios no muy lícitos. Un votante se preguntaba: ¿Por quién votar? ¿A quién preferirías si te ponen a elegir entre Hitler y Al Capone?

Los que vivimos en países "democráticos", a menudo hemos tenido que hacernos esa pregunta.
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