viernes, 22 de abril de 2011

La quema de los Judas en México

  • ¿Qué tiene que ver la publicidad y el despreciable Judas Iscariote?
  • ¿Porqué los Charros tienen miedo en Semana Santa?
  • ¿Y qué tienen en común la Iglesia, el pulque y el márketing directo? 

Una de las tradiciones más entrañables y añejas en México y muchos países iberoamericanos es la Quema del Judas. Como todos sabemos, los evangelios cuentan que uno de los principales apóstoles, Judas Iscariote, traiciona y entrega a Jesús por unas monedas. Después, no soportando el cargo de conciencia, se ahorca (Mateo 27:5) .
A partir de esta historia, comenzó una costumbre popular, que consiste en colgar la efigie de Judas.  En cada país, e incluso en cada región, esto se lleva a cabo en fechas diferentes, pudiendo ser Noviembre y Diciembre, como en Uruguay, o primavera, como en Villadiego, España.
Judas para quema en México, DF.

En México la quema del judas se hace precisamente el Sábado de Gloria, es decir, el sábado de semana santa.
Como otra manifestación del júbilo por la resurrección del Señor, los fieles hacen una fiesta más popular y callejera, en la que "castigan" al malo -es decir- a Judas el traidor, quemándolo en efigie. En México, estas efigies pueden ser de madera y alambre, pero las más conocidas y tradicionales son hechas de cartón.
Esta tradición comienzó en la época colonial, siendo al principio alentada por la iglesia, como un festejo para el sábado santo, y se ha ido enriqueciendo y cambiando, de tal manera que la efigie se ha ido transformando, primero en la de un diablo, y posteriormente en la de políticos, líderes sindicales, burócratas, oligarcas, banqueros, actores, locutores y demás gente indeseable.
Judas colgado y listo para
ser quemado el sábado de Gloria en México, DF

Así, el pueblo logra "vengarse" -por lo menos simbólicamente-, de aquellos que lo oprimen y lo explotan, ya que no puede hacerlo de otra manera. Entonces la efigie del político más odiado es colgada y posteriormente quemada (frecuentemente con cohetes y fuegos artificiales) en medio de un ambiente de fiesta y reivindicación. Esta tradición ha ido perdiéndose, aunque aún pervive en muchas ciudades del país, y en barrios capitalinos como Tepito, La Merced, e Iztapalapa, entre otros

Vendedores ambulantes de Judas.
México, c. principios s XX
Entre los judas más populares, podemos ver Charros, que eran los dueños de las haciendas, y por lo tanto, eran vistos como opresores. Posteriormente, en México también se le ha llamado charro a los líderes sindicales, diputados, senadores, representantes, ministros y demás fauna política.

El Charro Matías, personaje
satírico del caritaturista Abel Quesada
   
Judas-Charro
















Otro personaje muy solicitado entre estos judas mexicanos de cartón es el Chupacabras. Este representa a todos los males naturales y extranaturales que puedan acaecer. Pero principalmente, representa a uno de los presidentes de peor recuerdo entre el pueblo mexicano. ( Como pista te diré que si el judas tipo chupacabras tiene la cara de este presidente, se le llama Chupacarlos).
Judas-Chupacabras
 La tradición de los Judas de Cartón en México sigue, y  aún estás a tiempo de ir a comprar uno. (El sábado de gloria es el día exacto para comprarlos).
Yo compré ya un par, aunque no pienso quemarlos, pues son una extraordinaria artesanía. Hay de todos los precios y tamaños, desde 10 hasta 1000 pesos (0.86 a 86 U.S. dollars) y de 3 cm hasta 5 metros!

Don Felipe, Maestro cartonero mostrando una de sus creaciones.

Judas Gigante
Mini Judas

Puesto de Judas en la calle Francisco del Paso.

¿Y qué tiene qué ver esto con la publicidad? Bueno, además de lo artístico del asunto, que ya es bastante, la quema de Judas comenzó siendo una manifestación meramente religiosa, y por lo tanto de "promoción"  para la Iglesai; posteriormente fue aprovechada por particulares y comerciantes, especialmente por las ¡pulquerías!, para atraer clientela.
Exterior de una Pulquería

En cada pulquería se organizaba el sábado de gloria la quema de Judas, en donde la atracción principal (además de la fiesta y los litros de pulque que corrían en ella) era que dentro de cada judas había premios y regalos, como monedas de plata, dinero, llaveros, etc., de tal manera que al final de la quema los asistentes se lanzaban como en una piñata sobre los premios que caían al suelo.
Hoy a esto se le conocería como Marketing Directo. Así que lo que empezó como promoción para la Iglesia, terminó siendo, paradójicamente, promoción para la bebida de los dioses.

Así que, ve y compra un juditas en el mercado popular más cercano; si estás en la ciudad de México, date una vuelta al famoso mercado de Sonora, (que es donde principalmente los venden) y cómprate una de estas verdaderas obras de arte de cartón.


¡Gracias por tu cooperación, trementina!
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