lunes, 25 de abril de 2011

La Democracia, el futbol y los feos

Cuando un aficionado pondera a un jugador de futbol (o de cualquier otro deporte), alaba su desempeño, su fuerza, su entrega, su arrojo, etc. Sólo un no-aficionado podría decir: "Como es muy desagradable no es buen jugador", o "es muy buen jugador porque está guapo".

Salvador Cabañas, uno de los mejores jugadores paraguayos de todos los tiempos

Cada actividad y profesión requieren un perfil distinto: Un médico-cirujano debe tener: excepcional memoria, cierta frialdad, estómago fuerte; un boxeador: valentía, cabeza fría, y disciplina; un editor: amplia cultura general, disposición al desvelo, orden; etc.
 Así, un jugador de fútbol necesita: disciplina, fuerza, rapidez, pero no necesita ser guapo. Un árbitro requiere mente rápida, buen juicio, imparcialidad, frialdad, pero no ser agradable. Estas características, (ser agradable y guapo) sí son necesarias en otras carreras como el modelaje o la actuación.
Y no es una excepción el sistema democrático, el cual obliga a los políticos a preocuparse por desarrollar habilidades que no son precisamente las de un buen estadista: en vez de ser leales, honestos, organizados, de buen juicio, reflexivos y previsores, deben esforzarse (si quieren tener trabajo) en ser simpáticos, guapos (lo más posible), populares y recordables; y muy frecuentemente sólo tienen estas últimas características. Sólo se les exige ser buenos con los medios de comunicación.
En esta época, sería imposible que llegara a la presidencia mediante una elección popular Abraham Lincoln.

Abraham Lincoln, 16 presidente de los EEUU

 Ninguna agencia de publicidad querría tan sólo aceptar manejar su campaña. De antemano, sabrían que es una persona sin el atractivo necesario.  En cambio, alguien como Jimmy Carter, con un rostro más amable, capaz de proyectar confianza, podría ganar la elección.

Jimmy Carter, 39o presidente de los EEUU
De este modo, la democracia no asegura que lleguen los mejores, sino los más agradables y con mejor campaña publicitaria.
 Abraham Lincoln es tenido entre los mejores 3 presidentes de los EEUU, mientras que a  Jimmy Carter se le ubica entre los medianos y los malos; y sin embargo, hoy Lincoln no tendría posiblidad en una elección contra Carter.


¿Qué pasaría si los jugadores pudieran votar por quiénes los arbitran? ¿Escogerían al mejor? El árbitro mexicano Marco Antonio Rodríguez es considerado unánimemente por los jugadores como desagradable, rígido y poco simpático. Al comienzo de su carrera los jugadores odiaban que les arbitrara: no toleraba ningún diálogo, y aplicaba el regalmento a rajatabla. Pedían, votaban, por que no les arbitrara.

Marco Antonio Rodríguez, árbitro internacional mexicano

Con el paso del tiempo, Rodríguez sigue siendo más o menos igual, pero ahora los jugadores exigen que les arbitre él. Se han dado cuenta (y es el consenso general) de que es, simplemente, el mejor árbitro de México.  Porque lo importante es que llena las cualidades de un árbitro.  Si no es guapo o carismático, eso en realidad no importa, sino que tiene las cualidades que le llevan a cumplir excepcionalmente su trabajo.

¿Habrá algún sistema que permita asegurar la llegada de los mejores al gobierno, y no los más simpáticos?
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